Juntos salvemos vidas
Es el lema de la colecta anual 2015 de la Cruz Roja Mexicana, la cual “arrancó” el pasado 20 de marzo, con el objetivo de recaudar 345 millones de pesos y así superar los 333 del año pasado. Institución que hace cinco años celebró su primer centenario en nuestro país y de la que se dieron a conocer los siguientes datos: 5.8 millones de servicios brindados, 1.4 millones de traslados y la entrega de 900 toneladas de ayuda humanitaria con motivo de las situaciones de emergencia que se vivieron en el 2014. Durante la ceremonia que presidió el Presidente de la República en la Ciudad de México, acompañado de su esposa Angélica Rivera de Peña, del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Lic. Miguel Ángel Mancera, de Don Fernando Suinaga Cárdenas, Presidente de Cruz Roja Mexicana y de su esposa, Carmen Lebrija de Suinaga, Presidenta de Damas Voluntarias de la benemérita institución, se entregaron simbólicamente 82 ambulancias y una de rescate urbano, mismas que se adquirieron con las aportaciones de la pasada colecta. El llamado de quienes hicieron uso de la palabra en el magno evento, fue para que todos los mexicanos colaboremos en apoyo de la humanitaria labor que realizan las 24 horas de los 365 días del año todos los que prestan sus servicios de manera solidaria y generalmente voluntaria: médicos, enfermeras, socorristas, conductores de las ambulancias, estudiantes del área blanca de la salud, administrativos, damas voluntarias, etc.
Como expresa el Lic. Karlos Castilla Juárez <así es su nombre>, en su artículo “Cruz Roja: más que una señal indicativa, un emblema y una denominación de uso regulado” (Gaceta Médica de México. 2014; 150:200-6), para comprender el significado de lo que representa la Cruz Roja a nivel mundial, es imprescindible conocer la historia de su origen y la manera en que se desarrolla lo que hoy se conoce como el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Fue el suizo Henry Dunant, quien tuvo la iniciativa de su creación después de haber socorrido a los soldados heridos en la batalla de Solferino en 1859; luego de las experiencias que vivió y observó, realizó continuas gestiones para que se tomasen más medidas de protección de las víctimas de la guerra. Dunant pretendía la formulación de un tratado mediante el cual se obligase a los ejércitos a prestar asistencia a todos los soldados heridos, y además la fundación de sociedades nacionales que ayudasen a los servicios sanitarios de los ejércitos. En 1864 una docena de países aprobaron el primer convenio de Ginebra. No fue posible que cuajara la segunda de sus ideas, pero al menos la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, de la ciudad natal de Dunant, hizo suya dicha idea y otras, reuniéndose por primera vez en febrero de 1863.
La recién constituida institución se vio en la necesidad de adoptar un único signo distintivo que contara con respaldo jurídico, para indicar la obligación de respetar los servicios médicos de las fuerzas armadas, a los voluntarios socorristas de las sociedades que prestaban servicios de primeros auxilios y a las víctimas de los conflictos armados. En octubre de 1863 se decidió adoptar el signo y los colores de la bandera suiza, pero invertidos, esto es, una cruz roja sobre un fondo blanco. Este emblema dio nombre, además a todo el movimiento humanitario y fue, de alguna manera, un homenaje al país donde nació dicho movimiento humanitario. Fue necesario que se contara con normas internacionales que regularan de modo más preciso los límites de la guerra, la ayuda humanitaria y el uso del emblema que todos conocemos, sobre todo después de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. México forma parte de los Convenios de Ginebra desde 1952 y en marzo del año 2007 se publicó en nuestro país la Ley que regula el uso y protección de la denominación y del emblema de la Cruz Roja. En Oaxaca el objetivo es superar la recaudación de tres millones de pesos en la presente colecta, sin embargo, Doña Guadalupe Borges Yazegey, Presidenta del Consejo Directivo de la Cruz Roja, hace un vehemente llamado para que se logre el objetivo, aun cuando lo recaudado siga siendo insuficiente para mantener a la noble institución.
Como expresa el Lic. Karlos Castilla Juárez <así es su nombre>, en su artículo “Cruz Roja: más que una señal indicativa, un emblema y una denominación de uso regulado” (Gaceta Médica de México. 2014; 150:200-6), para comprender el significado de lo que representa la Cruz Roja a nivel mundial, es imprescindible conocer la historia de su origen y la manera en que se desarrolla lo que hoy se conoce como el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Fue el suizo Henry Dunant, quien tuvo la iniciativa de su creación después de haber socorrido a los soldados heridos en la batalla de Solferino en 1859; luego de las experiencias que vivió y observó, realizó continuas gestiones para que se tomasen más medidas de protección de las víctimas de la guerra. Dunant pretendía la formulación de un tratado mediante el cual se obligase a los ejércitos a prestar asistencia a todos los soldados heridos, y además la fundación de sociedades nacionales que ayudasen a los servicios sanitarios de los ejércitos. En 1864 una docena de países aprobaron el primer convenio de Ginebra. No fue posible que cuajara la segunda de sus ideas, pero al menos la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, de la ciudad natal de Dunant, hizo suya dicha idea y otras, reuniéndose por primera vez en febrero de 1863.
La recién constituida institución se vio en la necesidad de adoptar un único signo distintivo que contara con respaldo jurídico, para indicar la obligación de respetar los servicios médicos de las fuerzas armadas, a los voluntarios socorristas de las sociedades que prestaban servicios de primeros auxilios y a las víctimas de los conflictos armados. En octubre de 1863 se decidió adoptar el signo y los colores de la bandera suiza, pero invertidos, esto es, una cruz roja sobre un fondo blanco. Este emblema dio nombre, además a todo el movimiento humanitario y fue, de alguna manera, un homenaje al país donde nació dicho movimiento humanitario. Fue necesario que se contara con normas internacionales que regularan de modo más preciso los límites de la guerra, la ayuda humanitaria y el uso del emblema que todos conocemos, sobre todo después de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. México forma parte de los Convenios de Ginebra desde 1952 y en marzo del año 2007 se publicó en nuestro país la Ley que regula el uso y protección de la denominación y del emblema de la Cruz Roja. En Oaxaca el objetivo es superar la recaudación de tres millones de pesos en la presente colecta, sin embargo, Doña Guadalupe Borges Yazegey, Presidenta del Consejo Directivo de la Cruz Roja, hace un vehemente llamado para que se logre el objetivo, aun cuando lo recaudado siga siendo insuficiente para mantener a la noble institución.
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