Terapia visual.
Hace poco menos de un mes estuve presente en la magnífica conferencia que impartió la Licenciada en Optometría Eunice Rodríguez Mejía, quien en su Clínica en esta ciudad se desempeña como Optometrista funcional y Terapista visual. Por la trascendencia de la información que ofreció al selecto público asistente, me pareció conveniente destacar lo que de manera sucinta se señala en el presente artículo.
La OMS estima que 153 millones de personas tienen discapacidad visual por errores refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo; existen 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan visión baja, 80 por ciento del total de los problemas visuales se pueden evitar o corregir. El porcentaje de fracaso escolar representa valores del 11 %, de los cuales un 80 % se deben a problemas de procesamiento de la información visual y el resto a trastornos del lenguaje, audición y emocionales. Cada día estas cifras se incrementan aceleradamente, de manera que es apremiante hacer una reflexión sobre dicha situación. En ese sentido, el 73 % de los niños con problemas de aprendizaje, tienen problemas visuales, pero los exámenes de “la vista” que se practican en las escuelas, detectan el 5 % de los problemas refractivos, porque solo estudian la agudeza visual de lejos.
El bajo rendimiento escolar y una aparente baja inteligencia no tienen por qué estar siempre relacionados; de hecho, la mayor parte de los niños con problemas escolares tienen una inteligencia normal e incluso superior, pero tales problemas, en este caso de visión, no les dejan desarrollar su potencial. Sandra Biviana Páez y Yadira Helena Perea, de la Universidad la Salle en Bogotá, Colombia, probaron que la acomodación disminuida, incide en el rendimiento académico, ya que la lecto escritura mejoró después de realizar el tratamiento ortóptico a escolares de 7 a 11 años de edad. La optometría funcional subraya el hecho que dicha profesión trata del proceso de la visión y no exclusivamente del globo ocular, y que al igual que con la óptica, también tiene una relación con la neurología, fisiología y la psicología. La optometría funcional abre la oportunidad para que a los niños se les detecten oportunamente los problemas de visión cercana y les instituyan las terapias adecuadas evitando daños a la salud visual.
Por otra parte, desde 1970 se ha incrementado el número de hogares que poseen al menos una televisión y a partir de los años ochenta la cantidad de niños y jóvenes de todas las edades cuentan con un aparato de video juegos, celulares y computadoras, utilizándolos en promedio cuatro horas diarias, de manera que a la edad de 18 años un estudiante ha gastado más tiempo en estos aparatos que en estudiar. Se ha comprobado que la exposición prolongada a estas tecnologías ha sido caracterizada como una depravación sensorial, que atrofia el desarrollo neuronal de los niños, ya que están reemplazando las experiencias invaluables de jugar, moverse y explorar, no permitiéndoles el desarrollo de habilidades motoras, auditivas y de lenguaje, y no les proporcionan el tiempo necesario para analizar las imágenes visuales, pues la velocidad de los mensajes no permite a la corteza cerebral procesar la información, y como el niño necesita de experiencias repetitivas y rítmicas para desarrollar habilidades de motricidad fina y gruesa, no se mieliniza el cuerpo calloso. La Lic. en Optometría Rodríguez Mejía hizo énfasis en las ocho señales que se manifiestan en un problema de enfoque; las ocho señales que se observan ante un problema de coordinación de los ojos; las seis señales de un problema perceptual visual; las cinco señales de un problema de coordinación ojo-mano y las cinco señales de un problema de visualización. La atención debe hacerse tempranamente y por personal especializado, por optometristas funcionales o comportamentales, como ella y se debe realizar en pequeños que inician el proceso de lecto escritura. La terapia visual es una herramienta extraordinaria para desarrollar las habilidades visuales y psicomotrices, que conllevan a un mayor rendimiento y calidad de vida.
La OMS estima que 153 millones de personas tienen discapacidad visual por errores refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo; existen 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan visión baja, 80 por ciento del total de los problemas visuales se pueden evitar o corregir. El porcentaje de fracaso escolar representa valores del 11 %, de los cuales un 80 % se deben a problemas de procesamiento de la información visual y el resto a trastornos del lenguaje, audición y emocionales. Cada día estas cifras se incrementan aceleradamente, de manera que es apremiante hacer una reflexión sobre dicha situación. En ese sentido, el 73 % de los niños con problemas de aprendizaje, tienen problemas visuales, pero los exámenes de “la vista” que se practican en las escuelas, detectan el 5 % de los problemas refractivos, porque solo estudian la agudeza visual de lejos.
El bajo rendimiento escolar y una aparente baja inteligencia no tienen por qué estar siempre relacionados; de hecho, la mayor parte de los niños con problemas escolares tienen una inteligencia normal e incluso superior, pero tales problemas, en este caso de visión, no les dejan desarrollar su potencial. Sandra Biviana Páez y Yadira Helena Perea, de la Universidad la Salle en Bogotá, Colombia, probaron que la acomodación disminuida, incide en el rendimiento académico, ya que la lecto escritura mejoró después de realizar el tratamiento ortóptico a escolares de 7 a 11 años de edad. La optometría funcional subraya el hecho que dicha profesión trata del proceso de la visión y no exclusivamente del globo ocular, y que al igual que con la óptica, también tiene una relación con la neurología, fisiología y la psicología. La optometría funcional abre la oportunidad para que a los niños se les detecten oportunamente los problemas de visión cercana y les instituyan las terapias adecuadas evitando daños a la salud visual.
Por otra parte, desde 1970 se ha incrementado el número de hogares que poseen al menos una televisión y a partir de los años ochenta la cantidad de niños y jóvenes de todas las edades cuentan con un aparato de video juegos, celulares y computadoras, utilizándolos en promedio cuatro horas diarias, de manera que a la edad de 18 años un estudiante ha gastado más tiempo en estos aparatos que en estudiar. Se ha comprobado que la exposición prolongada a estas tecnologías ha sido caracterizada como una depravación sensorial, que atrofia el desarrollo neuronal de los niños, ya que están reemplazando las experiencias invaluables de jugar, moverse y explorar, no permitiéndoles el desarrollo de habilidades motoras, auditivas y de lenguaje, y no les proporcionan el tiempo necesario para analizar las imágenes visuales, pues la velocidad de los mensajes no permite a la corteza cerebral procesar la información, y como el niño necesita de experiencias repetitivas y rítmicas para desarrollar habilidades de motricidad fina y gruesa, no se mieliniza el cuerpo calloso. La Lic. en Optometría Rodríguez Mejía hizo énfasis en las ocho señales que se manifiestan en un problema de enfoque; las ocho señales que se observan ante un problema de coordinación de los ojos; las seis señales de un problema perceptual visual; las cinco señales de un problema de coordinación ojo-mano y las cinco señales de un problema de visualización. La atención debe hacerse tempranamente y por personal especializado, por optometristas funcionales o comportamentales, como ella y se debe realizar en pequeños que inician el proceso de lecto escritura. La terapia visual es una herramienta extraordinaria para desarrollar las habilidades visuales y psicomotrices, que conllevan a un mayor rendimiento y calidad de vida.
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