Noticieros plagados de hechos de sangre en la TV
Con mi padre me inicié, muy joven, en el diario conocimiento de las principales noticias en México y en el mundo, pues nunca llegaba a casa sin su acostumbrado periódico, fuera el Excélsior o el Universal, los que luego me agenciaba para darle un vistazo a todas las secciones. Difícilmente aparecían noticias de crímenes y toda laya de actos delincuenciales, o la línea editorial no tenía entre sus políticas vender ese tipo de sucesos, como sí lo hacían otros diarios y revistas dirigidos a un público ávido de las páginas rojas, pues nada más bastaba observar sus portadas para darse una idea inmediata de lo que se cocinaba en sus páginas interiores.
Además de haberme vuelto desde entonces un asiduo lector de la prensa escrita no me he perdido los noticieros nocturnos, los que con el tiempo llegaron a denominarse “estelares” en las principales cadenas de televisión abierta. Hago un paréntesis para aclarar que el primer televisor que adquirió mi familia fue un RCA Víctor, en 1958. Cuando llegué a la Ciudad de Oaxaca en 1971 me comentaron que la televisión se estrenó en la capital del Estado hasta el año de 1969, con motivo de la transmisión en vivo del primer alunizaje, justo un año antes de que Telesistema Mexicano, antecedente de Televisa, creara el noticiero “24 horas” bajo la conducción del extinto Jacobo Zabludowski, vigente hasta el mes de marzo de 1998, siendo sustituido por Guillermo Ortega, quien únicamente permaneció en el aire hasta el tres de abril del 2000 cuando tomó la estafeta Joaquín López-Dóriga y este último la entregó a la actual conductora, Denisse Maerker en agosto del 2016. Su contraparte, TV Azteca, con su noticiero “Hechos”, que conduce desde 1994 Javier Alatorre, compite también con otros noticieros como los del Grupo Milenio. Pero en mi caso mi incursión en los noticieros de la televisión se remonta a los tiempos de Don Ignacio Martínez Carpinteiro y luego a los noticieros “General Motors”, “Día a Día” y “Cuestión de Minutos” con el talentoso Enrique Figueroa, así como “Instantáneas de TV, comentando la noticia” con Rodolfo Mendiolea, y por último el famoso “Café Matutino”, que además era conocido como “Su diario Nescafé” o como “Noticiero Nescafé”, con Jacobo Zabludowski.
Tales antecedentes me permiten afirmar que en los medios televisivos de nuestro país, nunca había habido tanta información como la hay ahora, en relación a hechos violentos y de sangre; bueno, tal vez se ha ido incrementando en las dos décadas del presente siglo, desplazando lamentablemente a otro tipo de noticias, que yo las considero como sanas o positivas. He llegado a escuchar a algunas personas que expresan haber abandonado los noticieros que se transmiten por televisión a cualquier hora, porque su carga principal son las notas informativas de crímenes y toda clase de delitos deleznables, en los que prevalece la violencia y se hace evidente la tremenda degradación social a la que hemos llegado en México, lo que constituye, a mi juicio, un peligroso elemento tóxico para la salud mental. En ese sentido la línea editorial de TV Azteca es la que más se ha preocupado por ofrecer en sus noticieros menos hechos violentos, lo que la hace más gratificante y saludable.
Es inadmisible aceptar que el morbo forme parte de la idiosincrasia de la mayoría de los mexicanos, con el supuesto de que a estas alturas ya nos hemos ido acostumbrando a ese tipo de hechos, viéndolos como “normales”, como también se consideran así los noticieros que difunden ese tipo de información; pero también no es posible que sigamos, como sociedad, aceptando esa terrible realidad, cuando en los países más desarrollados del mundo en cualquiera de los cinco continentes, es mínima la carga de hechos violentos y el número de víctimas no es significativo. Ejemplo de ello son Japón, Suiza, Alemania, el Reino Unido y otros países europeos, principalmente los nórdicos, también Canadá, Australia y tal vez los Estados Unidos de Norteamérica. Necesitamos un giro de 180 grados para modificar esa maligna situación, pero para ello tiene que actuar realmente la sociedad toda, en la aplicación de estrategias y acciones contundentes y de impacto en el menor tiempo posible.
Además de haberme vuelto desde entonces un asiduo lector de la prensa escrita no me he perdido los noticieros nocturnos, los que con el tiempo llegaron a denominarse “estelares” en las principales cadenas de televisión abierta. Hago un paréntesis para aclarar que el primer televisor que adquirió mi familia fue un RCA Víctor, en 1958. Cuando llegué a la Ciudad de Oaxaca en 1971 me comentaron que la televisión se estrenó en la capital del Estado hasta el año de 1969, con motivo de la transmisión en vivo del primer alunizaje, justo un año antes de que Telesistema Mexicano, antecedente de Televisa, creara el noticiero “24 horas” bajo la conducción del extinto Jacobo Zabludowski, vigente hasta el mes de marzo de 1998, siendo sustituido por Guillermo Ortega, quien únicamente permaneció en el aire hasta el tres de abril del 2000 cuando tomó la estafeta Joaquín López-Dóriga y este último la entregó a la actual conductora, Denisse Maerker en agosto del 2016. Su contraparte, TV Azteca, con su noticiero “Hechos”, que conduce desde 1994 Javier Alatorre, compite también con otros noticieros como los del Grupo Milenio. Pero en mi caso mi incursión en los noticieros de la televisión se remonta a los tiempos de Don Ignacio Martínez Carpinteiro y luego a los noticieros “General Motors”, “Día a Día” y “Cuestión de Minutos” con el talentoso Enrique Figueroa, así como “Instantáneas de TV, comentando la noticia” con Rodolfo Mendiolea, y por último el famoso “Café Matutino”, que además era conocido como “Su diario Nescafé” o como “Noticiero Nescafé”, con Jacobo Zabludowski.
Tales antecedentes me permiten afirmar que en los medios televisivos de nuestro país, nunca había habido tanta información como la hay ahora, en relación a hechos violentos y de sangre; bueno, tal vez se ha ido incrementando en las dos décadas del presente siglo, desplazando lamentablemente a otro tipo de noticias, que yo las considero como sanas o positivas. He llegado a escuchar a algunas personas que expresan haber abandonado los noticieros que se transmiten por televisión a cualquier hora, porque su carga principal son las notas informativas de crímenes y toda clase de delitos deleznables, en los que prevalece la violencia y se hace evidente la tremenda degradación social a la que hemos llegado en México, lo que constituye, a mi juicio, un peligroso elemento tóxico para la salud mental. En ese sentido la línea editorial de TV Azteca es la que más se ha preocupado por ofrecer en sus noticieros menos hechos violentos, lo que la hace más gratificante y saludable.
Es inadmisible aceptar que el morbo forme parte de la idiosincrasia de la mayoría de los mexicanos, con el supuesto de que a estas alturas ya nos hemos ido acostumbrando a ese tipo de hechos, viéndolos como “normales”, como también se consideran así los noticieros que difunden ese tipo de información; pero también no es posible que sigamos, como sociedad, aceptando esa terrible realidad, cuando en los países más desarrollados del mundo en cualquiera de los cinco continentes, es mínima la carga de hechos violentos y el número de víctimas no es significativo. Ejemplo de ello son Japón, Suiza, Alemania, el Reino Unido y otros países europeos, principalmente los nórdicos, también Canadá, Australia y tal vez los Estados Unidos de Norteamérica. Necesitamos un giro de 180 grados para modificar esa maligna situación, pero para ello tiene que actuar realmente la sociedad toda, en la aplicación de estrategias y acciones contundentes y de impacto en el menor tiempo posible.
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