B. ¡La tenía, era suya … y la dejó ir!

Cuanta verdad encierra esta frase simplona, una más de las que tantas veces le escuchamos a don Enrique Bermúdez de la Serna, pintoresco conductor deportivo de futbol, más conocido como “El perro”. Y ratifico lo primero con respecto del encuentro que sostuvo nuestra selección nacional, cuando mantuvo sobre las cuerdas a la poderosa escuadra de Holanda hasta muy avanzado el segundo tiempo, en el estadio de Fortaleza, capital del Estado de Ceará; pero como se ha repetido hasta el cansancio, los nuestros no fueron capaces, incluido el entrenador, de manejar un partido cuya victoria ya estaba asegurada, para pasar a la siguiente ronda mundialista donde nos toparíamos con Costa Rica, acérrimo rival del área de la CONCACAF y del cual era un hecho que tal partido sacaría chispas por los antecedentes de rivalidad entre ambos equipos.

Ni hablar, porque el resultado nos fue adverso y como dice un refrán muy mexicano “Del plato a la boca se nos puede caer la sopa”, y uno más convincente: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”; pero si se trata de endilgarle uno específico a nuestro histriónico entrenador bien le queda aquel que dice: “De lengua me como un plato”, porque con su muy particular optimismo supo envolver, apoyado magistralmente por los medios masivos de comunicación, a toda la afición mexicana, y hasta la que no lo es, en la idea de que efectivamente no sólo se llegaría al anhelado 5º. partido, sino que ya se tenía previsto el regreso de Brasil para el 15 de julio, en calidad de campeón y con la famosa copa previamente acariciada y besada por todos los jugadores, cuerpo técnico y directivos de pantalón largo.

Bueno, quienes creemos saber de dicho deporte y porque lo practicamos durante nuestra niñez y juventud, sabíamos de antemano que “El Piojo” y sus guerreros a lo más que podrían lograr es exactamente hasta donde llegaron, aunque hay que reconocer que su participación rebasó las expectativas de la mayoría de los mexicanos en cuanto a garra y calidad. Recordarán, amables lectores mi artículo “No merecen ir a Brasil”, publicado en este su diario el 14 de septiembre del año pasado, con motivo de la deshonrosa eliminatoria de la selección. Es de reconocerse que luego del pase, por haber eliminado a Nueva Zelanda en el repechaje, la fisonomía del equipo cambió sustancialmente, volviendo al nivel que ya había alcanzado en los últimos mundiales, pues a diferencia de las selecciones mexicanas de antaño, cuya preocupación fundamental era evitar que el equipo contrario lo goleara, ahora se observa un cambio de mentalidad en los jugadores, lo que ha permitido jugar de tu a tu con selecciones que han sido verdaderas potencias a nivel mundial. Precisamente con las escuadras de los dos países finalistas, Alemania y Argentina, que se enfrentan mañana, México ha logrado resultados muy decorosos en los últimos tiempos. Por lo pronto, siguiendo con los refranes, “A lo hecho pecho y a otra cosa mariposa”; ahora hay que trabajar con miras al próximo mundial, el que tendrá lugar en Rusia para el año 2018.

En el caso de Brasil, también le pasó lo que a México: “la tenía, era suya y la dejó ir”, porque luego del amargo “Maracanazo” de 1950, después de 64 años y 16 Copas del Mundo disputadas, esta era la anhelada oportunidad de lograr su sexto campeonato en su propio territorio, ante una de las aficiones más entusiastas y conocedoras del orbe en materia de futbol, un deporte que es el verdadero rey y no el beisbol, como se pregona desde hace décadas, porque se practica en todos los países de los cinco continentes y porque es el único capaz de alcanzar ratings televisivos, de radio, prensa e internet, realmente impresionantes.

Los brasileños se quejan del enorme gasto que ha significado la organización y desarrollo de su Mundial; lo menos que esperaban era ser campeones, pero no sólo no lo lograron, sino que fueron humillados por la excelsa aplanadora alemana, que ofreció una extraordinaria demostración de perfecta sincronía en todas sus líneas. Hay que esperar la reacción del pueblo brasileño en los próximos días y más si este día pierden su segundo partido de manera consecutiva ante Holanda.

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