Accidentes de tránsito enlutan cada día a hogares oaxaqueños.

Quienes vivimos en alguna ciudad de la República Mexicana tenemos la oportunidad y el privilegio de poder adquirir algún ejemplar de los periódicos locales, y en ocasiones, diría yo, muy especiales o significativos compramos uno de los diarios de los llamados “de circulación nacional” y que se generan en la capital del país. Al tener en nuestras manos cualesquiera de los primeros, invariablemente vamos a encontrar una sección de noticias de la denominada “nota roja”, la cual prácticamente no existe o no tiene mayor relevancia en los segundos. Aunque cada quien tiene sus muy particulares gustos por determinada información, la verdad es que es difícil encontrar a algún lector que desdeñe las noticias de hechos de sangre, es decir, que no le interese para nada la sección correspondiente, porque es indudable que el ser humano siente cierta atracción por ese tipo de notas, aunque se acompañen de imágenes sumamente cruentas y crueles.

En el tema que nos ocupa las notas que observamos con mayor frecuencia son las que se refieren a las defunciones y personas lesionadas por accidentes de vehículos de motor,  las que son víctimas de atropellamiento, las que son producto de la violencia intrafamiliar, las violaciones sexuales, los homicidios y en menor grado los suicidios y toda clase de hechos de la delincuencia común. Si abordamos los primeros, seguramente usted estará de acuerdo en que casi no hay día en que no ocurra por lo menos uno de ellos, generalmente muy aparatoso, con pérdida total del vehículo o con daños materiales de consideración, pero lo más importante son las personas que lamentablemente pierden la vida de manera instantánea, en el transcurso hacia algún nosocomio o después de varios días de terrible agonía y de enorme sufrimiento para sus familiares. Otro tanto podemos decir de quienes resultan con lesiones de diversa magnitud. En ese sentido, los estudios más recientes indican que por cada muerte ocurrida por un accidente de tránsito en México, hay otros 15 individuos que sufren de lesiones de diferente naturaleza y gravedad, las más de las veces altamente discapacitantes.

Cuando vemos las fotografías de tales accidentes pareciera que cada uno de ellos es una copia del anterior y que son los taxis foráneos los más involucrados, sin que esto quiera decir que todos  sus conductores sean los culpables y no los del otro vehículo protagonista del hecho. Además, también es frecuente observar la participación de automóviles particulares en terribles encontronazos en cruces de calles y avenidas del centro y de la periferia de la ciudad y, la pérdida de vidas por atropellamiento causadas por los conductores de autobuses urbanos de pasajeros.

En el año 2005, a nivel nacional fallecieron casi 16 mil personas por accidentes de tránsito de vehículos de motor,  2,365 mujeres y 8,450 hombres; en ambos casos el registro se refiere exclusivamente a los ocupantes de los automotores, por lo que debemos agregar las casi 4,000 defunciones de peatones lesionados. Por entidad federativa, Oaxaca ocupó en el año de referencia el 9º. lugar si se toma en cuenta el número de defunciones, las cuales fueron 578, pero según la tasa por 100 mil habitantes, que es un dato más preciso y que nos sirve para comparar con otros estados y el nivel nacional, nuestra entidad ocupó el 5º. lugar, estando por delante de ella Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Chihuahua; paradójicamente el Estado de México y el Distrito Federal se situaron  en los lugares 7 y 8, respectivamente.

Este tipo de accidentes tienen amplias posibilidades de prevención, porque sabemos que alrededor del 50% con víctimas mortales, se asocian al consumo del alcohol; otro porcentaje se asocia al exceso de velocidad y otro más a deficiencias en los caminos y señales. Es imprescindible la ejecución de un verdadero programa de educación vial, que se vigile el cumplimiento de la edad apropiada para conducir, que los conductores realmente aprueben un examen de manejo, que se aplique el alcoholímetro y se haga énfasis en la importancia del autocuidado de la salud y de lo que significa la vida de los demás.

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