La obesidad es un problema gravísimo
El sector público de la salud de nuestro país puso en operación un programa dirigido a la prevención y atención del sobrepeso y la obesidad. Las políticas, estrategias, acciones y actividades están insertas en el Programa Nacional de Salud 2012-2018, sin embargo, a simple vista da la impresión que no hay un impacto significativo en la reducción del problema, pues para donde quiera que uno se dirija la cantidad de personas obesas, hombres y mujeres, niñas y niños, con las que uno se encuentra en el camino es sumamente preocupante; y esta situación no es privativa de nuestro Estado, es de todo el país. Obvio, en algunas entidades la situación es mayúscula, pero no existe ninguna ciudad en donde esta epidemia no sea visible. Pero hay otra circunstancia que no podemos soslayar, pareciera que a las personas que padecen de sobrepeso o de obesidad no les interesara en absoluto dicha condición, a pesar de tantos anuncios por la televisión, spots en las radiodifusoras, charlas y conferencias, notas informativas de expertos, carteles, artículos de prestigiados columnistas médicos y no médicos, etc. Da la impresión de que simplemente están a gusto con su figura física y de que también les vale todas las complicaciones que a mediano y largo plazo van a afectar su salud, las que inexorablemente los van a conducir a una muerte prematura.
Realmente este es un problema que afecta la seguridad nacional, porque la atención ambulatoria y hospitalaria de las enfermedades derivadas de la obesidad, conocidas como crónico degenerativas, en pocos años podrían llevar a la bancarrota a nuestro frágil sistema de salud. Según el Instituto Global Mc Kinsey, este problema le cuesta a la humanidad alrededor de dos billones de dólares anuales; ello quiere decir que el 2.8% de la producción económica mundial se invierte en la atención médica de tales pacientes. También es conveniente señalar que tampoco es un asunto exclusivo de México, para nada, ya que cerca del 30% de la población mundial tienen sobrepeso u obesidad; estamos hablando de 2 mil 100 millones de seres humanos; nada más que, como ya muchos mexicanos sabemos, nuestro país ocupa el primer lugar mundial en niños obesos y el segundo en adultos. Ahí esta el quid de este asunto. Las nuevas generaciones de connacionales enfrentan este gravísimo problema de salud y pareciera que no nos damos cuenta y que no hacemos realmente nada para frenarlo de manera contundente. Es tan peligroso en los infantes como el fumar cigarrillos y el 80% de los adolescentes obesos serán adultos obesos y si un par de estos procrean hijos, el riesgo de que éstos sean como sus progenitores aumentará hasta 13 veces.
Como lo expresa el Dr. Alejandro Mohar Betancourt, Coordinador de la Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología “Los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, la falta de ejercicio y la poca información al respecto, han hecho que México deba gastar 7% de su presupuesto destinado a salud en este tópico. Las consecuencias del sobrepeso y obesidad son diversas; se estima que existe 12 veces más mortalidad en jóvenes entre los 25 y 35 años; 25% de las incapacidades laborales son por padecimientos relacionados con la obesidad y tres de cada cuatro camas de los hospitales las ocupan pacientes con enfermedades relacionadas con este problema”.
Más preocupante aún resultan los resultados del último estudio realizado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, pues ellos señalan que un elevado índice de masa corporal, IMC, se ha convertido en un importante factor de riesgo para cáncer. Tener un alto IMC, entre 25 o más, incrementa el riesgo de desarrollar cáncer en diferentes órganos. En ese sentido se considera que el 30% de los tumores o neoplasias están asociados a la obesidad y al sobrepeso; si ambos se lograran erradicar se podrán disminuir una de cada tres enfermedades oncológicas.
Para concluir, tengo especial interés de que el contenido de este artículo no se vaya a la basura, como ha pasado con miles de los que me han antecedido. El problema está latente y que hay que aplicar medidas de mayor impacto. De otro modo estamos perdidos.
Realmente este es un problema que afecta la seguridad nacional, porque la atención ambulatoria y hospitalaria de las enfermedades derivadas de la obesidad, conocidas como crónico degenerativas, en pocos años podrían llevar a la bancarrota a nuestro frágil sistema de salud. Según el Instituto Global Mc Kinsey, este problema le cuesta a la humanidad alrededor de dos billones de dólares anuales; ello quiere decir que el 2.8% de la producción económica mundial se invierte en la atención médica de tales pacientes. También es conveniente señalar que tampoco es un asunto exclusivo de México, para nada, ya que cerca del 30% de la población mundial tienen sobrepeso u obesidad; estamos hablando de 2 mil 100 millones de seres humanos; nada más que, como ya muchos mexicanos sabemos, nuestro país ocupa el primer lugar mundial en niños obesos y el segundo en adultos. Ahí esta el quid de este asunto. Las nuevas generaciones de connacionales enfrentan este gravísimo problema de salud y pareciera que no nos damos cuenta y que no hacemos realmente nada para frenarlo de manera contundente. Es tan peligroso en los infantes como el fumar cigarrillos y el 80% de los adolescentes obesos serán adultos obesos y si un par de estos procrean hijos, el riesgo de que éstos sean como sus progenitores aumentará hasta 13 veces.
Como lo expresa el Dr. Alejandro Mohar Betancourt, Coordinador de la Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología “Los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, la falta de ejercicio y la poca información al respecto, han hecho que México deba gastar 7% de su presupuesto destinado a salud en este tópico. Las consecuencias del sobrepeso y obesidad son diversas; se estima que existe 12 veces más mortalidad en jóvenes entre los 25 y 35 años; 25% de las incapacidades laborales son por padecimientos relacionados con la obesidad y tres de cada cuatro camas de los hospitales las ocupan pacientes con enfermedades relacionadas con este problema”.
Más preocupante aún resultan los resultados del último estudio realizado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, pues ellos señalan que un elevado índice de masa corporal, IMC, se ha convertido en un importante factor de riesgo para cáncer. Tener un alto IMC, entre 25 o más, incrementa el riesgo de desarrollar cáncer en diferentes órganos. En ese sentido se considera que el 30% de los tumores o neoplasias están asociados a la obesidad y al sobrepeso; si ambos se lograran erradicar se podrán disminuir una de cada tres enfermedades oncológicas.
Para concluir, tengo especial interés de que el contenido de este artículo no se vaya a la basura, como ha pasado con miles de los que me han antecedido. El problema está latente y que hay que aplicar medidas de mayor impacto. De otro modo estamos perdidos.
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