Desvinculación de la formación del médico y el mercado laboral.
De las Facultades y Escuelas de Medicina de todo el país egresan en promedio 15 mil médicos generales cada año; un elevado porcentaje de ellos sustentan el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas, ENARM; pero a los anteriores se suman los médicos de otras generaciones que no han presentado dicho examen o han asistido al mismo más de una ocasión, por lo que se eleva la cantidad a una cifra verdaderamente impresionante: ¡más de 40 mil!; lamentablemente sólo podrán cumplir su anhelo poco más de 7 mil, es decir casi la sexta parte de los aspirantes. El Instituto Mexicano del Seguro Social “absorbe” a la mayoría de los residentes y por ende se ha constituido en el principal campo de formación de médicos especialistas de México desde 1974. ¿Pero qué pasa con los médicos generales que no logran realizar una especialidad? ¿Quién los contrata?
A la fecha, no existen datos confiables respecto del destino laboral de los médicos que no cumplen con el puntaje establecido en el ENARM. Se especula que un porcentaje significativo se ha ido sumando cada año a las cadenas de farmacias que ofrecen a sus clientes el servicio médico de consulta externa, en condiciones de contrato laboral que por lo general son desconocidas. La cifra oscila alrededor del 30%. ¿Y los demás?
Resulta que el propio IMSS contrata médicos especialistas, por lo regular los que realizaron residencia en sus hospitales y centros médicos; entre los especialistas que contrata destacan los médicos familiares, pero no admite médicos generales. El ISSSTE también contrata médicos especialistas pero no tiene comparación con la selección, reclutamiento y admisión que en ese sentido desarrolla el IMSS. Por lo que se refiere a la Secretaría de Salud, son contados los médicos especialistas y generales que incorpora a su red de establecimientos y lo hace con plazas de contrato eventual, prácticamente sin prestaciones y con muy bajo salario. A pesar de ello, el IMSS tiene miles de plazas vacantes de Medicina Familiar, a decir del Dr. Germán Fajardo Dolci, Director de la Facultad de Medicina de la UNAM y ex alto directivo del mencionado Instituto; por eso, este último se pregunta con toda razón, ¿No deberíamos estar formando médicos especialistas en Medicina Familiar?
En México, se desconoce el número total de médicos y entre ellos los que tienen una o más especialidades; hay que agregar que lo que se tiene registrado está por debajo de los estándares internacionales, particularmente los que maneja la OCDE y que lo peor es que se carece de estándares nacionales de médicos generales y especialistas. En ese sentido, en la distribución geográfica de dichos profesionales de la salud se observa una significativa desigualdad entre las entidades federativas, siendo el sureste del país la región menos favorecida. Por otra parte, el aumento de especialistas en la mayoría de los casos es inercial y con escasa planeación, lo cual impide cubrir las necesidades reales de atención médica de la población. Otro hecho importante es que no existe una relación entre la formación de los médicos y el mercado laboral, aunque debo advertir que siempre he observado esa desvinculación, de tal suerte que los tomadores de decisión al más alto nivel no han actuado con eficiencia para modificar semejante situación.
Por otra parte, hay que considerar que, según estimaciones del sector salud, en los próximos 15 años se jubilará el 25% de los médicos en nómina, de ahí la necesidad de planificar la sustitución de los mismos en tiempo y forma. De acuerdo a la OCDE, el indicador de médicos por mil habitantes es de 3.2, sin embargo, México sólo tiene 2.2. Si se trata de médicos especialistas por mil habitantes la OCDE observa un indicador de 1.76, en cambio en nuestro país la cifra es de 1.26. A pesar de ello, en México se gradúan actualmente más médicos que el promedio de la OCDE, eso quiere decir que el problema no es el déficit en la formación de tales profesionistas, sino la de los médicos de las especialidades que realmente se requieren, con énfasis en la formación de especialistas en Medicina Familiar, con una opción de selección separada del ENARM y la incorporación de todos ellos al Sistema Nacional de Salud. El reto o desafío no es cualquier cosa, pero ¿Quién dice yo, para modificar dicho statu quo en México?
A la fecha, no existen datos confiables respecto del destino laboral de los médicos que no cumplen con el puntaje establecido en el ENARM. Se especula que un porcentaje significativo se ha ido sumando cada año a las cadenas de farmacias que ofrecen a sus clientes el servicio médico de consulta externa, en condiciones de contrato laboral que por lo general son desconocidas. La cifra oscila alrededor del 30%. ¿Y los demás?
Resulta que el propio IMSS contrata médicos especialistas, por lo regular los que realizaron residencia en sus hospitales y centros médicos; entre los especialistas que contrata destacan los médicos familiares, pero no admite médicos generales. El ISSSTE también contrata médicos especialistas pero no tiene comparación con la selección, reclutamiento y admisión que en ese sentido desarrolla el IMSS. Por lo que se refiere a la Secretaría de Salud, son contados los médicos especialistas y generales que incorpora a su red de establecimientos y lo hace con plazas de contrato eventual, prácticamente sin prestaciones y con muy bajo salario. A pesar de ello, el IMSS tiene miles de plazas vacantes de Medicina Familiar, a decir del Dr. Germán Fajardo Dolci, Director de la Facultad de Medicina de la UNAM y ex alto directivo del mencionado Instituto; por eso, este último se pregunta con toda razón, ¿No deberíamos estar formando médicos especialistas en Medicina Familiar?
En México, se desconoce el número total de médicos y entre ellos los que tienen una o más especialidades; hay que agregar que lo que se tiene registrado está por debajo de los estándares internacionales, particularmente los que maneja la OCDE y que lo peor es que se carece de estándares nacionales de médicos generales y especialistas. En ese sentido, en la distribución geográfica de dichos profesionales de la salud se observa una significativa desigualdad entre las entidades federativas, siendo el sureste del país la región menos favorecida. Por otra parte, el aumento de especialistas en la mayoría de los casos es inercial y con escasa planeación, lo cual impide cubrir las necesidades reales de atención médica de la población. Otro hecho importante es que no existe una relación entre la formación de los médicos y el mercado laboral, aunque debo advertir que siempre he observado esa desvinculación, de tal suerte que los tomadores de decisión al más alto nivel no han actuado con eficiencia para modificar semejante situación.
Por otra parte, hay que considerar que, según estimaciones del sector salud, en los próximos 15 años se jubilará el 25% de los médicos en nómina, de ahí la necesidad de planificar la sustitución de los mismos en tiempo y forma. De acuerdo a la OCDE, el indicador de médicos por mil habitantes es de 3.2, sin embargo, México sólo tiene 2.2. Si se trata de médicos especialistas por mil habitantes la OCDE observa un indicador de 1.76, en cambio en nuestro país la cifra es de 1.26. A pesar de ello, en México se gradúan actualmente más médicos que el promedio de la OCDE, eso quiere decir que el problema no es el déficit en la formación de tales profesionistas, sino la de los médicos de las especialidades que realmente se requieren, con énfasis en la formación de especialistas en Medicina Familiar, con una opción de selección separada del ENARM y la incorporación de todos ellos al Sistema Nacional de Salud. El reto o desafío no es cualquier cosa, pero ¿Quién dice yo, para modificar dicho statu quo en México?
No hay comentarios.: