El 1er debate: lo que no se dijo en materia de salud.
En el llamado debate entre los siete protagonistas que aspiran al cargo de gobernador del Estado, sus intervenciones en el rubro de salud estuvieron dirigidas a: terminar de construir los hospitales cuyas obras están inconclusas; ampliar la cobertura de atención con la construcción de más hospitales; dotar de suficientes medicamentos a las unidades de salud; fortalecer a estas con los recursos humanos que hacen falta para que operen de manera óptima, inclusive sábados y domingos, porque está prohibido “enfermarse los fines de semana”; y uno de los candidatos expresó que se implantará en la entidad un sistema universal de salud, en el que no haya distingos de atención para nadie.
Prácticamente su objetivo primordial en materia de salud es eminentemente asistencial, la atención médica de segundo y tercer nivel, para quienes ya padecen de un daño corporal, cualquiera que sea la causa; es decir, no hay una visión hacia las acciones de promoción y educación para estar sano, y para la prevención de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, cuyo costo es infinitamente inferior a lo que pretenden los candidatos, por lo menos en lo que dijeron en el primer encuentro entre ellos.
A todos ellos, o a quienes integran su equipo de asesores, los invito a que por lo menos dediquen un poco de su tiempo para que lean mis artículos publicados en este su diario, Noticias voz e Imagen de Oaxaca, al inicio del presente año; ellos son: “A fortalecer el primer nivel de atención a la salud en el Estado” <16 de enero>; “Importancia del primer nivel de atención a la salud” <23 de enero>; “SSA/SSO: Su edificio central, viejo anhelo y necesidad impostergable” <30 de enero>; “¿Hay que construir más hospitales en Oaxaca?” <06 de febrero> y “¿Reingeniería en los SSO?” <13 de febrero>. Ahí encontrarán suficiente material para la discusión y análisis, por si para el segundo debate en el presente mes, le interesa incluir lo que les faltó decir en el primero.
A manera de recordatorio, es de señalar que el día de la toma de protesta del Dr. José Narro Robles, como Secretario de Salud federal ante el presidente de la República, éste le expresó: … “Deberá poner especial atención en las principales causas de mortalidad y morbilidad que afectan a la población mexicana, a fin de elevar su calidad de vida y cumplir con los nuevos objetivos de desarrollo sostenible, a los que nos comprometimos en la pasada Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas”. Y no es precisamente con la construcción de hospitales como se podrá cumplir con tales compromisos, y lo que es peor, al parecer la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no tiene el menor interés en utilizar el presupuesto para terminar la construcción de nosocomios que quedaron a medias, por lo menos en lo que resta de la actual administración. Además, es muy fácil prometer y decidir que se edifique una obra de esa magnitud, pero ponerlo en operación es sumamente morrocotudo, porque se debe “arrancar” con una plantilla de personal suficiente y disponer de un óptimo presupuesto para solventar el gasto corriente, la conservación y mantenimiento del inmueble, instalaciones, mobiliario y equipo; quien pretenda hacerlo se meterá en un berenjenal y al final de cuentas heredará, al siguiente gobernador, otra vez obras inconclusas, sin ningún beneficio para la población.
Se trata de evitar la improvisación, la simulación, las acciones de fantasía, las que no son producto de un sesudo análisis; porque está de por medio el futuro de la salud de los oaxaqueños; no es posible garantizar ésta con medidas tendientes a una solución parcial, desequilibrada y asimétrica. Basta una sola enfermedad como ejemplo de que es urgente la puesta en operación de acciones de promoción y prevención, como es el caso de la epidemia de obesidad y su directa relación con la Diabetes mellitus. Exhorto a todos los salubristas del Estado y a los agremiados a la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública, a intervenir con firmeza en la fundamentación de lo que aquí me he permitido señalar, para que se fortalezca un modelo piramidal de salud, teniendo como base el primer nivel de atención y como premisa la atención primaria de la salud.
Prácticamente su objetivo primordial en materia de salud es eminentemente asistencial, la atención médica de segundo y tercer nivel, para quienes ya padecen de un daño corporal, cualquiera que sea la causa; es decir, no hay una visión hacia las acciones de promoción y educación para estar sano, y para la prevención de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, cuyo costo es infinitamente inferior a lo que pretenden los candidatos, por lo menos en lo que dijeron en el primer encuentro entre ellos.
A todos ellos, o a quienes integran su equipo de asesores, los invito a que por lo menos dediquen un poco de su tiempo para que lean mis artículos publicados en este su diario, Noticias voz e Imagen de Oaxaca, al inicio del presente año; ellos son: “A fortalecer el primer nivel de atención a la salud en el Estado” <16 de enero>; “Importancia del primer nivel de atención a la salud” <23 de enero>; “SSA/SSO: Su edificio central, viejo anhelo y necesidad impostergable” <30 de enero>; “¿Hay que construir más hospitales en Oaxaca?” <06 de febrero> y “¿Reingeniería en los SSO?” <13 de febrero>. Ahí encontrarán suficiente material para la discusión y análisis, por si para el segundo debate en el presente mes, le interesa incluir lo que les faltó decir en el primero.
A manera de recordatorio, es de señalar que el día de la toma de protesta del Dr. José Narro Robles, como Secretario de Salud federal ante el presidente de la República, éste le expresó: … “Deberá poner especial atención en las principales causas de mortalidad y morbilidad que afectan a la población mexicana, a fin de elevar su calidad de vida y cumplir con los nuevos objetivos de desarrollo sostenible, a los que nos comprometimos en la pasada Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas”. Y no es precisamente con la construcción de hospitales como se podrá cumplir con tales compromisos, y lo que es peor, al parecer la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no tiene el menor interés en utilizar el presupuesto para terminar la construcción de nosocomios que quedaron a medias, por lo menos en lo que resta de la actual administración. Además, es muy fácil prometer y decidir que se edifique una obra de esa magnitud, pero ponerlo en operación es sumamente morrocotudo, porque se debe “arrancar” con una plantilla de personal suficiente y disponer de un óptimo presupuesto para solventar el gasto corriente, la conservación y mantenimiento del inmueble, instalaciones, mobiliario y equipo; quien pretenda hacerlo se meterá en un berenjenal y al final de cuentas heredará, al siguiente gobernador, otra vez obras inconclusas, sin ningún beneficio para la población.
Se trata de evitar la improvisación, la simulación, las acciones de fantasía, las que no son producto de un sesudo análisis; porque está de por medio el futuro de la salud de los oaxaqueños; no es posible garantizar ésta con medidas tendientes a una solución parcial, desequilibrada y asimétrica. Basta una sola enfermedad como ejemplo de que es urgente la puesta en operación de acciones de promoción y prevención, como es el caso de la epidemia de obesidad y su directa relación con la Diabetes mellitus. Exhorto a todos los salubristas del Estado y a los agremiados a la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública, a intervenir con firmeza en la fundamentación de lo que aquí me he permitido señalar, para que se fortalezca un modelo piramidal de salud, teniendo como base el primer nivel de atención y como premisa la atención primaria de la salud.
No hay comentarios.: