¿Buenos días o menos días?
“Los que ya bailaron que se sienten”, esta frase se atribuye al Licenciado José Nelson Murat Casab, ex gobernador del estado de Oaxaca, refiriéndose con ello a que los servidores públicos que ya ocuparon un cargo en cada administración que concluye deben entender que tendrán que hacerse a un lado para que otros ocupen su lugar en las dependencias de alguno de los tres órdenes de gobierno. Así las cosas, resulta que el próximo 1º de diciembre se inicia otro periodo sexenal en la entidad, con el ritual de los actos de toma de protesta y de posesión del Ingeniero Químico Salomón Jara Cruz, oriundo de San Melchor Betaza, como jefe del poder ejecutivo; con él, se integrarán en todas las dependencias del gobierno estatal los futuros servidores públicos que sustituirán a los que prestarán sus servicios hasta el próximo 30 de noviembre, es decir, vuelvo a la frase inicial, a “los que ya bailaron”. Por esa casi inamovible razón, como sucede cada vez que termina una gestión gubernamental, el saludo tempranero entre los mandos medios y superiores no es “buenos días, sino menos días”; como complemento, vale acotar que a dichos servidores públicos solo les quedan por cobrar tres quincenas y su aguinaldo.
Recuerdo que el gobernador electo ha expresado una y otra vez que será acompañado de elementos nacidos en Oaxaca, con un nivel de preparación escolar suficiente y con experiencia en su ramo o disciplina, además de que no se integrarán a su equipo de trabajo los llamados “reciclados”, refiriéndose con esa palabra a quienes han ocupado cargos en administraciones anteriores a la suya. Así es que mandos medios y superiores, además de subalternos de ellos con plazas de confianza, seguramente conscientes de la magnitud de los efectos que tal hecho representa ya se preparan para, llegado el momento, participar en el acto formal de entrega-recepción de sus respectivas áreas.¿Qué significa lo que se avecina dentro de 34 días? Debo admitir que los cambios son importantes en la vida; también que no podemos eternizarnos en una determinada responsabilidad, que detrás nuestro vienen otras generaciones a las que hay que brindarles oportunidades y el empleo es una de ellas, que aquellas seguramente llegan mejor equipadas en cuanto a amplitud de conocimientos y actualización en su campo de acción. Pero también reviste una singular trascendencia que no debiera soslayar el Ingeniero Salomón Jara: la experiencia adquirida de quienes se han desempeñado en cargos de confianza, desde jefes de departamento en adelante y que es imprescindible fortalecer el llamado servicio civil de carrera, es decir, la conservación de todos aquellos servidores públicos cuyo desarrollo y crecimiento en su función los hacen merecedores a seguir tomándolos en cuenta, nombrándolos en cargos cada vez de mayor responsabilidad.
Volviendo al inicio de esta narrativa, resulta que tendremos el arribo de un gobierno cuyos integrantes provienen de otro partido político al que termina su gestión. Eso significa que el gobernador electo y quienes integrarán su gabinete legal y el ampliado asumirán sus cargos acompañados de servidores públicos que apoyaron su campaña en distintos momentos de la misma y que por lo mismo serán recompensados al verse colocados en algún nivel de la estructura organizacional de cada dependencia estatal. Es obvio que todos ellos mostrarán su felicidad a partir de su nombramiento y la dicha será mayor cuando reciban su primera quincena y de ahí en adelante, con todo y el proceso de aprendizaje que emprenderán a partir de entonces. Lo difícil será para quienes dejen el barco en el que navegaban y bien pudiera ser por lo menos los próximos seis años en espera de que llegue al poder un partido distinto. Y los desplazados tendrán que buscar otro empleo si solamente los ligaba un contrato o subsistir con su plaza de base reservada en los casos más afortunados. La realidad es que no pinta bien el fin de año y el inicio del siguiente para las familias dependientes de los servidores públicos que serán objeto de despido. Se me ocurre concluir que algo de cruel tiene lo que viene pero es inevitable; así ha sido pero no de la magnitud que aparentemente se espera ahora.
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