Avances en salud en el primer trienio de gobierno.
Está ya muy próximo el III Informe del Maestro Alejandro Murat Hinojosa, gobernador del Estado; será una rendición de cuentas de medio camino en su gestión como titular del poder ejecutivo. Es hora de conocer qué tanto hemos avanzado respecto a lo previsto en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022, particularmente en materia de salud. No podemos soslayar las diversas circunstancias que han acontecido en este primer trienio, las que indiscutiblemente han repercutido en los resultados obtenidos y cuyo impacto se observará en los principales indicadores de salud y enfermedad. En esa vía de pensamiento destaca el nombramiento de cuatro servidores públicos en el puesto de Secretario de Salud y Director General de los Servicios de Salud de Oaxaca en un tiempo record, ¡hecho insólito!: la distinguida Dra. Gabriela del Refugio Velásquez Rosas, cuyo estado de salud hizo crisis y solo le permitió dirigir la dependencia los primeros cinco meses del actual gobierno; siguiéndole luego en dicha responsabilidad el Lic. Celestino Alonso Álvarez, quien estuvo al frente del 25 de abril al 31 de diciembre del 2017; el siguiente en ocupar ese cargo fue el Dr. Juan Díaz Pimentel, quien desentrañó la seria problemática financiera que venía arrastrando desde hacía más de un lustro la dependencia rectora de la salud estatal, pero su tercer paso por la misma solo duró aproximadamente un mes, teniendo que ser nombrado, primero con el carácter de interino y posteriormente como titular definitivo, el Maestro Donato Augusto Casas Escamilla, quien ha logrado mantenerse durante casi dos años.
La otra circunstancia que indiscutiblemente ha impactado en el sector salud de Oaxaca ha sido el fin de una administración federal y el inicio de la siguiente. En ese sentido, durante dos años estuvo vigente una relación con el Dr. José Ramón Narro Robles, titular de la Secretaría del ramo, quien fue sustituido por el Dr. Jorge Alcocer Varela a partir del 1º de diciembre del 2018. Pero no ha sido únicamente el cambio de estafeta en el caso de la Secretaría de Salud federal lo que hay que considerar para establecer una ruta de análisis de resultados locales en salud, pues hay que tomar en cuenta que con el presidente Andrés Manuel López Obrador, su llamada 4ª Transformación del país ha traído consigo un proceso de cambio que se refleja en las políticas, objetivos, metas, estrategias y acciones en materia de salud; y aquí ha adquirido relevancia el quehacer de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, al hacer efectivos determinados cambios en el articulado de la Ley General de Salud; el último de ellos ha sido la creación del Instituto de Salud para el Bienestar, que sustituye al Sistema de Protección Social en Salud, más conocido como Seguro Popular.
Las repercusiones del cambio de administración federal han sido de tal magnitud, que los medios de comunicación de todo tipo han hecho referencia en estos primeros 10 meses de gobierno federal del desabasto de medicamentos y toda clase de insumos; recuérdese el tan traído y llevado problema de la carencia del fármaco Metotrexate, que se emplea en el paquete de quimioterapia en los casos de cáncer, particularmente en los niños con Leucemia. En ese mismo tenor, el desabasto de fármacos para el control de los pacientes con VIH/Sida. Sobresalen entre los faltantes los diversos biológicos para solventar con éxito cada una de las fases del Programa de Vacunación Universal, lo que ha conllevado a que en nuestro país hayan disminuido los porcentajes de cobertura, principalmente en la población infantil y el incremento de la incidencia del Dengue. No es nuevo que en el primer año de un gobierno federal ocurra un desabasto generalizado en el sector salud. Recuerdo el de 1983, cuando iniciaba le gestión del Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, cuando hasta el último cuatrimestre se desplazaron a los estados, decenas de tráileres para surtir a los servicios estatales de la SSA. Fue un año sumamente crítico, para no olvidar. Por ello, hay que ponderar los factores negativos que han incidido en este periodo de tres años, para que los resultados no sean los que se hayan establecido en el Plan Estatal de Desarrollo.
La otra circunstancia que indiscutiblemente ha impactado en el sector salud de Oaxaca ha sido el fin de una administración federal y el inicio de la siguiente. En ese sentido, durante dos años estuvo vigente una relación con el Dr. José Ramón Narro Robles, titular de la Secretaría del ramo, quien fue sustituido por el Dr. Jorge Alcocer Varela a partir del 1º de diciembre del 2018. Pero no ha sido únicamente el cambio de estafeta en el caso de la Secretaría de Salud federal lo que hay que considerar para establecer una ruta de análisis de resultados locales en salud, pues hay que tomar en cuenta que con el presidente Andrés Manuel López Obrador, su llamada 4ª Transformación del país ha traído consigo un proceso de cambio que se refleja en las políticas, objetivos, metas, estrategias y acciones en materia de salud; y aquí ha adquirido relevancia el quehacer de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, al hacer efectivos determinados cambios en el articulado de la Ley General de Salud; el último de ellos ha sido la creación del Instituto de Salud para el Bienestar, que sustituye al Sistema de Protección Social en Salud, más conocido como Seguro Popular.
Las repercusiones del cambio de administración federal han sido de tal magnitud, que los medios de comunicación de todo tipo han hecho referencia en estos primeros 10 meses de gobierno federal del desabasto de medicamentos y toda clase de insumos; recuérdese el tan traído y llevado problema de la carencia del fármaco Metotrexate, que se emplea en el paquete de quimioterapia en los casos de cáncer, particularmente en los niños con Leucemia. En ese mismo tenor, el desabasto de fármacos para el control de los pacientes con VIH/Sida. Sobresalen entre los faltantes los diversos biológicos para solventar con éxito cada una de las fases del Programa de Vacunación Universal, lo que ha conllevado a que en nuestro país hayan disminuido los porcentajes de cobertura, principalmente en la población infantil y el incremento de la incidencia del Dengue. No es nuevo que en el primer año de un gobierno federal ocurra un desabasto generalizado en el sector salud. Recuerdo el de 1983, cuando iniciaba le gestión del Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, cuando hasta el último cuatrimestre se desplazaron a los estados, decenas de tráileres para surtir a los servicios estatales de la SSA. Fue un año sumamente crítico, para no olvidar. Por ello, hay que ponderar los factores negativos que han incidido en este periodo de tres años, para que los resultados no sean los que se hayan establecido en el Plan Estatal de Desarrollo.
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