15 Aniversario del COESIDA.
Generalmente, los registros
históricos de la medicina señalan que es muy posible que la epidemia del Sida
se haya originado en el África central y que el cinco de junio de 1981 se
identificaron oficialmente en los Estados Unidos de Norteamérica, los primeros
casos de la que se conoció después como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA); en ese entonces, el Centers for Disease Control, (CDC), ubicado en la
ciudad de Atlanta, informó de los cinco primeros casos de la poco frecuente
infección pulmonar, denominada Pneumocistis cariini-Pneumoniae, (PCP) que sólo
se había observado en pacientes que cursaban el último estadio de enfermedades
graves o con graves inmunodeficiencias congénitas.
Desde los primeros meses de
1979 y hasta marzo de 1981, se diagnosticaron en tres hospitales de Nueva York,
alrededor de ocho casos de una forma especialmente maligna del sarcoma de
Kaposi, tumor de la piel habitualmente benigno, frecuente en hombres de origen
oriental o negroafricano de 50 o más años de edad, pero que en este caso los
enfermos eran jóvenes homosexuales blancos. Para noviembre del año que nos
ocupa, ya se habían registrado 159 casos y a principios de 1982, más de 200.
Desde los ambientes homosexuales de Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, la
epidemia se extendió a 15 estados. Por esa razón, la prensa escrita se refería
a la enfermedad como el “gay cáncer”, el “gay pneumonía” o el “gay plague”; sin
embargo, ya desde finales del mismo 1981 se habían conocido en Nueva York los
primeros casos de PCP mortales en heterosexuales, entre ellos la primera mujer;
todos utilizaban jeringuillas para inyectarse heroína. Los médicos sospecharon,
por primera vez, que la transmisión de la enfermedad es por medio de relaciones
sexuales y de las jeringas usadas; la nueva enfermedad se transmitía de un modo
análogo al de la hepatitis B.
En nuestro país se conoció el
primer caso en 1983 y en Oaxaca en 1986. Para entonces, el virólogo francés Luc
Montagnier y el estadounidense Robert Gallo, ya habían demostrado que el Sida
es la fase clínica tardía de la infección por el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH). Desde aquellos años y hasta la fecha, se han diagnosticado más de
125 mil casos de Sida en México y 4,236 en el estado.
Actualmente, el virus de la
inmunodeficiencia humana, (VIH), afecta
a más de 40 millones de personas en todo el mundo; lastima dolorosamente a la
población del continente africano, principalmente a las mujeres y niños y ataca
por igual a varones que tienen sexo con varones y a quienes son heterosexuales.
Cuando el Sida avanzó de
manera amenazadora en los primeros años, provocó la preocupación en las
autoridades de salud de nuestro país; la sociedad civil se organizó para dar
una respuesta inmediata a la enfermedad; a pesar de ello, los esfuerzos
parecían estériles y dispersos. Hubo la necesidad de crear una institución
capaz de coordinar a todos los implicados, así nació en 1988 el ahora Centro
Nacional para la Prevención y Control del VIH-Sida (CENSIDA).
En Oaxaca se constituyó su
símil, el COESIDA, el primero de marzo de 1994, por ello está cumpliendo 15
años de servir a la sociedad. Han sido tres lustros de una labor muy noble y
encomiable, partiendo de tener casi nada material, ni medicamentos siquiera,
hasta haber logrado la construcción del moderno edificio donde se aloja el
propio COESIDA y su Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en Sida e
ITS (CAPASITS). De ahí el justo reconocimiento de que han sido objeto su fundadora
y Directora General, la Dra. Gabriela Velásquez Rosas y su equipo de pioneros,
en una misión humanitaria cuyos testimonios de su lucha contra el VIH-Sida,
taladran las fibras más sensibles hasta del corazón más pétreo. Como no se
vislumbra una vacuna para inmunizar a la población contra este mal, hoy como
ayer las medidas de prevención resultan ser las más eficaces y para quienes son
VIH positivos, los avances terapéuticos les permiten una importante sobrevida.
Actualmente esas acciones forman parte de la misión del COESIDA y es seguro que
esta se prolongará por lo menos una década más.
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