Vigente, el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso
El sábado 25 de febrero del 2012, Noticias, voz e imagen de Oaxaca, publicó mi columna semanal con el artículo “El Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, ¿Viable todavía?”. Posteriormente, el sábado 16 de mayo del 2015 apareció publicado mi artículo “50 aniversario del Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso”. Más de cinco décadas después de su inauguración, el de mayor infraestructura, equipamiento y recursos humanos de los nosocomios de los Servicios de Salud de Oaxaca, sigue en pie, está vigente y además ha soportado los efectos de los movimientos telúricos más severos que han afectado a la capital en el lapso de tiempo de su existencia.
Un pasillo a desnivel a manera de puente, lo une a lo que fue el Hospital Pediátrico, que se construyó diez años después, constituyéndose en su momento la denominada Unidad Hospitalaria, que disminuyó los costos de operación al integrarse un solo órgano de gobierno, incrementándose la capacidad instalada de 104 a 180 camas censables. Mientras el inmueble, instalaciones, mobiliario y equipamiento se mantuvo en periodo de vida útil todo estuvo magnífico, y en esos años lucía esplendoroso ese templo dedicado a la salud; un símil nos pasa cuando adquirimos un bien, como puede ser un electrodoméstico o un vehículo de motor, pues pasado un determinado tiempo, de acuerdo a la garantía, dichos bienes requieren de mantenimiento preventivo y de ser necesario de mantenimiento correctivo, mediante el cual puede ser que se requieran nuevas refacciones o de plano la reposición del respectivo bien. El eterno problema en nuestro país es que aun cuando se plasmen en el programa presupuesto de cada año las necesidades relativas a la conservación y mantenimiento, ampliación, remodelación, rehabilitación y reequipamiento, la terrible realidad es que dichos conceptos de gasto no se autorizan como se solicitan, o lo que es peor simplemente no se consideran finalmente en el presupuesto autorizado.
El Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso no ha sido la excepción y solo cuando se encienden las alarmas porque los trabajadores sindicalizados presionan ante el deterioro ostensible de los componentes de la infraestructura, y exigen con justa razón la solución inmediata de los problemas observados, es el momento en que tratan de actuar quienes tienen en sus manos el poder de decisión para gestionar ante la federación su pronta intervención. Puede decirse que generalmente hay un significativo desfasamiento en el tiempo para que se solucionen este tipo de problemas, lo que ha dado lugar a que parezca un cuento de nunca acabar y que exista la impresión de que alguna de las áreas o servicios del Hospital se encuentre bloqueada para brindar la atención a los usuarios, porque se haya en una nueva etapa de reparación, remodelación y/o rehabilitación. En síntesis, difícilmente podremos disponer de un nosocomio en plenitud de servicio, como lo estuvo en los primeros años posteriores a su inauguración.
Y vaya que se le han inyectado recursos al Hospital. Por lo menos recuerdo que casi a la mitad de la década de los 80´s, se invirtieron aproximadamente 20 millones de pesos para remodelar y reequipar el servicio de Ginecología y Obstetricia, recursos que inicialmente se habían proyectado para ampliar y con ello mejorar, las oficinas centrales de los SSO. En las décadas siguientes se han realizado múltiples obras en los dos inmuebles que integran el Hospital; de alguna manera gracias a ello no se ha paralizado de manera definitiva la atención médica, pero sobre todo por la férrea voluntad de sus trabajadores, los que aún con las más graves carencias de recursos de todo tipo han permanecido fieles a la institución donde han pasado gran parte de su existencia; fieles a su ética profesional; fieles a sus principios y valores; fieles a los pacientes, casi siempre los de condición más precaria, los más humildes de la entidad.
Posiblemente la puesta en operación del hospital que se construye en Reyes Mantecón contribuya a descongestionar la atención médica a población abierta, pero más importante es lograr la eficiencia total en ambos, de manera permanente.
Un pasillo a desnivel a manera de puente, lo une a lo que fue el Hospital Pediátrico, que se construyó diez años después, constituyéndose en su momento la denominada Unidad Hospitalaria, que disminuyó los costos de operación al integrarse un solo órgano de gobierno, incrementándose la capacidad instalada de 104 a 180 camas censables. Mientras el inmueble, instalaciones, mobiliario y equipamiento se mantuvo en periodo de vida útil todo estuvo magnífico, y en esos años lucía esplendoroso ese templo dedicado a la salud; un símil nos pasa cuando adquirimos un bien, como puede ser un electrodoméstico o un vehículo de motor, pues pasado un determinado tiempo, de acuerdo a la garantía, dichos bienes requieren de mantenimiento preventivo y de ser necesario de mantenimiento correctivo, mediante el cual puede ser que se requieran nuevas refacciones o de plano la reposición del respectivo bien. El eterno problema en nuestro país es que aun cuando se plasmen en el programa presupuesto de cada año las necesidades relativas a la conservación y mantenimiento, ampliación, remodelación, rehabilitación y reequipamiento, la terrible realidad es que dichos conceptos de gasto no se autorizan como se solicitan, o lo que es peor simplemente no se consideran finalmente en el presupuesto autorizado.
El Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso no ha sido la excepción y solo cuando se encienden las alarmas porque los trabajadores sindicalizados presionan ante el deterioro ostensible de los componentes de la infraestructura, y exigen con justa razón la solución inmediata de los problemas observados, es el momento en que tratan de actuar quienes tienen en sus manos el poder de decisión para gestionar ante la federación su pronta intervención. Puede decirse que generalmente hay un significativo desfasamiento en el tiempo para que se solucionen este tipo de problemas, lo que ha dado lugar a que parezca un cuento de nunca acabar y que exista la impresión de que alguna de las áreas o servicios del Hospital se encuentre bloqueada para brindar la atención a los usuarios, porque se haya en una nueva etapa de reparación, remodelación y/o rehabilitación. En síntesis, difícilmente podremos disponer de un nosocomio en plenitud de servicio, como lo estuvo en los primeros años posteriores a su inauguración.
Y vaya que se le han inyectado recursos al Hospital. Por lo menos recuerdo que casi a la mitad de la década de los 80´s, se invirtieron aproximadamente 20 millones de pesos para remodelar y reequipar el servicio de Ginecología y Obstetricia, recursos que inicialmente se habían proyectado para ampliar y con ello mejorar, las oficinas centrales de los SSO. En las décadas siguientes se han realizado múltiples obras en los dos inmuebles que integran el Hospital; de alguna manera gracias a ello no se ha paralizado de manera definitiva la atención médica, pero sobre todo por la férrea voluntad de sus trabajadores, los que aún con las más graves carencias de recursos de todo tipo han permanecido fieles a la institución donde han pasado gran parte de su existencia; fieles a su ética profesional; fieles a sus principios y valores; fieles a los pacientes, casi siempre los de condición más precaria, los más humildes de la entidad.
Posiblemente la puesta en operación del hospital que se construye en Reyes Mantecón contribuya a descongestionar la atención médica a población abierta, pero más importante es lograr la eficiencia total en ambos, de manera permanente.
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