¿Quién tiene la respuesta?

Una pregunta que hace con mayor frecuencia la población en el mundo, vacunada o no contra el Covid-19, con una o dos dosis, e incluso con otra de refuerzo de cualquiera de los biológicos considerados como de emergencia es: ¿Qué tiempo me va a proteger? Como respuesta, hasta ahora, los laboratorios fabricantes de vacunas han informado porcentajes de protección inmunológica que oscilan entre el 50 y casi el 100%, pero la duración de esta última también es muy variable, aunque lo mínimo que se pregona son seis meses y su amplitud pudiera prolongarse hasta el año; sin embargo, la incertidumbre y desorientación que ha causado en el mundo científico médico y en la humanidad es el hecho de que aun con dos dosis y su refuerzo, es posible que una persona vacunada se infecte por el virus causante de Covid-19, aunque se afirma que en tal caso la sintomatología será mínima y el estar vacunado es una protección para evitar que la enfermedad trascienda al grado de llevar a un paciente al hospital y todavía mejor, que no se agrave y tenga que terminar intubado; así, se evitaría morir por complicaciones solo observadas en las personas no vacunadas. Esa ha sido una magnífica noticia para la sociedad, aunque no podemos soslayar que, individuos protegidos con biológicos de los laboratorios más reconocidos, han sido objeto de hospitalización. Soy un ejemplo de lo dicho, pero gracias al creador y a la propia ciencia médica, pude causar alta hospitalaria por mejoría. En nuestro país no pasó esto último con conocidos personajes, quienes perdieron finalmente la vida.

Lo anterior ha conducido a “darle armas o argumentos” a quienes pregonan el negacionismo hacia las vacunas y es causa de un enorme y creciente frustración entre quienes ya se aplicaron algún tipo de biológico; primeramente porque no se conoce con precisión el tiempo de duración del periodo de protección inmunológica conferida y enseguida porque en un momento no determinado sean víctimas de la infección, sobre todo si no se observan todos los cuidados para su prevención.

Es muy probable que, además de la reconocida capacidad de mutación del virus y con ello la potencialidad de su ataque a nuestro sistema inmunológico, el huésped, o sea el ser humano, protegido por una vacuna, resulte que si está afectado por una o más enfermedades de las denominadas crónicas y degenerativas: diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad, VIH/Sida, cáncer o algún otro padecimiento que comprometa y debilite el sistema inmunológico haciéndolo más vulnerable y por ende fácil presa del SARS-CoV-2. Creo que esa puede ser una causa importante del abatimiento del nivel de protección de las vacunas.

En el pasado, me refiero a la segunda mitad del siglo XX, las primeras vacunas se emplearon fundamentalmente para proteger a la niñez del mundo; se aplicaban y dejaban inmunidad por un amplio lapso de tiempo; los mejores ejemplos fueron la vacuna contra la viruela, la poliomielitis, y posteriormente contra el sarampión, parotiditis, varicela, rubeola, tosferina, difteria, tétanos, etc. Después, el abanico de biológicos se amplió a otras edades al aparecer en escena los que protegen contra el virus del papiloma humano, la hepatitis B, la neumonía por neumococo y la influenza, entre otras. Tal vez la excepción sigue siendo la carencia de una vacuna contra el virus causante del Sida, el VIH, por ser este último sumamente mutante, lo que ha conducido a la multiresistencia a los fármacos que se han empleado para su atención médica hasta la fecha. 

La preocupación ahora gira alrededor de lo que conviene hacer ante un virus con una enorme capacidad de mutación, pues no es posible que las autoridades sanitarias del país se confíen con el porcentaje alcanzado de vacunación con el viejo criterio epidemiológico de la “inmunidad de rebaño”. Para antes de que termine este semestre ya habrá un significativo número de susceptibles a la reinfección; me refiero a todos los que tenemos esquema completo pero estamos agotando el tiempo de protección de los biológicos que nos aplicaron y por lo mismo volveremos a ser vulnerables ante un nuevo ataque del Covid-19. ¿Quién tiene la respuesta?

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.