Don Alberto.

Al centro deportivo de la Colonia Las Flores llega cotidianamente una persona de edad avanzada con el objetivo de realizar su rutina de ejercicio; se traslada caminando desde su casa y ese mismo trayecto lo realiza de regreso una vez que concluye su sana actividad. Puede decirse que peca de puntual en el horario que destina cada día para “estar en forma”, ejercicio que ha formado parte de su vida desde su juventud y cuando arriba a la puerta del que he llamado “templo de la salud” lo hace con energía y con una sonrisa para dirigirse directamente a la estrecha pista donde se practica la caminata, el trote o la carrera, y cuyo perímetro apenas alcanza los 300 metros, pero las vueltas que recorre en cada sesión en aproximadamente una hora, son suficientes para cumplir con su objetivo; no obstante, luego se dirige presuroso hacia el espacio donde se localizan una docena de aparatos, en donde continúa su rutina, aunque no hace uso de todos ellos, seguramente debido a las condiciones físicas propias de su edad; y hay algo más, concluye felizmente con una serie de ejercicios calistécnicos cada mañana y para asombro de todos los que lo conocemos y lo estimamos, resulta que el pasado enero cumplió ¡90 años de edad!

Don Alberto Méndez León es un ejemplo para todos los que asistimos a ese lugar, por su edad, por su constancia y disciplina, su jovialidad y sus obvios deseos de vivir; él, Don Eugenio Ramírez y Don Fernando Bautista, con 83 y 82 años de vida, respectivamente, son personajes que ya están “inventariados” en ese parque deportivo. Por eso, cuando dejó de asistir por complicaciones debidas a dos procesos infecciosos que padeció Don Alberto, en el periodo de noviembre del 2018 a mediados de marzo del año en curso, y que mermaron seriamente su salud, todos notamos con nostalgia su ausencia y algunos tuvimos la oportunidad de irle a visitar a su domicilio para saber de él y desearle una pronta recuperación y su eventual retorno a su añorado ejercicio. La constante en ese tiempo sin Don Alberto, fue preguntar con frecuencia acerca de él y esperar, cuando supimos la causa, el alivio a sus males. Estuve con él y con su familia unos días antes de que cumpliera sus nueve décadas de vida y a pesar de que estaba muy delicado de salud todavía, me impresionó sobremanera cuando delante de sus esposa e hijos expresó que ya estaba deseoso y animado por volver a reencontrarnos en el parque deportivo, lo que motivó que una de sus hijas, que es médica, le advirtiera, con justa razón, que todavía no era tiempo para eso y que no le permitirían salir de su casa hasta que hubiera sanado, lo que me pareció totalmente correcto y oportuno. Todavía tuvieron que pasar dos meses más para que Don Alberto cumpliera su deseo.

La realidad es que es muy difícil ver a personas de la cuarta edad (de 80 y más años años) ejercitándose físicamente. Actualmente la esperanza de vida en hombres y mujeres en nuestro país está permitiendo, cada vez más, que ambos se preocupen por lo menos por caminar en lugares apropiados entre 30 y 60 minutos cada día. En ese mismo parque de la Colonia Las Flores, abierto al público desde las seis de la mañana, se puede constatar lo anterior, pues al lado de los jóvenes, caminan o trotan de manera individual o en pequeños grupos, personas de la tercera edad, los que también optan por continuar su rutina en los llamados aparatos. Pero de cualquier manera los casos de Don Alberto, Don Eugenio y Don Fernando, son únicos y me recuerdan a la voceadora de periódicos de la Ciudad de México, Rosario Iglesias Rocha, más conocida como Doña “Chayito”, (1910-2009) la cual, con más de ocho décadas de vida alcanzó fama internacional al haber logrado competir y ganar en su grupo de edad, más de 30 medallas en México y en otros países en carreras de 200, 400, 600 y 800 metros planos (Japón, Canadá, Estados Unidos de América, Sudáfrica, Reino Unido, Australia, Barbados y Puerto Rico), imponiendo 25 records mundiales. Todavía, a los 95 años, ganó una carrera en San Sebastián, España. Sus dos hijas le dieron 15 nietos, 30 bisnietos y 14 tataranietos.

Es un orgullo y una satisfacción conocer, tratar y compartir pista y aparatos con un personaje de la talla de Don Alberto Méndez León, un paradigma del deporte.

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