¿Otra vez el Sarampión?

Un trascendente compromiso asumido por la OMS, es lograr que ningún niño fallezca de sarampión o nazca con síndrome de rubeola congénita; para que esto se cumpla se necesita la aplicación en cada infante de dos dosis de vacuna para prevenir la enfermedad casi al 100%, y mantener una cobertura mayor al 95% con el fin de garantizar que aquella no se extienda. Sin embargo, de acuerdo a los datos de cobertura de la OMS y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, publicados en julio del 2019, 86% de los niños recibió la primera dosis de la vacuna y sólo el 69% la segunda, a nivel mundial. México reportó a la OMS en el 2017 una cobertura del 79% para la primera dosis de la vacuna triple viral (que previene el sarampión, la rubeola y la parotiditis) y 62% para la segunda dosis, lo que nos clasifica como un país de riesgo para adquirir el sarampión. En un hecho histórico, la región de las Américas se había convertido en un claro ejemplo a nivel mundial en relación a la aplicación de las estrategias que había aplicado para alcanzar la eliminación del sarampión, lo que consiguió en el año 2002 cuando se logró su transmisión endémica, lo que le valió que la OMS y su sede regional la OPS, declararan a dicha región como libre de la enfermedad. En nuestro país, luego de la terrible epidemia del bienio 1989-1990 con 89,163 casos y de que en el segundo año se registraran 189 brotes epidémicos con casi 6,000 defunciones, el último caso de sarampión autóctono ocurrió en 1995.

Cuando un padecimiento se declara eliminado no significa que haya dejado de existir, solo resulta que ya no circula el causante de la enfermedad en un área geográfica, de ahí que los casos llamados “importados” siempre representan una amenaza. Cuando una enfermedad se elimina en el mundo se considera que ha sido erradicada, como sucedió con la viruela silvestre, cuyo último caso se registró en Somalia en 1977. Es importante hacer énfasis que cuando la misma cepa del virus del sarampión ha estado en circulación en un país por más de doce meses seguidos, por ese hecho ya no se considera libre de la infección y por ende de la enfermedad. El problema es que el sarampión volvió a las Américas a partir del 2008; desde entonces hasta el mes de agosto del 2019 ya se habían registrado 2,927 casos. OMS/OPS. Muy grave lo sucedido en los Estados Unidos de Norteamérica, que para el año 2000 había eliminado al sarampión y para la primera semana de septiembre del 2019 ya habían reportado 1,241 casos en 31 de sus 50 estados. Además, nuestro continente volvió a reportar brotes de sarampión en el 2018 en Perú, Colombia, Chile, Canadá, Ecuador, Argentina, Brasil, Guatemala, Antigua, Bermudas, Venezuela y México. Esta situación epidemiológica continuó en el 2019. El problema es mundial, pues en el 2017 se notificaron 173,330 casos en 183 países, en el 2018 la cifra subió a 353,236 y murieron más de 140 mil; y hasta mediados de noviembre del 2019 la cantidad era de 413,000 casos (junto a 250 mil casos adicionales de la República del Congo en África). La OMS señala que según modelos matemáticos las cifras reales de casos superan con mucho lo notificado. www.who.int/es/news-room/detail/05-12-2019.

En nuestro país en el periodo del 2000 al 2019 se han identificado 185 casos importados o asociados a importación. Hasta el tres de septiembre del 2019 se habían reportado 16 casos confirmados de la enfermedad. Dada la alerta epidemiológica en el presente 2020, por la súbita ocurrencia de casos en la Ciudad de México, 69 hasta el 24 de marzo (Dirección General de Epidemiología. Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud), todos ellos confirmados, pero supuestamente importados, resulta sumamente preocupante que pueda generarse un brote epidémico de mayor magnitud, pues existen las condiciones para que ello ocurra. Sería, en términos muy actuales, “la tormenta epidemiológica perfecta: “Covid-19 y sarampión”, pues tenemos en México un porcentaje significativo de susceptibles como lo indica la mediocre cobertura alcanzada con dos dosis de la triple viral y de la SR. ¿Deberas tenemos la garantía de disponer de suficiente dosis de ambos biológicos? Estamos a tiempo para frenar una nueva catástrofe.

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