Sobrepoblación y sus efectos
Los días 6 y 9 de agosto de 1945 el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica lanzó las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y el 14 de ese mes Japón se rindió. Casi seis años habían transcurrido a partir de la invasión de la Alemania nazi sobre Polonia, con lo que concluía por fin la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado de mayor envergadura de todos los tiempos. Al término de la guerra las naciones beligerantes vencedoras hicieron el recuento de los daños; el balance de víctimas fue terriblemente sobrecogedor: en el frente murieron 17 millones de soldados y en los 58 campos de concentración nazi aproximadamente 6 millones de judíos fueron exterminados. Se calcula, que además, en otras regiones del mundo fallecieron alrededor de 30 millones de personas de la población civil como consecuencia de los bombardeos, epidemias, hambre y otras causas atribuibles a la guerra; en suma, poco más de 50 millones de muertos, aunque diversas estimaciones sitúan el número de víctimas mortales entre 55 y casi 73 millones, que representaría en ese momento casi el 3% de la población total del mundo. Sea cual sea la cifra, la humanidad pagó un elevado precio en vidas y daños económicos.
Para 1950 se estimó una población mundial de más de 2,500 millones de personas, lo cual quiere decir que el porcentaje de víctimas antes mencionado, desde el frío manejo de las estadísticas, no llegó a significar el fin de nuestra especie. Han pasado 72 años de esa gran conflagración y en ese tiempo la población humana se ha incrementado de manera impresionante, como se demuestra con las siguientes cifras: 4 mil millones en 1975, 6 mil millones en el año 2000, 6 mil 900 millones en el 2010 y 7 mil 600 millones en este año. Es verdad que la tasa de natalidad ha descendido paulatinamente de manera global, pero nada detiene hasta ahora a la poderosa maquinaria de la procreación humana.
Cuando uno consulta el Reloj de la Población Mundial (http://www.countrymeters.info/es/World), no deja de sentirse una real preocupación por el futuro que les espera a las próximas generaciones. A las 12:34:05 horas del 30 de agosto <momento de la consulta>, ya habían ocurrido 213,729 nacimientos, con un acumulado anual de 98,432,022 de nuevos individuos; al restar el total de defunciones acumuladas a la misma hora <38,782,354>, resulta un crecimiento poblacional de más de 59 millones de personas; 83 al concluir 2017. Esta cantidad sería, por mucho, superior al número de defunciones de la mencionada guerra mundial.
Dos países del continente asiático concentran al 36.2% de la población mundial, China y la India; se espera que esta rebase a la primera posiblemente para el 2024. Cuando en México el número de nacimientos en un año, casi 2.5 millones en promedio, se queda uno impresionado al saber que en China han ocurrido en el año 11 millones de nacimientos, mientras que en la India es del orden de los 17.5 millones. Y si revisamos las ciudades más pobladas del planeta resulta que 17 se encuentran en el continente asiático, 7 en América, 3 en Europa, otros 3 en África y uno en Oceanía. Por supuesto que la India y China están a la cabeza con 5 y 6 populosas urbes de más de 10 millones de habitantes cada una, pero Japón con Tokio y Osaka superan a las otras 29 megaciudades, sumando entre ambas la friolera de 58.5 millones de almas. Si creíamos que la hoy Ciudad de México era la más habitada, equivocación, ocupa el 7º lugar. El futuro próximo no es nada halagüeño, pues la sobrepoblación es un factor determinante para que el mundo sufra, en mayor o en menor medida, los efectos del cambio climático, producto de la contaminación del ambiente, hacinamiento, inseguridad, terrorismo, desempleo, demasiada violencia, accidentes de tráfico, suicidio al alza, depresión, estrés y otras enfermedades mentales, pobreza y miseria, vandalismo juvenil, movimientos migratorios como nunca, hambre, deficiencia y/o carencia de servicios básicos <agua, energía eléctrica, vivienda digna, salud, drenaje, centros recreativos y deportivos, áreas verdes, etc.>. ¿Qué pasará cuando la población sea de 8 mil 500 millones en el 2030, 9 mil 800 en 2050 y 11 mil 200 en el año 2100?
Para 1950 se estimó una población mundial de más de 2,500 millones de personas, lo cual quiere decir que el porcentaje de víctimas antes mencionado, desde el frío manejo de las estadísticas, no llegó a significar el fin de nuestra especie. Han pasado 72 años de esa gran conflagración y en ese tiempo la población humana se ha incrementado de manera impresionante, como se demuestra con las siguientes cifras: 4 mil millones en 1975, 6 mil millones en el año 2000, 6 mil 900 millones en el 2010 y 7 mil 600 millones en este año. Es verdad que la tasa de natalidad ha descendido paulatinamente de manera global, pero nada detiene hasta ahora a la poderosa maquinaria de la procreación humana.
Cuando uno consulta el Reloj de la Población Mundial (http://www.countrymeters.info/es/World), no deja de sentirse una real preocupación por el futuro que les espera a las próximas generaciones. A las 12:34:05 horas del 30 de agosto <momento de la consulta>, ya habían ocurrido 213,729 nacimientos, con un acumulado anual de 98,432,022 de nuevos individuos; al restar el total de defunciones acumuladas a la misma hora <38,782,354>, resulta un crecimiento poblacional de más de 59 millones de personas; 83 al concluir 2017. Esta cantidad sería, por mucho, superior al número de defunciones de la mencionada guerra mundial.
Dos países del continente asiático concentran al 36.2% de la población mundial, China y la India; se espera que esta rebase a la primera posiblemente para el 2024. Cuando en México el número de nacimientos en un año, casi 2.5 millones en promedio, se queda uno impresionado al saber que en China han ocurrido en el año 11 millones de nacimientos, mientras que en la India es del orden de los 17.5 millones. Y si revisamos las ciudades más pobladas del planeta resulta que 17 se encuentran en el continente asiático, 7 en América, 3 en Europa, otros 3 en África y uno en Oceanía. Por supuesto que la India y China están a la cabeza con 5 y 6 populosas urbes de más de 10 millones de habitantes cada una, pero Japón con Tokio y Osaka superan a las otras 29 megaciudades, sumando entre ambas la friolera de 58.5 millones de almas. Si creíamos que la hoy Ciudad de México era la más habitada, equivocación, ocupa el 7º lugar. El futuro próximo no es nada halagüeño, pues la sobrepoblación es un factor determinante para que el mundo sufra, en mayor o en menor medida, los efectos del cambio climático, producto de la contaminación del ambiente, hacinamiento, inseguridad, terrorismo, desempleo, demasiada violencia, accidentes de tráfico, suicidio al alza, depresión, estrés y otras enfermedades mentales, pobreza y miseria, vandalismo juvenil, movimientos migratorios como nunca, hambre, deficiencia y/o carencia de servicios básicos <agua, energía eléctrica, vivienda digna, salud, drenaje, centros recreativos y deportivos, áreas verdes, etc.>. ¿Qué pasará cuando la población sea de 8 mil 500 millones en el 2030, 9 mil 800 en 2050 y 11 mil 200 en el año 2100?
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