La gran depresión.
No me refiero a la gran recesión o crisis económica mundial observada a partir del 29 de octubre de 1929. La cual fue provocada por la caída de los mercados de valores en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica, situación que se prolongó durante la década de 1930 en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, siendo la depresión más extensa en el tiempo y la de mayor calado, habiéndose afectado un impresionante número de países y convirtiéndose, eso sí, en una importante causa de miles de casos de depresión clínica; no pocos de ellos terminaron en defunciones por suicidio, y cómo no iba a ocurrir esto último, si para el año de 1932 ya eran 42 millones de desempleados en el mundo.
La depresión, tema que comento en esta ocasión, es la que el Dr. Ramón de la Fuente aplica a “diversos trastornos de la afectividad, que se presentan como condiciones únicas, o acompañando a otros estados patológicos”. Y agrega: … “Los signos y los síntomas de la depresión pueden presentarse en forma aguda y es frecuente que ocurran en forma episódica. El trastorno cuyo síntoma central es el abatimiento del humor, abarca las esferas psíquica, somática y conductual. Se trata de un trastorno global”. (Psicología Médica. Fondo de Cultura Económica). Según la OMS: … “La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo y se estima que afecta a más de 300 millones de personas. Es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Se puede convertir en un problema de salud serio, sobre todo cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave y puede causar un gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan alrededor de 800 mil personas y el suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte en el grupo de edad de 15 a 29 años”. Marzo 22 del 2018. (www.who/int/es/news-room/fact-shetts/detail/depression).
De acuerdo a la cantidad e intensidad de los síntomas los episodios de depresión se clasifican en leves, moderados o graves, pero es importante considerar si este problema ocurre en personas con o sin antecedentes de episodios maniacos, denominándose, según el tipo, como trastorno depresivo recurrente y trastorno afectivo bipolar. En cuanto a la causalidad de la depresión ésta resulta de interacciones complejas de la siguiente triada de factores: sociales, psicológicos y biológicos. La depresión puede llevar a un círculo vicioso al generar más estrés y disfunción, lo que conduce al empeoramiento del paciente y de manera obvia a la propia depresión. Es conocido el hecho de cómo interviene en el estado de la salud física, pues por ejemplo, los padecimientos cardiovasculares pueden producir depresión y viceversa.
Entre los factores señalados destacan, a mayor detalle, el fracaso escolar y profesional, la falta de empleo o la pérdida del mismo, la situación económica, el estado de pobreza, los problemas sentimentales tales como el rompimiento de una relación de noviazgo, el divorcio, la separación conyugal, así mismo el duelo por viudez o por la pérdida de un ser querido; y si se trata del estado de salud padecer una enfermedad crónica e irreversible o una enfermedad terminal como lo es el cáncer; sin duda, la soledad ocupa un lugar especial entre todos los factores, principalmente cuando se pierde la ilusión por vivir. Otros factores de depresión tienen que ver con adicciones como el alcoholismo y a drogas ilícitas, el estrés por diversas causas, la discapacidad total o parcial, así como el compartir el sufrimiento con un familiar enfermo y la pérdida de la libertad al cumplir una condena por orden judicial. En fin, la depresión no tratada puede convertirse en el preámbulo hacia el precipicio, hacia la catástrofe, hacia el final de una vida. La realidad es que la carga mundial de la depresión y de otros trastornos mentales va en aumento y se acentuará en las próximas décadas.
Lo trascendente es que existen tratamientos eficaces para atender la depresión moderada y grave. Fundamental la función del psicoterapeuta y del Psiquiatra en ese sentido.
La depresión, tema que comento en esta ocasión, es la que el Dr. Ramón de la Fuente aplica a “diversos trastornos de la afectividad, que se presentan como condiciones únicas, o acompañando a otros estados patológicos”. Y agrega: … “Los signos y los síntomas de la depresión pueden presentarse en forma aguda y es frecuente que ocurran en forma episódica. El trastorno cuyo síntoma central es el abatimiento del humor, abarca las esferas psíquica, somática y conductual. Se trata de un trastorno global”. (Psicología Médica. Fondo de Cultura Económica). Según la OMS: … “La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo y se estima que afecta a más de 300 millones de personas. Es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Se puede convertir en un problema de salud serio, sobre todo cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave y puede causar un gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan alrededor de 800 mil personas y el suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte en el grupo de edad de 15 a 29 años”. Marzo 22 del 2018. (www.who/int/es/news-room/fact-shetts/detail/depression).
De acuerdo a la cantidad e intensidad de los síntomas los episodios de depresión se clasifican en leves, moderados o graves, pero es importante considerar si este problema ocurre en personas con o sin antecedentes de episodios maniacos, denominándose, según el tipo, como trastorno depresivo recurrente y trastorno afectivo bipolar. En cuanto a la causalidad de la depresión ésta resulta de interacciones complejas de la siguiente triada de factores: sociales, psicológicos y biológicos. La depresión puede llevar a un círculo vicioso al generar más estrés y disfunción, lo que conduce al empeoramiento del paciente y de manera obvia a la propia depresión. Es conocido el hecho de cómo interviene en el estado de la salud física, pues por ejemplo, los padecimientos cardiovasculares pueden producir depresión y viceversa.
Entre los factores señalados destacan, a mayor detalle, el fracaso escolar y profesional, la falta de empleo o la pérdida del mismo, la situación económica, el estado de pobreza, los problemas sentimentales tales como el rompimiento de una relación de noviazgo, el divorcio, la separación conyugal, así mismo el duelo por viudez o por la pérdida de un ser querido; y si se trata del estado de salud padecer una enfermedad crónica e irreversible o una enfermedad terminal como lo es el cáncer; sin duda, la soledad ocupa un lugar especial entre todos los factores, principalmente cuando se pierde la ilusión por vivir. Otros factores de depresión tienen que ver con adicciones como el alcoholismo y a drogas ilícitas, el estrés por diversas causas, la discapacidad total o parcial, así como el compartir el sufrimiento con un familiar enfermo y la pérdida de la libertad al cumplir una condena por orden judicial. En fin, la depresión no tratada puede convertirse en el preámbulo hacia el precipicio, hacia la catástrofe, hacia el final de una vida. La realidad es que la carga mundial de la depresión y de otros trastornos mentales va en aumento y se acentuará en las próximas décadas.
Lo trascendente es que existen tratamientos eficaces para atender la depresión moderada y grave. Fundamental la función del psicoterapeuta y del Psiquiatra en ese sentido.
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