Falleció Don Mario, decano de la salud pública.

El pasado cuatro de octubre falleció el Dr. Mario López García, un día antes de cumplir 94 años de edad; sus restos reposan en el cementerio del municipio que lo vio nacer en 1925, en San Juan Guelavía, distrito de Tlacolula. Su fallecimiento, aunque esperado desde hacía varios años, dada la avanzada edad de “Don Mario”, como le llamábamos los salubristas de Oaxaca y del país, causó un hondo pesar porque era muy estimado y reconocido en el gremio de la salud pública local y nacional. Estuvo vigente en tan noble misión prácticamente hasta su novena década, cuando todavía hacía gala de encontrarse bien ubicado en tiempo, espacio y en persona, es decir, con plena lucidez mental, a tal grado que hacía uso de la tecnología actual para poder dirigirse a sus contrapartes con relativa frecuencia, y asistía a los diversos eventos académicos y sociales de su especialidad. El Dr. López García fue presidente de la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública.

Dada su relación con la Sociedad Mexicana de Salud Pública, de la que fue socio titular desde 1963, cuando aquella cumplió el 70 aniversario de su fundación en el 2014, Don Mario fue objeto de una entrevista, cuyo texto fue publicado en “Voces, rostros y lugares”, en una edición especial del propio organismo nacional. De la misma, destaca que estudió medicina en el Instituto Politécnico Nacional y al concluir su carrera fue contratado por el Instituto Nacional Indigenista para laborar en el Centro Coordinador Indigenista de San Cristóbal de las Casas, y atender en los Altos de Chiapas una zona Tzotzil llamada Huixtán, donde empezó a tratar enfermos, a vacunar contra la tosferina y cortar el cabello para evitar los piojos. Luego de Huixtán vivió en San Juan Chamula donde también continuó con sus actividades de médico salubrista; los enfermeros indígenas, comentó, salían con sus termos y con la vacuna triple, pero en los jacales de los chamulas no los recibían muy bien, aunque de todos modos sí vacunaban. En las noches oía la pesada tosferina en los jacales y los niños cursaban con elevada temperatura. Tuvo que aprender a hablar algo de Tzotzil para poder comunicarse en esos pueblos. Después retornó a la Ciudad de México donde se graduó de Maestro en Salud Pública y al concluir sus estudios fundó el Centro Coordinador Indigenista en la Región Maya, donde trabajó de 1960 a 1963. Posteriormente, fue contratado por la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, para enfrentar, bajo su dirección, el programa de erradicación del Mal del Pinto. Sus brigadas visitaban las comunidades, las que identificaron miles de enfermos y a sus contactos.

Enseguida, pasó a laborar en la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social en el estado de Oaxaca, donde trabajó 22 años, encargándose del servicio de medicina preventiva; fue una etapa de su vida de constante movimiento, pues visitó las localidades donde había unidades de salud del Instituto y en todas ellas estableció el servicio de medicina preventiva, desarrollándose programas para la detección y control de las enfermedades transmisibles que eran causa de enfermedad y muerte. Vio surgir el programa IMSS COPLAMAR, por medio del cual se crearon más de 400 unidades médicas rurales y 9 hospitales, lo que incrementó considerablemente el trabajo del Instituto. Por ello, Don Mario y sus colaboradores tuvieron que ser trasladados en helicópteros para acceder a las localidades más recónditas. Culminó su intervención como sanitarista en los Servicios de Salud de Oaxaca, con lo que dedicó 54 años de su fructífera vida a la salud pública. Hasta el final de sus días estuvo consciente de la evolución que trajeron consigo las transiciones demográfica y epidemiológica en Oaxaca y en el país, y de los nuevos retos del VIH/Sida y de las enfermedades crónicas y degenerativas. Su pasión por servir y aprender cada día fueron dos características que siempre le fueron reconocidas a un salubrista del calibre del Dr. Mario López García. Recibió en vida la Medalla al Mérito Sanitario y en el programa académico de cada reunión anual de la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública se dicta una conferencia que lleva su nombre. Honor a quien honor merece.

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