“Que no te pique el mosco, ¡Haz que huya!”
El gobierno federal ha implementado una campaña de difusión en los medios masivos de comunicación de nuestro país, dirigido a la prevención del Chikungunya, <aunque ya comenté que para algunos autores médicos del IMSS el término más apropiado para nuestro lenguaje es el de Chikunguña>; aunque para el caso finalmente es lo mismo; así es que sea en la radio o en la televisión es inevitable escuchar la “pegajosa” tonadita, mediante la cual se induce a la población a eliminar al vector causante de la transmisión de la enfermedad y a la aplicación de medidas de descacharrización, uso de insecticidas repelentes en la piel, de tela mosquitera en puertas y ventanas, de pabellones para proteger el territorio de la cama; se incluye además el evitar el acúmulo de agua en toda clase de utensilios y el tapado de todo sitio donde se almacene el vital líquido.
Por otra parte la Secretaría de Salud en las entidades federativas afectadas por el Chikungunya han cubierto un importante territorio en áreas urbanas, suburbanas y rurales, para disminuir la densidad del mosco por medio de acciones de nebulización y de manera simultánea las brigadas de campo se han dado a la tarea de organizar a las comunidades, para que se evite la reproducción del vector y se establezcan toda clase de barreras, entre éste y los seres humanos, con el objetivo de impedir la transmisión de la enfermedad; es decir, el contacto de la piel con los mosquitos, estén o no infectados.
Ahora bien, vale la pena destacar que, de todas las especies de mosquitos conocidos por su importancia en la salud pública en el mundo, el Aedes aegypti es considerada como la más peligrosa, por ser el transmisor del mayor número de enfermedades causadas por muy variados virus; tal es el caso de la Fiebre amarilla, del Dengue, del Chikungunya y del Zika, el más reciente padecimiento que ya afecta a países de América Latina y que proviene del continente africano. Existe información acerca de que el insecto fue introducido a nuestro continente durante las primeras incursiones colonizadoras, por viajeros provenientes de Europa y África, estableciéndose en las regiones tropicales y subtropicales, aunque con el tiempo se ha encontrado al mosco en altitudes superiores a los 1,750 metros sobre el nivel del mar, como sucede en nuestro país.
Actualmente, al Aedes aegypti se le encuentra en los cinco continentes, lo cual puede dar una idea de la magnitud que representa su control y prácticamente su eliminación y extinción del planeta; esto último es una utopía. Luego entonces, si los humanos no podemos acabar con tales mosquitos ¿Será imposible controlar, eliminar y erradicar las enfermedades que transmiten?
La mejor respuesta nos la puede ofrecer la erradicación de la Fiebre Amarilla en nuestro país, hecho extraordinario que se logró alrededor de los años 60´s del siglo pasado. Mucho tuvo que ver el uso del Dicloro Difenil Tricloroetano, insecticida órgano clorado sintético, de amplio espectro, acción prolongada y estable, aplicado para el control de plagas para todo tipo de cultivos, más conocido por su abreviatura como DDT. Fue importante su utilización en la Campaña de Erradicación del Paludismo en México. Para efectos del presente artículo recomendaría a los lectores ávidos de conocimiento que se internen en el artículo “La Fiebre Amarilla en México. Erradicación del Aedes aegypti”. Salud Pública Méx 1995; Vol. 37 (1):103-110. ¿Pero fue el ataque despiadado al mosco lo que permitió la erradicación de la Fiebre Amarilla? Sí, pero no fue la única estrategia aplicada por los sanitaristas de entonces. Los mosquitos persistieron en el ambiente, se eliminaron circunstancialmente los que transmitían los virus, de tal manera que ya no hubo enfermos; por ende, se acabó el círculo perverso de la transmisión; los insectos siguieron picando a la población mexicana pero sólo causaban prurito <comezón>. Hoy es posible aspirar a la erradicación del Dengue, Chikungunya y Zika con un programa permanente de gran calado nacional y, de ser posible con la aplicación de vacunas en el mediano plazo.
Por otra parte la Secretaría de Salud en las entidades federativas afectadas por el Chikungunya han cubierto un importante territorio en áreas urbanas, suburbanas y rurales, para disminuir la densidad del mosco por medio de acciones de nebulización y de manera simultánea las brigadas de campo se han dado a la tarea de organizar a las comunidades, para que se evite la reproducción del vector y se establezcan toda clase de barreras, entre éste y los seres humanos, con el objetivo de impedir la transmisión de la enfermedad; es decir, el contacto de la piel con los mosquitos, estén o no infectados.
Ahora bien, vale la pena destacar que, de todas las especies de mosquitos conocidos por su importancia en la salud pública en el mundo, el Aedes aegypti es considerada como la más peligrosa, por ser el transmisor del mayor número de enfermedades causadas por muy variados virus; tal es el caso de la Fiebre amarilla, del Dengue, del Chikungunya y del Zika, el más reciente padecimiento que ya afecta a países de América Latina y que proviene del continente africano. Existe información acerca de que el insecto fue introducido a nuestro continente durante las primeras incursiones colonizadoras, por viajeros provenientes de Europa y África, estableciéndose en las regiones tropicales y subtropicales, aunque con el tiempo se ha encontrado al mosco en altitudes superiores a los 1,750 metros sobre el nivel del mar, como sucede en nuestro país.
Actualmente, al Aedes aegypti se le encuentra en los cinco continentes, lo cual puede dar una idea de la magnitud que representa su control y prácticamente su eliminación y extinción del planeta; esto último es una utopía. Luego entonces, si los humanos no podemos acabar con tales mosquitos ¿Será imposible controlar, eliminar y erradicar las enfermedades que transmiten?
La mejor respuesta nos la puede ofrecer la erradicación de la Fiebre Amarilla en nuestro país, hecho extraordinario que se logró alrededor de los años 60´s del siglo pasado. Mucho tuvo que ver el uso del Dicloro Difenil Tricloroetano, insecticida órgano clorado sintético, de amplio espectro, acción prolongada y estable, aplicado para el control de plagas para todo tipo de cultivos, más conocido por su abreviatura como DDT. Fue importante su utilización en la Campaña de Erradicación del Paludismo en México. Para efectos del presente artículo recomendaría a los lectores ávidos de conocimiento que se internen en el artículo “La Fiebre Amarilla en México. Erradicación del Aedes aegypti”. Salud Pública Méx 1995; Vol. 37 (1):103-110. ¿Pero fue el ataque despiadado al mosco lo que permitió la erradicación de la Fiebre Amarilla? Sí, pero no fue la única estrategia aplicada por los sanitaristas de entonces. Los mosquitos persistieron en el ambiente, se eliminaron circunstancialmente los que transmitían los virus, de tal manera que ya no hubo enfermos; por ende, se acabó el círculo perverso de la transmisión; los insectos siguieron picando a la población mexicana pero sólo causaban prurito <comezón>. Hoy es posible aspirar a la erradicación del Dengue, Chikungunya y Zika con un programa permanente de gran calado nacional y, de ser posible con la aplicación de vacunas en el mediano plazo.
No hay comentarios.: