Yo nunca quise ser epidemióloga.
Desde que di lectura al artículo de la Dra. Nilza Aslim Rojas Arroyo, publicado en el boletín electrónico de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, A.C., correspondiente a julio del 2019, consideré que era un tema para ofrecerle una mayor difusión. Mi posgrado en Salud Pública tuvo una carga de Epidemiología básica y las más de cuatro décadas que dediqué a poner en práctica los conocimientos adquiridos, me permite aquilatar lo que la Dra. Rojas transmite con su excelente y bien documentado trabajo, que lleva por título “A propósito de la Epidemiología”, en el que narra que durante su formación como médico general nunca pretendió, ni realizar estudios de esa especialidad y menos dedicarse profesionalmente al mismo, por ello el título de este artículo, dando a conocer el proceso vivencial que finalmente la encarriló a aceptar que su vocación era servir a los demás, lo que disfruta y la hace sentirse útil a la sociedad y la salud de la población, en un campo que requiere la intervención en equipo de otros trabajadores de disciplinas tales como las ciencias sociales, genética, inmunología y salud mental.
Del artículo que comento me parece conveniente destacar, como se expresa en el texto, que en nuestro país los epidemiólogos se forman en las modalidades de maestría y la residencia médica. La primera, se ofrece como maestría en epidemiología o en ciencias de la salud con área terminal en epidemiología en al menos 10 universidades públicas y privadas del país; tiene una duración de cuatro semestres; el perfil de ingreso incluye a disciplinas afines y como sus mapas curriculares lo describen, tiene un enfoque la aplicación del método científico en proyectos de investigación epidemiológica, por lo que tiene fines académicos y de investigación, mas no de especialización. Que la residencia médica en Epidemiología únicamente acepta el ingreso de médicos y la ofrecen el IMSS en seis sedes con un promedio de ingreso de 30 médicos por generación y la Secretaría de Salud con 10 por generación, y ambos programas tienen enfoques y planes de estudio distintos. Así que, el número de médicos especialistas en Epidemiología en el país es muy limitado. Que en México, existen 689 especialistas en Epidemiología con certificación vigente, y una tasa de 0.56 epidemiólogos por cada 100 mil habitantes, una de las más bajas entre las especialidades, y sin embargo, no existe una visión de necesidad del epidemiólogo, ni por la población, ni por el personal médico, y administrativo del área de salud.
Que el epidemiólogo debe poder entender la dinámica social, los movimientos poblacionales, estadística, los cambios en el clima y fenómenos meteorológicos, psicología social, salud mental, nutrición, debe saber y comprender de políticas públicas, de administración y gestión de recursos, de las ciencias básicas como genética, inmunología, biología celular, biofísica, y de la clínica, diagnóstico y abordaje terapéutico de las enfermedades que le atañen a su población; esta puede ser cualquier agrupación de personas, desde lo más conocido como un centro de salud, hospital, guardería, una jurisdicción, centros de trabajo, así como subpoblaciones de las cuales le define límites como la raza, estatus social, condición, etc., y su estudio incluye todos aquellos eventos relacionados directa o indirectamente con la salud.
Que además de investigar, la Epidemiología formula y aplica formas de control de las enfermedades, como en el caso de brotes y epidemias, ayuda a controlar y prevenir los riesgos y consecuencias de las mismas, y analiza el impacto de las soluciones y respuestas adoptadas en la atención de estos eventos. Todo esto con los más altos estándares de evidencia científica y rigor científico disponibles, sin perder la esencia humanista de la atención a la salud. Que ojalá que lo expuesto sirva para entender mejor la función del epidemiólogo, pues no existe una visión de necesidad de dicho especialista, ni por la población, ni por el personal médico y administrativo del área de la salud.
Es importante que quede claro que la Epidemiología es mucho más que el control de las epidemias, pero también que hacen falta en México especialistas en esa materia.
Del artículo que comento me parece conveniente destacar, como se expresa en el texto, que en nuestro país los epidemiólogos se forman en las modalidades de maestría y la residencia médica. La primera, se ofrece como maestría en epidemiología o en ciencias de la salud con área terminal en epidemiología en al menos 10 universidades públicas y privadas del país; tiene una duración de cuatro semestres; el perfil de ingreso incluye a disciplinas afines y como sus mapas curriculares lo describen, tiene un enfoque la aplicación del método científico en proyectos de investigación epidemiológica, por lo que tiene fines académicos y de investigación, mas no de especialización. Que la residencia médica en Epidemiología únicamente acepta el ingreso de médicos y la ofrecen el IMSS en seis sedes con un promedio de ingreso de 30 médicos por generación y la Secretaría de Salud con 10 por generación, y ambos programas tienen enfoques y planes de estudio distintos. Así que, el número de médicos especialistas en Epidemiología en el país es muy limitado. Que en México, existen 689 especialistas en Epidemiología con certificación vigente, y una tasa de 0.56 epidemiólogos por cada 100 mil habitantes, una de las más bajas entre las especialidades, y sin embargo, no existe una visión de necesidad del epidemiólogo, ni por la población, ni por el personal médico, y administrativo del área de salud.
Que el epidemiólogo debe poder entender la dinámica social, los movimientos poblacionales, estadística, los cambios en el clima y fenómenos meteorológicos, psicología social, salud mental, nutrición, debe saber y comprender de políticas públicas, de administración y gestión de recursos, de las ciencias básicas como genética, inmunología, biología celular, biofísica, y de la clínica, diagnóstico y abordaje terapéutico de las enfermedades que le atañen a su población; esta puede ser cualquier agrupación de personas, desde lo más conocido como un centro de salud, hospital, guardería, una jurisdicción, centros de trabajo, así como subpoblaciones de las cuales le define límites como la raza, estatus social, condición, etc., y su estudio incluye todos aquellos eventos relacionados directa o indirectamente con la salud.
Que además de investigar, la Epidemiología formula y aplica formas de control de las enfermedades, como en el caso de brotes y epidemias, ayuda a controlar y prevenir los riesgos y consecuencias de las mismas, y analiza el impacto de las soluciones y respuestas adoptadas en la atención de estos eventos. Todo esto con los más altos estándares de evidencia científica y rigor científico disponibles, sin perder la esencia humanista de la atención a la salud. Que ojalá que lo expuesto sirva para entender mejor la función del epidemiólogo, pues no existe una visión de necesidad de dicho especialista, ni por la población, ni por el personal médico y administrativo del área de la salud.
Es importante que quede claro que la Epidemiología es mucho más que el control de las epidemias, pero también que hacen falta en México especialistas en esa materia.
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