Trasladarse en moto es un peligro mortal
El 25 de agosto del 2012 Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca, publicó mi artículo “Llevar a la familia en moto, irresponsabilidad criminal”. Fue la última vez que escribí sobre el tema de las motocicletas y pensé que pasaría mucho tiempo para que volviera a interesarme por cubrirlo de nueva cuenta, sin embargo, los accidentes cada vez más frecuentes en ese vehículo de motor, como ha sucedido en este año, me obligan, como salubrista que soy, al abordaje del mismo, porque considero que es impostergable que no solo las autoridades de tránsito local y estatal, de salud y educación, sino que la sociedad oaxaqueña en su conjunto, asuman con mayor eficiencia la responsabilidad que a cada una le corresponde, porque este problema tiene distintos aristas, es multicausal, es producto de nuestra pobre educación vial, del bajo nivel escolar y, por qué no decirlo, del deterioro de los valores fundamentales de los seres humanos civilizados, pues pareciera que estamos en un periodo de franca decadencia social.
Respecto al título del artículo del 2012, hoy mismo se publicó en Noticias, que al responsable de un accidente de tránsito que afectó severamente a tres integrantes de una familia, que viajaban en su motocicleta, le fue dictado el auto de formal prisión por ese hecho, pero por otra parte, este último nos vuelve a recordar que quienes se atreven a llevar a integrantes de su familia en tal vehículo de motor son, nada más y nada menos que homicidas en potencia; en el caso que nos ocupa hay dos culpables: el que atropelló con su automóvil a la familia y el que conducía la motocicleta de manera irresponsable, a sabiendas que su esposa y su hijo podrían ser víctimas inocentes, como lo fueron en la realidad. En el mismo diario, en esta semana apareció la nota y fotografías del lamentable accidente de tránsito en el que perdió la vida un joven médico de los Servicios de Salud de Oaxaca. Supuestamente perdió el control de su motocicleta cuando circulaba de norte a sur en el paso a desnivel de Cinco Señores; la velocidad con la que conducía le llevó finalmente a salir despedido al carril contrario, donde lo embistió brutalmente un automóvil, cuyo conductor nunca se imaginó que se vería involucrado en un hecho de sangre de esa magnitud; lo peor es que, mientras “son peras o son manzanas”, quedó en calidad de detenido hasta que se “compruebe su inocencia”.
Este, no es un asunto banal para que pase desapercibido ante la sociedad, todo lo contrario, pues no hay día que la sección roja o policiaca de los periódicos citadinos, deje de informar por lo menos un accidente de tránsito en el que aparece involucrada una motocicleta y su respectiva víctima, que no pocas veces son dos o más. Desafortunadamente las lesiones por este tipo de accidentes son la causa principal de muerte en el grupo de 15 a 44 años de edad, sobre todo en los hombres. El problema no solo es la mortalidad, pues un elevado número de víctimas sufren traumatismos que los llevan a permanecer hospitalizados un tiempo prolongado y una significativa proporción de ellos llegan a padecer alguna forma de discapacidad. Vienen a mi mente los múltiples accidentes de moto que sufrió uno de mis cuñados, el que asombrosamente vive para contarlos; él mismo comenta que no tiene un solo hueso de las cuatro extremidades que no haya sufrido alguna fractura; mi sobrino siguió los pasos de su padre, y le fue peor, pues un traumatismo cráneo facial le desfiguró el rostro; a pesar de varias cirugías reconstructivas para mejorar su apariencia, aun así es imposible que vuelva a recuperar la imagen que tenía antes de su accidente.
Es indudable que la cantidad de conductores de motocicleta se ha incrementado en Oaxaca de manera desproporcionada <casi 22 mil en el 2009 vs 52 mil en el 2013>; por doquier y a cualquier hora circulan hombres y mujeres en ese vehículo, arriesgando peligrosamente su vida; muchos de ellos manejan de manera salvaje, zigzagueando y cruzándose de manera inverosímil entre los automóviles y camiones, o pasando como exhalación en donde no les corresponde. ¿Verdad que hay que hacer algo para evitar tantos lesionados y muertos, y tanto dolor y gasto a sus familias?
Respecto al título del artículo del 2012, hoy mismo se publicó en Noticias, que al responsable de un accidente de tránsito que afectó severamente a tres integrantes de una familia, que viajaban en su motocicleta, le fue dictado el auto de formal prisión por ese hecho, pero por otra parte, este último nos vuelve a recordar que quienes se atreven a llevar a integrantes de su familia en tal vehículo de motor son, nada más y nada menos que homicidas en potencia; en el caso que nos ocupa hay dos culpables: el que atropelló con su automóvil a la familia y el que conducía la motocicleta de manera irresponsable, a sabiendas que su esposa y su hijo podrían ser víctimas inocentes, como lo fueron en la realidad. En el mismo diario, en esta semana apareció la nota y fotografías del lamentable accidente de tránsito en el que perdió la vida un joven médico de los Servicios de Salud de Oaxaca. Supuestamente perdió el control de su motocicleta cuando circulaba de norte a sur en el paso a desnivel de Cinco Señores; la velocidad con la que conducía le llevó finalmente a salir despedido al carril contrario, donde lo embistió brutalmente un automóvil, cuyo conductor nunca se imaginó que se vería involucrado en un hecho de sangre de esa magnitud; lo peor es que, mientras “son peras o son manzanas”, quedó en calidad de detenido hasta que se “compruebe su inocencia”.
Este, no es un asunto banal para que pase desapercibido ante la sociedad, todo lo contrario, pues no hay día que la sección roja o policiaca de los periódicos citadinos, deje de informar por lo menos un accidente de tránsito en el que aparece involucrada una motocicleta y su respectiva víctima, que no pocas veces son dos o más. Desafortunadamente las lesiones por este tipo de accidentes son la causa principal de muerte en el grupo de 15 a 44 años de edad, sobre todo en los hombres. El problema no solo es la mortalidad, pues un elevado número de víctimas sufren traumatismos que los llevan a permanecer hospitalizados un tiempo prolongado y una significativa proporción de ellos llegan a padecer alguna forma de discapacidad. Vienen a mi mente los múltiples accidentes de moto que sufrió uno de mis cuñados, el que asombrosamente vive para contarlos; él mismo comenta que no tiene un solo hueso de las cuatro extremidades que no haya sufrido alguna fractura; mi sobrino siguió los pasos de su padre, y le fue peor, pues un traumatismo cráneo facial le desfiguró el rostro; a pesar de varias cirugías reconstructivas para mejorar su apariencia, aun así es imposible que vuelva a recuperar la imagen que tenía antes de su accidente.
Es indudable que la cantidad de conductores de motocicleta se ha incrementado en Oaxaca de manera desproporcionada <casi 22 mil en el 2009 vs 52 mil en el 2013>; por doquier y a cualquier hora circulan hombres y mujeres en ese vehículo, arriesgando peligrosamente su vida; muchos de ellos manejan de manera salvaje, zigzagueando y cruzándose de manera inverosímil entre los automóviles y camiones, o pasando como exhalación en donde no les corresponde. ¿Verdad que hay que hacer algo para evitar tantos lesionados y muertos, y tanto dolor y gasto a sus familias?
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