A fortalecer el primer nivel de atención a la salud en el Estado

En fecha ya muy próxima contenderán por la gubernatura de la entidad los que finalmente lograrán pasar los respectivos filtros de sus partidos. No es necesario ser adivino o clarividente para predecir que prácticamente se volverá a repetir la historia político electoral del año 2010: todos juntos contra el Partido Revolucionario Institucional, pues según los líderes de los partidos que pretenden la alianza, su pretensión u objetivo es el de continuar la llamada transición democrática; ya les funcionó una vez y van por más, salvo que el electorado les responda de modo diferente.

Este artículo va dirigido, de manera especial, a todos los que quieren conducir los destinos de Oaxaca. Me voy a referir exclusivamente al vasto campo de la salud. En ese sentido, qué interesa que conozcan desde ahora y que luego se ocupen y se preocupen por indagar si lo que yo digo ahora realmente es razonable. Mi primera de cinco recomendaciones o sugerencias es el Fortalecimiento de la infraestructura del primer nivel de atención. Al respecto, el 85% de los problemas de salud de la población debieran ser atendidos en el primer nivel de salud, en donde además, se realizan las acciones más trascendentes de la salud pública: la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades. Esto no es nada nuevo, pues desde la Reunión Internacional de Alma Ata, ex Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, URSS, en 1978, la OMS destacó la trascendencia de las acciones en materia de atención primaria de la salud, dirigidas hacia la meta mundial de “Salud para todos en el año 2000”. De acuerdo a su actual Directora General, la Dra. Margaret Chan, la Declaración de Alma-Ata definió la atención primaria de salud como un conjunto de valores rectores para el desarrollo sanitario, de principios para la organización de servicios de salud y una variedad de criterios para abordar las necesidades sanitarias prioritarias y los determinantes fundamentales de la salud; así mismo, los objetivos generales eran la equidad en el acceso a la atención, y la eficacia en la prestación de los servicios, pero ante todo, la atención primaria de salud ofrecía una forma de organizar toda la atención sanitario asistencial, desde los hogares hasta los hospitales, en la que la prevención era tan importante como la curación y en la que se invertían recursos de modo racional en los distintos niveles de atención.

En nuestro país, que en aquel entonces estuvo representado en Alma Ata, de inmediato hicieron eco las propuestas de tan histórica reunión, creándose en 1979 el Sistema IMSS-COPLAMAR, con la construcción de una impresionante infraestructura de establecimientos de primer nivel de atención, las llamadas Unidades Médicas Rurales, UMR, apoyadas por Hospitales Rurales; todas ellas para beneficio de la población abierta, no derechohabiente del régimen ordinario del mencionado Instituto. Por otra parte, la Secretaría de Salud Federal también se mostró pródiga en la construcción y operación de unidades de primero y segundo niveles de atención, mediante el Programa de Apoyo para los Servicios Salud a Población Abierta, PASSPA, con financiamiento del Banco Mundial. Oaxaca fue uno de los Estados más fortalecidos en ese periodo. Como la OMS no obtuvo la misma respuesta en todos sus países miembros, en conclusión no se logró la meta deseada al término del siglo XX.

Es importante enfatizar que en cierta forma se modificó la idea original de Alma Ata, dirigiéndose las políticas nacionales hacia el fortalecimiento del 2º. Y 3er. Nivel, con hospitales que representan un elevadísimo costo en su construcción, equipamiento y sobre todo en su operación. Eso también pasó en nuestro país. Hoy tenemos una insuficiente y deficiente infraestructura de primer nivel para aplicar las estrategias de la atención primaria de la salud y las preguntas que yo dejaría a los expertos del sector salud son: ¿Contamos con una excelente red hospitalaria de segundo y tercer nivel para hacer frente al supuesto 3% de la población enferma que deberían de atender?, y ¿Operan realmente los sistemas nacional y estatal de salud como idealmente fueron concebidos? Volveré.

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