Réquiem por los médicos que ya están en la eternidad.

Sabemos que a fines de los años 30´s, en 1937 para ser más precisos, como resultado de la Convención de Sindicatos Médicos Confederados de la República Mexicana, cuya sede fue la Ciudad de Cuernavaca, se propuso la fecha que cito para conmemorar a los médicos de nuestro país. En esa ocasión estuvieron presentes los Dres. Salvador Zubirán Anchondo, Gustavo Baz Prada y Fernando Ocaranza Carmona, profesores de la antigua Escuela Nacional de Medicina. Este último había sido Rector de la Universidad Nacional de 1935 a 1936. La propuesta tuvo su basamento en la fecha en que al Dr. Valentín Gómez Farías, presidente de México, le otorgó el Congreso Nacional amplias facultades para reformar la enseñanza pública en todas sus ramas, creándose una Dirección General de Instrucción Pública e inaugurándose el Colegio o Establecimiento de Ciencias Médicas. En ese entonces, al Dr. Casimiro Liceaga se le nombró primer director y el 23 de ese mes se publicó el plan de estudios correspondiente. Con el tiempo, esa institución docente pasó a constituirse en la Escuela de Medicina del Distrito Federal y posteriormente en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Pero octubre ha resultado en este año, un mes en que han partido a la eternidad tres médicos oaxaqueños muy reconocidos y estimados en el gremio de los profesionales de la salud y por la sociedad a la cual sirvieron con gran dedicación y ética. Ellos fueron los Dres. Mario López García (Epidemiólogo), Leonel Espinosa Guzmán (Anatomopatólogo) y Euler Chargoy Vivaldo (Hematólogo Pediatra). Su deceso vino a sumarse al de otros médicos de prestigio cuya muerte ocurrió en los últimos cinco años. Quiero referirme particularmente, un poco en orden cronológico, a la Dra. Bertha Elena Muñoz Mier (Epidemióloga), Armando Leyva Ramos (Cirujano), Ismael Arjona Sánchez (Médico General), Jaime Manuel Calderón Guzmán (Epidemiólogo), Vicente Aranda Villamayor (Gastroenterólogo), Marco Antonio Calleja Sánchez (Médico General), Arturo Molina Sosa (Gineco Obstetra), David Marrufo Valverde (Anestesiólogo), Sandra Graciela Pérez Guerrero Zamora (Epidemióloga), Rafael García Acevedo (Malariólogo), Otilio Leovigildo Silva García (Gineco Obstetra), Rodolfo Rendón Sodi (Traumatólogo y Ortopedista) y Manuel González Velasco (Radiólogo).

Tuve amistad con todos ellos. Los traté en la plenitud de su vida profesional y con varios llegué a trabajar en los Servicios de Salud de Oaxaca o en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Regional del Sureste. Durante mi internado de pregrado el Dr. Espinosa Guzmán fue mi jefe de Enseñanza en el Hospital General de Zona del IMSS y ahí mismo fueron mis maestros los Dres. González Velasco, Marrufo Valverde y Rendón Sodi. En su caso, el Dr. Arturo Molina Sosa fue mi superior inmediato cuando se convirtió en el primer Secretario de Salud del Estado, otro tanto sucedió con el Dr. Arjona Sánchez durante su gestión como Director de la Facultad de Medicina y Cirugía de la URSE, mientras que los Dres. Aranda Villamayor y Calderón Guzmán colaboraron conmigo cuando ocupé distintos puestos directivos en los Servicios de Salud de Oaxaca; con la Dra. Muñoz Mier fuimos condiscípulos en la Maestría en Salud Pública en la Ciudad de México y luego formamos parte del Frente Común contra el Sida de Oaxaca; con la Dra. Pérez Guerrero integramos el equipo de trabajo del COESIDA-CAPASITS con la Dra. Gabriela Velásquez Rosas. Y con los Dres. Calleja Sánchez y Chargoy Vivaldo nos unió su relación como docentes de la Facultad de Medicina y Cirugía de la URSE, de la que fui Director.

Los hoy finados vivieron intensamente su desarrollo profesional, familiar y de relación con la sociedad; dejaron un importante legado e imborrables recuerdos. La vida se les fue en un santiamén, aunque algunos hayan rebasado los 90 años de edad. Así es la existencia de efímera. Por ello, qué tan importante es el disfrute de la vida y no dejar para mañana lo que hoy nos puede dar felicidad y bienestar. Descansen todos ellos en paz.

Con motivo del Día del Médico merecen un réquiem para que estén con el creador del Universo, y como un tributo de respeto y admiración.

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.