Sobrepeso/obesidad y desnutrición en México: las dos caras de la moneda

Ya no es Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles Berlanga, ahora la ha sustituido, a manera de enroque, José Antonio Meade Curibreña, hasta hace unos días flamante Secretario de Relaciones Exteriores del país. Ese movimiento fue uno de los 10 cambios en el gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto, con miras a la segunda etapa de su gobierno. Robles Berlanga estuvo al frente de la Cruzada Nacional contra el Hambre desde el inicio de la administración peñanietista, misma, la Cruzada, que provocó elogiosos comentarios nada menos que del ex Presidente de Brasil, Luiz Fernando Lula Da Silva, aunque posteriormente este último vertió en su país, comentarios totalmente contrarios a lo expresado en aquella gira en la que acompañó al primer mandatario de México.

Apenas a mediados de agosto, Peña Nieto había felicitado a Robles y a su equipo por los resultados alcanzados en la Cruzada, expresando que el gobierno federal había logrado reducir en un 60% la carencia de alimento en la población beneficiada. Sin embargo, el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Instancia gubernamental con autonomía y capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza en México, que permita mejorar la toma de decisiones en la materia), informa que entre el 2012 y el 2014 se incrementó el número de connacionales que padecen acceso a los alimentos, pues resulta que en el primer año señalado se tenía el registro de 27.4 millones de personas que padecían hambre, mientras que en el 2014 la cifra aumentó a 28 millones.

Es importante señalar que la mencionada Cruzada no está dirigida precisamente a la atención de los 28 millones de mexicanos en situación de hambre, dado a que el objetivo se diseñó para beneficiar a los 7 millones que se encontraban en la peor situación en el 2012. Según reportes de la misma Sedesol, del universo señalado únicamente han sido incorporados poco más de 4 millones; esto quiere decir que más de 23 millones de individuos en pobreza alimentaria han quedado fuera, hasta el momento de la Cruzada Nacional. Es cierto, según la propia Sedesol, que 6 de cada 10 personas atendidas mejoraron su ingesta de alimentos, pero vuelvo a enfatizar que sólo los involucrados en el objetivo del programa.

El mismo Coneval ofreció datos bastante preocupantes a mediados del 2013, en la presentación de resultados de la Medición Multidimensional de la Pobreza 2012. En ese entonces, Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo de dicho organismo, explicó que la pobreza había aumentado de 2008 al 2012, de 49.5 a 53.3 millones de mexicanos, siendo los Estados del sureste, los más afectados; por supuesto Oaxaca, entre ellos. En ese sentido, la pobreza significa no sólo la carencia o insuficiencia de alimento, es decir, sensación y manifestaciones de hambre, sino que existe carencia de calidad de espacios y de servicios en la vivienda, carencia de servicios educativos y de salud, desempleo, inseguridad, etc. En lo que respecta a la carencia de alimentos, esta se ve reflejada en los índices de desnutrición en todos los grupos de edad y en ambos sexos, pero principalmente en los niños menores de 15 años de edad, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, así como en las personas mayores de 60 años.

En el año 2013 en México se estimaba la existencia de un millón y medio de niños menores de cinco años con desnutrición crónica, cifra que significaba el 13.6% del total de la población de esa edad.
El dato fue dado a conocer públicamente por el Presidente de la organización Un Kilo de Ayuda durante la presentación del Ranking Nacional de Nutrición Infantil, con información de la Encuesta Nacional de Salud Pública (Ensanut 2012). José Ignacio Ávalos, Presidente de la ONG, comentó esa vez que a nivel mundial nuestro país había retrocedido en el combate de la desnutrición, pues del 2016 al 2012 ese problema se incrementó del 12.4% al 13.6%. Lo lamentable es que México se ubicó entonces en el lugar 18 en desnutrición crónica entre 101 naciones, sin considerar a los que integran la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En ese informe el Estado de Oaxaca apareció con el mayor índice de desnutrición crónica del país, con 31.4% en niños menores de cinco años. En un país de contrastes como el nuestro <”Como México no hay dos, dice la canción”>, resulta que tenemos las dos caras de la moneda: Desnutrición vs Sobrepeso/Obesidad. Esa es la gran contradicción.

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