SSO: Una deuda pendiente
Existe una deuda pendiente con los trabajadores de los Servicios de Salud de Oaxaca que laboran en la capital del Estado y en las oficinas que ocupan sus seis Jurisdicciones Sanitarias, ese viejo faltante es el disfrute de inmuebles, instalaciones, mobiliario y equipamiento para laborar con dignidad y decoro. Ya en 1985 el Arquitecto Sergio Cosme Rodríguez Reyes, <q.e.p.d>, había atendido mi solicitud de elaborar un proyecto de ampliación y modernización del antiguo edificio central, ubicado en el número 103 de las calles de José Perfecto García; en el papel la obra permitía respetar la fachada y en interiores se construiría un edificio de varias plantas, donde se hubieran podido ubicar los trabajadores de las direcciones, departamentos y oficinas que en ese entonces ya no cabían en ese lugar y que por lo mismo se tenían rentados dos espacios, uno en la calle de Independencia y otro en la de Pino Suárez. El proyecto tenía previsto un estacionamiento subterráneo exclusivo para los vehículos oficiales. Hubo el recurso económico para tal fin, pero se consideró que en ese momento era más prioritario destinarlo para obras de remodelación y equipamiento del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”; esa fue la decisión y se cumplió con la misma. Era Secretario de Salud el Dr. Arturo Molina Sosa.
Con el crecimiento de la infraestructura para la atención médica en toda la entidad, se incrementaron las áreas técnico-administrativas a nivel central y en las Jurisdicciones Centrales. Tan solo el número total de recursos humanos se elevó de 1500 trabajadores en 1982 a más de 7 mil 700 en el año 2002; los ubicados en las áreas que son objeto de este artículo rebasaron por completo las expectativas del proyecto inicial, el cual hubiera sido tan solo un paliativo para no más de 15 años, por ello para el último año mencionado tan sólo en el municipio de Oaxaca de Juárez ya se arrendaban 18 inmuebles cuya renta alcanzaba la cantidad de casi $300 mil pesos mensuales, es decir, alrededor de 3.5 millones de pesos al año. En esos espacios rentados laboraban más de mil servidores públicos y se disponía de un parque vehicular de 172 unidades de motor <considerando 77 de la Jurisdicción Sanitaria No. 1 y 95 de las áreas de la oficina central estatal>. Ese fue el motivo por el que, preocupado por esa situación, me permití elaborar la justificación técnica para la construcción de un inmueble en el que se concentraran todas las áreas técnicas y administrativas de los Servicios de Salud de Oaxaca. Aunque presenté el proyecto, finalmente no fue posible aterrizar nada, porque en las políticas, objetivos y metas en materia de construcción del Gobierno del Estado y del propio Programa Estatal de Salud no se había contemplado dicha obra. Ni hablar, tenían toda la razón.
A 13 años de distancia, la situación se ha vuelto un asunto cada vez más delicado, pues se siguen rentando inmuebles, que resultan ser muy costosos, la estructura orgánica de la dependencia se ha hipertrofiado, el número de programas sanitario asistenciales se elevó de manera considerable, aumentó significativamente el número de recursos humanos y el parque vehicular, pero tal vez lo más trascendente de resaltar es que tal dispersión de áreas técnico-administrativas repercute en la vinculación que debieran de tener todas ellas para lograr un elevado nivel de eficacia, eficiencia y efectividad: tres indicadores de calidad.
Vuelvo a insistir que los Servicios de Salud de Oaxaca requieren de un inmueble decoroso, construido ex profeso, en un terreno con la suficiente extensión, en donde además de las áreas de oficinas se edifique un auditorio de usos múltiples, salas de juntas, biblioteca, videoteca, sala de cómputo, archivo y almacén general, área de conservación y mantenimiento y estacionamiento para vehículos oficiales y de los trabajadores. Así como áreas verdes para ofrecer una imagen visual agradable y estimulante. Es de esperarse una notable mejoría en materia de integración, en la comunicación entre todas las áreas, en el ambiente de trabajo, abatimiento en los costos de operación en materia de arrendamiento y de servicios tales como energía eléctrica, teléfono, estacionamiento, seguridad, transporte y limpieza; disminución en el gasto de combustible y de los riesgos en los desplazamientos del personal. Esto es indispensable también en las Jurisdicciones Sanitarias.
Finalmente, la infraestructura de salud no debe contemplar de manera exclusiva la construcción y operación de establecimientos para la atención médica. El viejo pendiente hay que saldarlo en la próxima gestión gubernamental.
Con el crecimiento de la infraestructura para la atención médica en toda la entidad, se incrementaron las áreas técnico-administrativas a nivel central y en las Jurisdicciones Centrales. Tan solo el número total de recursos humanos se elevó de 1500 trabajadores en 1982 a más de 7 mil 700 en el año 2002; los ubicados en las áreas que son objeto de este artículo rebasaron por completo las expectativas del proyecto inicial, el cual hubiera sido tan solo un paliativo para no más de 15 años, por ello para el último año mencionado tan sólo en el municipio de Oaxaca de Juárez ya se arrendaban 18 inmuebles cuya renta alcanzaba la cantidad de casi $300 mil pesos mensuales, es decir, alrededor de 3.5 millones de pesos al año. En esos espacios rentados laboraban más de mil servidores públicos y se disponía de un parque vehicular de 172 unidades de motor <considerando 77 de la Jurisdicción Sanitaria No. 1 y 95 de las áreas de la oficina central estatal>. Ese fue el motivo por el que, preocupado por esa situación, me permití elaborar la justificación técnica para la construcción de un inmueble en el que se concentraran todas las áreas técnicas y administrativas de los Servicios de Salud de Oaxaca. Aunque presenté el proyecto, finalmente no fue posible aterrizar nada, porque en las políticas, objetivos y metas en materia de construcción del Gobierno del Estado y del propio Programa Estatal de Salud no se había contemplado dicha obra. Ni hablar, tenían toda la razón.
A 13 años de distancia, la situación se ha vuelto un asunto cada vez más delicado, pues se siguen rentando inmuebles, que resultan ser muy costosos, la estructura orgánica de la dependencia se ha hipertrofiado, el número de programas sanitario asistenciales se elevó de manera considerable, aumentó significativamente el número de recursos humanos y el parque vehicular, pero tal vez lo más trascendente de resaltar es que tal dispersión de áreas técnico-administrativas repercute en la vinculación que debieran de tener todas ellas para lograr un elevado nivel de eficacia, eficiencia y efectividad: tres indicadores de calidad.
Vuelvo a insistir que los Servicios de Salud de Oaxaca requieren de un inmueble decoroso, construido ex profeso, en un terreno con la suficiente extensión, en donde además de las áreas de oficinas se edifique un auditorio de usos múltiples, salas de juntas, biblioteca, videoteca, sala de cómputo, archivo y almacén general, área de conservación y mantenimiento y estacionamiento para vehículos oficiales y de los trabajadores. Así como áreas verdes para ofrecer una imagen visual agradable y estimulante. Es de esperarse una notable mejoría en materia de integración, en la comunicación entre todas las áreas, en el ambiente de trabajo, abatimiento en los costos de operación en materia de arrendamiento y de servicios tales como energía eléctrica, teléfono, estacionamiento, seguridad, transporte y limpieza; disminución en el gasto de combustible y de los riesgos en los desplazamientos del personal. Esto es indispensable también en las Jurisdicciones Sanitarias.
Finalmente, la infraestructura de salud no debe contemplar de manera exclusiva la construcción y operación de establecimientos para la atención médica. El viejo pendiente hay que saldarlo en la próxima gestión gubernamental.
No hay comentarios.: