¿Se erradicará el Sida para el año 2030?

Como cada año, el 1º. de diciembre se conmemora el Día Mundial de Respuesta ante el Sida. Es uno de los días internacionales de la salud más destacados, convirtiéndose en una extraordinaria oportunidad para crear conciencia, recordar a quienes han fallecido desde aquel lejano 1981 cuando se registraron oficialmente los primeros cinco casos graves de neumonía, que luego se atribuyeron a tan temido mal; pero también se trata de celebrar las victorias, tales como el acceso a servicios de prevención y tratamiento y, desde luego, el hecho de haber podido prolongar la vida a niveles jamás imaginados en los primeros años de la pandemia.

En los 15 años que han transcurrido del siglo XXI mucho se ha avanzado, habiéndose logrado la meta mundial de detener e invertir la propagación del Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida, pues desde el año 2000 las nuevas infecciones se han reducido en un 35% y las defunciones por causas relacionadas con el Sida han bajado en un 42% desde que alcanzaron el registro más alto en el 2004. A pesar de lo anterior, la llamada “respuesta mundial contra el VIH/Sida” se haya en un momento crucial y decisivo, ya que están en riesgo los reconocidos avances alcanzados y donde los enfoques actuales están en vías de llegar a su límite. Basta con saber que sólo un tercio de los 15 millones de individuos seropositivos que requieren tratamiento de por vida lo están recibiendo. Así mismo, los nuevos casos infectados continúan superando al número de personas que inicia el tratamiento, habiéndose estancado este año la tendencia al alza en la provisión de recursos observada hasta el 2014.

Preocupa que la infección por el VIH afecta a toda la población y no discrimina raza, género o cultura. Que nuestro país es el tercero en América Latina que registra más casos de Sida y que este problema de salud pública en México constituye la cuarta y sexta causa de muerte en hombres y mujeres, respectivamente, en los grupos de edad entre los 25 y 34 años, lo que quiere decir que se infectaron muy tempranamente. En ese sentido los jóvenes adolescentes son muy vulnerables al VIH y a otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), pues se encuentran en una etapa de la vida caracterizada por múltiples cambios biopsicosociales que los conducen a la experimentación sexual en búsqueda de una identidad.

Por lo general el joven no tiene una madurez cerebral, social y emocional que le permitan enfrentar con éxito procesos que tienen que ver con la reproducción, lo que determina un pronto inicio de la actividad sexual, la cual se expresa por tener múltiples parejas sexuales y no utilizar condón; ello convierte las conductas sexuales de los adolescentes y jóvenes en conductas de elevado riesgo. Al respecto, se ha demostrado que únicamente entre el 35 y el 50% de los varones ha utilizado el condón en su primera experiencia sexual, mientras que en el caso de las mujeres sólo una de cada cinco ha reportado su uso en su primera relación. También se ha demostrado que los hombres que inician más pronto relaciones sexuales son más promiscuos, pues llegan a tener varias parejas.

Existen múltiples investigaciones que demuestran lo anterior, pero, además, que los jóvenes, hombres y mujeres, que han tenido contacto sexual por estar bajo el efecto de alguna droga o alcohol se relacionan con el incremento del número de parejas sexuales y con personas al momento de conocerse, además de que no utilizan condón, lo que facilita en grado sumo la transmisión del VIH y otras ITS.

Si el mundo está adoptando una estrategia de Respuesta Rápida para poner fin al Sida, con la meta de erradicarla del planeta hacia el año 2030 en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, será necesario que se acelere la inversión, el compromiso y la innovación. Sin embargo, como pinta la situación actual, por lo pronto no se habrán podido cumplir a nivel mundial los 10 objetivos trazados para este año que ya termina. Como expresa el ONUSIDA “ha llegado el momento de ser aún más audaces”. De ahí que el extraordinario y encomiable trabajo que desarrolla el COESIDA/CAPASITS en Oaxaca sea un modelo de prevención y atención en nuestro país.

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