Lupus y Fibromialgia.

En el calendario mundial de la salud, destaca la conmemoración de dos enfermedades, cuya relevancia es tal, que se les ha dedicado los días 10 y 12 de mayo para llamar la atención de los trabajadores de la salud y en general de la humanidad, fundamentalmente para que se mejoren el diagnóstico y el tratamiento, para que se realicen mejores estudios epidemiológicos y se tenga una mayor conciencia de su existencia. Los dos padecimientos son discapacitantes e impactan en la economía de las familias, además de producir situaciones de sufrimiento físico y psicológico. Se trata del Lupus y de la Fibromialgia.

En el caso del Lupus, desde el año 2004 se conmemora cada 10 de mayo el Día Internacional de Lucha contra el Lupus, en atención a los acuerdos del VII Congreso Internacional de Lupus, celebrado en Nueva York. El Lupus, resulta ser una enfermedad cuya génesis se ha atribuido a trastornos del sistema inmunológico, pues este facilita el tránsito de células “buenas y malas”, externas o internas; afecta primero a la piel y a las articulaciones pero luego continúa con un severo y destructor ataque al cuerpo humano, caracterizándose por ser un proceso inflamatorio en órganos vitales o sistemas orgánicos, con lo que se altera su funcionamiento. Se estima que en nuestro país existen 2.8 millones de personas que padecen esta enfermedad, para la cual no existe una curación definitiva. El más común de los Lupus es el eritematoso sistémico, el cual afecta principalmente la piel, los riñones, las articulaciones, el corazón, el aparato digestivo, el cerebro y las membranas serosas, las que son revestimientos membranosos de los órganos, articulaciones y cavidades del cuerpo. En el caso del Lupus discorde, éste únicamente afecta la piel y rara vez lo hace con los órganos internos.

La trascendencia del Lupus a nivel mundial se puede observar cuando se sabe que cada día más de 5 millones de personas lucha contra una enfermedad potencialmente mortal, que es 9 veces más frecuente en las mujeres en relación a los hombres, y que en aquellas ocurre entre los 15 y los 44 años de edad. Los síntomas, como cansancio extremo, erupciones de la piel –particularmente en cara, muñecas y manos-, así como dolor e inflamación articular, son tan comunes con otras afecciones que llevan a muchos diagnósticos erróneos durante largos períodos.

Por lo que se refiere a la Fibromialgia o Síndrome de la Fatiga Crónica, ésta es una compleja enfermedad, de prolongada evolución, que se caracteriza principalmente por provocar dolores generalizados y un agotamiento profundo. Afecta los tejidos blandos del cuerpo humano. A diferencia de la artritis, la fibromialgia no ocasiona dolor o hinchazón de las articulaciones; lo que produce es dolor en los tejidos blandos alrededor de las articulaciones y en todo el cuerpo.

Es más común en las mujeres adultas, pero también puede afectar a niños, ancianos y a los hombres. Diversos estudios han relacionado a la fibromialgia con el estrés, pues muchas ocasiones se manifiesta dicha enfermedad después de un acontecimiento físico o emocionalmente estresante, y empeora posteriormente a tales episodios, observándose sus efectos en los principales centros de respuesta al estrés, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, el sistema nervioso simpático y casi con certeza el sistema nervioso autónomo. Se considera que es causada por un mecanismo del sistema nervioso central, no teniendo que ver un mal funcionamiento de los músculos. Por otra parte se ha observado deficiencia del neurotransmisor denominado serotonina <que modifica la intensidad de las señales de dolor que penetran en el cerebro>, en los pacientes que sufren de fibromialgia. De ahí que los médicos ministren medicamentos dirigidos a remediar esa carencia.

Además del dolor y agotamiento profundo la fibromialgia puede manifestarse con otro tipo de síntomas, como: Dificultad para dormir, rigidez por la mañana, dolores de cabeza, periodos menstruales dolorosos, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies y falta de memoria o dificultad para la concentración. Fuente: Semana Epidemiológica No. 17. 2016. Boletín Epidemiológico. SSA.

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