I. Bebidas embriagantes y relaciones sexuales: una combinación fatal

En nuestro país, es un hecho incontrovertible el inicio de relaciones sexuales a más temprana edad y también la ingesta de bebidas alcohólicas; cuando se combinan estas dos variables sin ningún tipo de protección, es obvio que el resultado puede ser de terribles consecuencias, si uno de los actores cursa con alguna infección de transmisión sexual, sobre todo con el virus de la inmunodeficiencia humana.

Es cierto que un porcentaje significativo de los adolescentes tiene un aceptable nivel de conocimientos en relación al uso del preservativo o condón, sin embargo, no siempre traen consigo este importante medio de protección, pero lo peor es, cuando trayéndolo entre sus pertenencias, asisten a sitios donde se consumen bebidas embriagantes, y dada su inexperiencia, se conducen de manera irresponsable al ingerir cantidades excesivas con la consiguiente pérdida del control de sus actos. Es este, el momento más peligroso en cuanto al tema que nos ocupa, porque el adolescente, hombre o mujer, puede tener relaciones sexuales olvidándose por completo de cualquier medida de prevención.

Es indudable que no podemos ni debemos impedir, que las nuevas generaciones de jóvenes de ambos sexos, disfruten del placer que brindan las relaciones sexuales; corresponde a los padres de familia brindarles a sus hijos una apropiada y suficiente enseñanza de la sexualidad y orientarlos, para que actúen de modo responsable hacia el auto cuidado de su salud  y de los demás. Los docentes, en todos los niveles de la educación escolar tienen que reforzar y complementar este conocimiento. Pero además, es de vital importancia que los propios padres de familia y los profesores inculquen en sus hijos la cultura de la moderación en cuanto a la ingesta de las bebidas alcohólicas, debiendo insistir en que todos tenemos un umbral del cual no debemos excedernos, porque de no respetarlo podemos perder de manera irremediable el control de nuestros actos.

Al respecto, siempre recuerdo al Dr. Raúl Carrillo Silva (q.p.d), dos veces senador de la República por Baja California Sur, su estado natal, y por dos años Jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública en Oaxaca, quien predicaba con el ejemplo y sólo bebía dos o tres tragos del licor de su predilección en ocasiones muy especiales; cuando alguna persona insistía en que bebiera más, siempre expresaba cortésmente que no podía rebasar su umbral y así evitaba, decía, cometer barbaridades.

Estos días de fin de año, que son propicios para el incremento en el consumo de bebidas alcohólicas, pero que generalmente también nos motivan a la reflexión y a establecer los mejores propósitos para el año nuevo, nos deben conducir, y estamos obligados moralmente a ello, a mantenernos alertas y proactivos con las y los jóvenes oaxaqueños; dejarlos solos, sin orientarlos adecuadamente, es un crimen de lesa humanidad.

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