Es china, la Directora General de la OMS.


En los últimos días los mexicanos nos enteramos de que el gobierno de la República Popular China, en un gesto de solidaridad donó a nuestro país un millón de dólares americanos y cuatro más en equipo y suministros médicos, sumándose a la ayuda internacional que iniciaron otros países con motivo de la contingencia derivada de la epidemia de Influenza provocada por el virus A/H1N1. Hasta Oaxaca se vió beneficiada con una parte de los bienes materiales. Las imágenes del Embajador de China en México, dando cuenta del apoyo de su país, fueron una muestra de buena voluntad  para ayudarnos a paliar la epidemia. Sin embargo, casi inmediatamente, las televisoras y los distintos medios de comunicación nos mostraron la otra cara de la moneda, cuando un pequeño grupo de mexicanos fueron objeto de fuertes medidas de confinación en ese país, para evitar cualquier  contacto con sus ciudadanos que permitiera la diseminación del virus.

La situación llegó a tensar las relaciones entre ambas naciones. En México, el Presidente de la República se vio sumamente presionado para exigir y recriminar, lo que llegó a considerarse un atentado a los derechos humanos de nuestros connacionales y una demostración de discriminación. En un vuelo cuyo periplo tuvo una duración de 40 horas y un recorrido que incluyó varias escalas en la poderosa nación del continente asiático, regresaron más de un centenar de mexicanos agotados por el largo viaje, pero aparentemente sin signos ni síntomas de Influenza ni de alguna otra infección respiratoria. Cansados sí, frustrados sí, pero felices por estar de vuelta en México.

La conducta asumida por el gobierno chino para evitar el contagio de su población no fue la excepción, pues una respuesta semejante la ofrecieron los gobiernos de Francia, Cuba, Perú, Bolivia, Colombia, Brasil, Argentina, Israel, etc. Unos, solicitando la suspensión de vuelos comerciales y de otra índole en conexión con nuestro país; otros para impedir el arribo de cualquier mexicano. La situación llegó a tal grado que los equipos de futbol Guadalajara y San Luís Potosí terminaron por cancelar su participación en la Copa Libertadores y la Federación Mexicana de Futbol prácticamente rompió relaciones con la máxima organización de ese deporte en Sudamérica.

Tales acontecimientos demuestran una vez más, que las emergencias sanitarias como la que actualmente vivimos, son de una gran trascendencia y afectan no solo la salud de la colectividad humana; sus efectos pueden repercutir en la estabilidad económica o política, el comercio, el turismo y el acceso a bienes y servicios, como ya observamos en el país.
Si analizamos con crudeza la realidad, debemos admitir que: 1. La epidemia de Influenza A/H1N1 sí existe, pues los mejores laboratorios del mundo con sede en los Estados Unidos y Canadá lo han confirmado; 2. Las muertes por esta enfermedad, aunque relativamente pocas, sí han ocurrido y ahí están los expedientes clínicos y los certificados de defunción correspondientes; 3. La epidemia inicial se constituyó en pandemia por acuerdo del Comité de Emergencias de la OMS; 4. La pandemia ya involucra por lo menos a una veintena de países de varios continentes y todos los casos han sido confirmados por laboratorio; 5. Las medidas adoptadas en México y en particular en el Distrito Federal, contribuyeron a causar alerta y alarma en todo el mundo; 6. Los países afectados y no, determinaron cuidar a su población y una medida radical y aparentemente efectiva ha sido la de evitar contacto con cualquier mexicano e incluso con bienes materiales. Finalmente, pongámonos en el papel de estos últimos, ¿No haríamos algo semejante si nos llegaran imágenes y noticias de una pandemia como las que se originaron en México?
Enorme es el compromiso y compleja la responsabilidad de la actual Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan, quien, paradójicamente, nació en la República Popular China y asumió el cargo el cuatro de enero del 2007, tras resultar electa en noviembre del 2006. El Dr. Julio Frenk Mora, entonces Secretario de Salud del país, también contendió por ese cargo.

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