Larva migrans en Puerto Escondido
En Puerto Escondido, Oaxaca, desde hace mucho tiempo existen las condiciones ideales para que desde hace mucho tiempo la población que ahí reside, y la que lo visita en calidad de turista, adquiera una zoonosis denominada Toxocariasis, la que es transmitida a los seres humanos mediante la ingestión de la larva de alguna de las especies de parásitos que habitan y se reproducen en los intestinos de los perros. El contacto con las heces, con los objetos que tocan los canes, con su pelaje e incluso al darles un beso en el hocico de estos últimos, permite la introducción de los parásitos y su diseminación en el organismo afectado. Las helmintiasis más frecuentes observadas en Puerto Escondido son de las especies Toxocara canis, Ancylostoma caninum y Dipylidium caninum.
Se aplica aquí perfectamente el concepto de la triada ecológica del proceso salud enfermedad, pues existe el agente causal de la zoonosis, en este caso los helmintos caninos, el huésped, constituido por la población humana que vive de fijo o temporalmente en ese paradisiaco lugar, y el ambiente, que son las características propias de las regiones tropicales, con temperaturas de 30 grados centígrados o más, a lo que se agregan los efectos del subdesarrollo, como la mala praxis de higiene personal, el inadecuado manejo de la basura, la conducta de sacar al perro doméstico de la casa para que defeque en la calle, en las áreas verdes de la comunidad o, en el área de playa, como en este caso; y también el problema social y sanitario de permitir la proliferación de perros sin dueño, que deambulan de manera errante por la afamada agencia municipal. Lo anterior revela la falta de cultura para el correcto manejo de las mascotas y para la civilizada disposición y manejo de la basura, lo que permite la sobrevivencia de los perros y el incremento de los mismos.
En Puerto Escondido los perros errantes con dueño y sin dueño, disponen de todos los elementos necesarios para su permanencia: alimento, agua, cobertura y territorio; además, se refugian en las zonas de playa como hábitat natural. Los dueños de perros domésticos llevan a estos a defecar en las áreas verdes de las zonas residenciales, o en las avenidas de terracería, pero no recogen sus deyecciones; el problema se incrementa porque no se efectúa la limpieza pública de tales áreas, por lo que el excremento permanece ahí hasta su total degradación.
El problema de la Toxocariasis radica en que las larvas de los parásitos pueden afectar a órganos como el hígado, pero también a los ojos, al sistema nervioso central y a la piel, con reacciones alérgicas, lo que explica las manifestaciones dermatológicas de la enfermedad. En los niños menores de cinco años en los que es común la convivencia con perros, se puede observar falta de apetito, astenia e irritabilidad, fiebre, dolores articulares y crecimiento de los ganglios linfáticos. En el hígado afectado hay crecimiento y manifestaciones propias de una hepatitis. En los pulmones datos clínicos de neumonitis, tos, dificultad para respirar y espasmo bronquial. A nivel de la piel puede haber urticaria crónica, comezón, eczema y otro tipo de lesiones. Los riñones pueden sufrir de nefritis y miocarditis en el caso del corazón.
Vale la pena leer el artículo: “Riesgo potencial de parásitos zoonóticos presentes en heces caninas en Puerto Escondido, Oaxaca”, cuyos autores son investigadores de la Universidad del Mar, con sede en San Pedro Mixtepec, Juquila, Oaxaca. Revista Salud Pública de México, Vol. 56, No. 6, noviembre-diciembre del 2014. En su investigación encontraron una prevalencia parasitaria muy alta, del 73.3%. Así mismo, que los parásitos observados con mayor frecuencia son los que se mencionaron al inicio del presente artículo y que en un porcentaje significativo de muestras de heces caninas estudiadas se encontraron entre uno y tres especies diferentes.
En conclusión: se requiere, en Puerto Escondido, el diseño y aplicación de un programa para eliminar este problema de Salud Pública, con metas, estrategias y acciones eficientes en el corto plazo. Además, realizar esta misma investigación en regiones de la entidad con alta densidad canina.
Se aplica aquí perfectamente el concepto de la triada ecológica del proceso salud enfermedad, pues existe el agente causal de la zoonosis, en este caso los helmintos caninos, el huésped, constituido por la población humana que vive de fijo o temporalmente en ese paradisiaco lugar, y el ambiente, que son las características propias de las regiones tropicales, con temperaturas de 30 grados centígrados o más, a lo que se agregan los efectos del subdesarrollo, como la mala praxis de higiene personal, el inadecuado manejo de la basura, la conducta de sacar al perro doméstico de la casa para que defeque en la calle, en las áreas verdes de la comunidad o, en el área de playa, como en este caso; y también el problema social y sanitario de permitir la proliferación de perros sin dueño, que deambulan de manera errante por la afamada agencia municipal. Lo anterior revela la falta de cultura para el correcto manejo de las mascotas y para la civilizada disposición y manejo de la basura, lo que permite la sobrevivencia de los perros y el incremento de los mismos.
En Puerto Escondido los perros errantes con dueño y sin dueño, disponen de todos los elementos necesarios para su permanencia: alimento, agua, cobertura y territorio; además, se refugian en las zonas de playa como hábitat natural. Los dueños de perros domésticos llevan a estos a defecar en las áreas verdes de las zonas residenciales, o en las avenidas de terracería, pero no recogen sus deyecciones; el problema se incrementa porque no se efectúa la limpieza pública de tales áreas, por lo que el excremento permanece ahí hasta su total degradación.
El problema de la Toxocariasis radica en que las larvas de los parásitos pueden afectar a órganos como el hígado, pero también a los ojos, al sistema nervioso central y a la piel, con reacciones alérgicas, lo que explica las manifestaciones dermatológicas de la enfermedad. En los niños menores de cinco años en los que es común la convivencia con perros, se puede observar falta de apetito, astenia e irritabilidad, fiebre, dolores articulares y crecimiento de los ganglios linfáticos. En el hígado afectado hay crecimiento y manifestaciones propias de una hepatitis. En los pulmones datos clínicos de neumonitis, tos, dificultad para respirar y espasmo bronquial. A nivel de la piel puede haber urticaria crónica, comezón, eczema y otro tipo de lesiones. Los riñones pueden sufrir de nefritis y miocarditis en el caso del corazón.
Vale la pena leer el artículo: “Riesgo potencial de parásitos zoonóticos presentes en heces caninas en Puerto Escondido, Oaxaca”, cuyos autores son investigadores de la Universidad del Mar, con sede en San Pedro Mixtepec, Juquila, Oaxaca. Revista Salud Pública de México, Vol. 56, No. 6, noviembre-diciembre del 2014. En su investigación encontraron una prevalencia parasitaria muy alta, del 73.3%. Así mismo, que los parásitos observados con mayor frecuencia son los que se mencionaron al inicio del presente artículo y que en un porcentaje significativo de muestras de heces caninas estudiadas se encontraron entre uno y tres especies diferentes.
En conclusión: se requiere, en Puerto Escondido, el diseño y aplicación de un programa para eliminar este problema de Salud Pública, con metas, estrategias y acciones eficientes en el corto plazo. Además, realizar esta misma investigación en regiones de la entidad con alta densidad canina.
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