¿Qué nos depara el destino en el 2016?
Concluyó el año 2015 con su variada carga de acontecimientos; transcurrió aparentemente de manera lenta, pero al final de cuentas nos pareció que sucedió todo lo contrario, es decir de manera vertiginosa; de cualquier modo el tiempo es inexorable y la vida se nos va; de ese año dejamos atrás, para siempre, infinidad de vivencias, de momentos y circunstancias de toda índole; de todo pasó y nos pasó, vivimos con intensidad, a veces a todo tren, con elevada presión y tensión, posiblemente hasta el límite de nuestras facultades físicas y mentales para obtener resultados esperados en nuestro trabajo, pero también tuvimos momentos, los menos, de total relajamiento, sobre todo en los pocos días que pudimos disfrutar de las llamadas vacaciones; y eso sin considerar todo aquello que tiene que ver con nuestra vida privada y en familia; eso se cuece aparte y también hubo de todo, para dar y prestar, para sufrir y sonreír, y no pocas veces reír a carcajadas, hasta las lágrimas.
Mientras pasó en el 2015 todo lo que cada uno recuerda en su tránsito por la vida, en mi faceta de columnista al término del año se publicaron 50 de mis artículos en el periódico Noticias, Voz e imagen de Oaxaca, cuyos directivos me han obsequiado la oportunidad y el privilegio de escribir en él. Así han pasado cuatro años y se han acumulado más de 200 artículos publicados en el diario que más prefieren leer los oaxaqueños. He pretendido en ese lapso mantener una línea de información y de opinión, en relación al vasto mosaico de temas que conforman el ámbito de la Salud Pública, mi especialidad <así lo indica mi certificado profesional>, con el objetivo de que no sirvan para el simple entretenimiento de los amables lectores, sino que induzcan a la reflexión, a sabiendas que no soy poseedor de la verdad y de que tengo y se de mis limitaciones, y las reconozco.
El otro objetivo ha sido y es, ofrecer al selecto público que me obsequia con la lectura de mis artículos, variedad y amenidad en los mismos. Por ello, permanezco con la idea de que aún conservo el interés de los amables lectores. He plasmado mis ideas y pensamientos en un marco de libertad; lo he hecho siempre con respeto a la empresa, a las autoridades de las dependencias e instituciones del sector público federal, estatal y municipal, así como a los representantes de los sectores social y privado, y en general a la sociedad oaxaqueña. Por otra parte, he cuidado de no faltar a la cita cada fin de semana, esté donde esté, es decir en la capital del Estado, en alguna de sus regiones o fuera de la entidad. Me he impuesto esa tarea firmemente, fundamentalmente por respeto al propio diario y a sus amables lectores. Sólo así puedo expresar que me siento satisfecho de haber cumplido ese sano propósito, lo que me permite, con el apoyo de quienes me han obsequiado con su venia, continuar en esta línea en el año 2016.
¿Qué nos depara el destino en los próximos 365 días?, sólo el arquitecto del universo lo podría saber. Lo que sí estoy plenamente convencido es que cada uno de nosotros estamos obligados moralmente a contribuir con nuestras intervenciones, con nuestra familia, en nuestro centro de trabajo, con nuestras amistades, en las variadas actividades de índole política, deportiva, sociocultural y religiosa, para que juntos impulsemos el amor al prójimo, el respeto a la vida, a los derechos de los demás, la no discriminación por cualquier motivo, la equidad de género, el amor a nuestra Patria, el reconocimiento a nuestros héroes con todo y los defectos que como humanos tuvieron; en fin a la vida civilizada. En los próximos meses seremos testigos del proceso político para elegir, principalmente, a quien va a conducir los destinos del Estado. Hace tiempo que por medio de sendos espectaculares, desparramados por toda la ciudad y en las principales ciudades de Oaxaca, los aspirantes, de los diversos partidos, nos han mostrado su rostro con alguna frase. Los oaxaqueños lo que queremos es un verdadero estadista, una persona sensible, firme en sus convicciones, de una sola línea, que tenga como objetivos la paz y el genuino desarrollo del Estado.
Mientras pasó en el 2015 todo lo que cada uno recuerda en su tránsito por la vida, en mi faceta de columnista al término del año se publicaron 50 de mis artículos en el periódico Noticias, Voz e imagen de Oaxaca, cuyos directivos me han obsequiado la oportunidad y el privilegio de escribir en él. Así han pasado cuatro años y se han acumulado más de 200 artículos publicados en el diario que más prefieren leer los oaxaqueños. He pretendido en ese lapso mantener una línea de información y de opinión, en relación al vasto mosaico de temas que conforman el ámbito de la Salud Pública, mi especialidad <así lo indica mi certificado profesional>, con el objetivo de que no sirvan para el simple entretenimiento de los amables lectores, sino que induzcan a la reflexión, a sabiendas que no soy poseedor de la verdad y de que tengo y se de mis limitaciones, y las reconozco.
El otro objetivo ha sido y es, ofrecer al selecto público que me obsequia con la lectura de mis artículos, variedad y amenidad en los mismos. Por ello, permanezco con la idea de que aún conservo el interés de los amables lectores. He plasmado mis ideas y pensamientos en un marco de libertad; lo he hecho siempre con respeto a la empresa, a las autoridades de las dependencias e instituciones del sector público federal, estatal y municipal, así como a los representantes de los sectores social y privado, y en general a la sociedad oaxaqueña. Por otra parte, he cuidado de no faltar a la cita cada fin de semana, esté donde esté, es decir en la capital del Estado, en alguna de sus regiones o fuera de la entidad. Me he impuesto esa tarea firmemente, fundamentalmente por respeto al propio diario y a sus amables lectores. Sólo así puedo expresar que me siento satisfecho de haber cumplido ese sano propósito, lo que me permite, con el apoyo de quienes me han obsequiado con su venia, continuar en esta línea en el año 2016.
¿Qué nos depara el destino en los próximos 365 días?, sólo el arquitecto del universo lo podría saber. Lo que sí estoy plenamente convencido es que cada uno de nosotros estamos obligados moralmente a contribuir con nuestras intervenciones, con nuestra familia, en nuestro centro de trabajo, con nuestras amistades, en las variadas actividades de índole política, deportiva, sociocultural y religiosa, para que juntos impulsemos el amor al prójimo, el respeto a la vida, a los derechos de los demás, la no discriminación por cualquier motivo, la equidad de género, el amor a nuestra Patria, el reconocimiento a nuestros héroes con todo y los defectos que como humanos tuvieron; en fin a la vida civilizada. En los próximos meses seremos testigos del proceso político para elegir, principalmente, a quien va a conducir los destinos del Estado. Hace tiempo que por medio de sendos espectaculares, desparramados por toda la ciudad y en las principales ciudades de Oaxaca, los aspirantes, de los diversos partidos, nos han mostrado su rostro con alguna frase. Los oaxaqueños lo que queremos es un verdadero estadista, una persona sensible, firme en sus convicciones, de una sola línea, que tenga como objetivos la paz y el genuino desarrollo del Estado.
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