Otra grave amenaza: las Superbacterias
Nuestro planeta, actualmente está poblado por 7´943 millones de seres humanos, los que están expuestos a graves amenazas, casi todas ellas provocadas por nuestra propia especie: los que afectan el ambiente y están determinando un acelerado cambio climático y sus consecuencias como las sequías, fenómenos hidrometeorológicos que superan los datos históricos, el llamado “smog”, etc. ; los que atentan contra el orden y la seguridad social: guerras, oleadas de inmigrantes, violencia en sus diversas manifestaciones, narcotráfico y los que causan o desencadenan daños a la salud como lo son las enfermedades crónicas y degenerativas: hipertensión arterial, diabetes mellitus, nefropatías y cardiopatías, sobrepeso y obesidad, cirrosis hepática, cáncer; las enfermedades mentales como la depresión, esquizofrenia, crisis de ansiedad o de pánico, trastorno bipolar; las adicciones al alcohol, tabaco y a las llamadas drogas ilegales; los diversos tipos de violencia; suicidios y homicidios; accidentes de tráfico y las enfermedades transmisibles o infectocontagiosas que creíamos haberlas dominado, y ahora las generadas por virus cada vez más difíciles de domar como ha sucedido con la pandemia de Covid-19. Ahora se viene a sumar otra grave amenaza: las Superbacterias.
Ya en 1945 el Dr. Alexander Fleming, médico escocés, quien descubrió la penicilina en 1928, al recibir el Premio Nobel de Fisiología en 1945, alertó de los riesgos de la llamada revolución antibiótica: “Existe el peligro de que un hombre ignorante pueda aplicarse una dosis insuficiente de antibiótico, y al exponer a los microbios a una cantidad no letal del medicamento, los haga resistentes”. Hoy la realidad nos ha alcanzado pues ante la resistencia a los antibióticos la salud mundial está en situación de peligro, tanto que el Dr. Bruno González Zorn, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ha afirmado que “estamos ante una tormenta perfecta, pues tenemos los niveles de resistencia que se esperaban observar en el año 2030; es decir, hemos acelerado 10 años”, al tiempo que la oficina europea de la OMS lanzó una alerta hace un par de meses: “No permitamos que la crisis de Covid se convierta en una catástrofe de resistencia a los microbianos”, en relación a que los antibióticos contra las bacterias están dejando de funcionar a una velocidad acelerada al consumirse de manera excesiva e incorrecta durante la actual pandemia. La preocupación es de tal magnitud que las autoridades de salud alertan que la humanidad se dirige a un futuro en que cualquier herida podría ser fatal.
Al respecto, la mayor investigación publicada hasta ahora (en el 2022) en la revista médica The Lancet (estudio GRAM o Global Research in Antimicrobial Resistance), proyecto dirigido por la Universidad de Oxford, analizó datos de 204 países, considerándose como el estudio más completo de este tipo hasta la fecha. Sus datos son muy preocupantes pues apenas hay cura para las infecciones letales y los médicos con frecuencia se ven impotentes, pues las bacterias se han vuelto inmunes a los antibióticos de primera línea, considerándose que la causa principal es el uso indiscriminado y descuidado de antibióticos a partir de la segunda mitad del siglo pasado.
El estudio refiere que en el 2019 se registraron 4.95 millones de muertes en el mundo asociadas a las bacterias resistentes, las que fueron causantes directas en 1.27 millones de casos, de ahí que sea la tercera a nivel mundial, de considerarse todas las defunciones asociadas, únicamente por debajo de infartos cardiacos o cerebrales, y sería la 12ª en muertes directas, tan solo superada en las causas infecciosas por la Covid-19 y la tuberculosis. La población puede ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos si: toma los antibióticos según las instrucciones médicas y solo cuando sea necesario, evita auto recetarse, completa el curso completo de tratamiento aunque se sienta mejor el paciente y no se compartan antibióticos con otros. La OMS mantiene una lista vigente de las 12 principales bacterias que son las causantes de infecciones que ya son resistentes a varios antibióticos.
Ya en 1945 el Dr. Alexander Fleming, médico escocés, quien descubrió la penicilina en 1928, al recibir el Premio Nobel de Fisiología en 1945, alertó de los riesgos de la llamada revolución antibiótica: “Existe el peligro de que un hombre ignorante pueda aplicarse una dosis insuficiente de antibiótico, y al exponer a los microbios a una cantidad no letal del medicamento, los haga resistentes”. Hoy la realidad nos ha alcanzado pues ante la resistencia a los antibióticos la salud mundial está en situación de peligro, tanto que el Dr. Bruno González Zorn, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ha afirmado que “estamos ante una tormenta perfecta, pues tenemos los niveles de resistencia que se esperaban observar en el año 2030; es decir, hemos acelerado 10 años”, al tiempo que la oficina europea de la OMS lanzó una alerta hace un par de meses: “No permitamos que la crisis de Covid se convierta en una catástrofe de resistencia a los microbianos”, en relación a que los antibióticos contra las bacterias están dejando de funcionar a una velocidad acelerada al consumirse de manera excesiva e incorrecta durante la actual pandemia. La preocupación es de tal magnitud que las autoridades de salud alertan que la humanidad se dirige a un futuro en que cualquier herida podría ser fatal.
Al respecto, la mayor investigación publicada hasta ahora (en el 2022) en la revista médica The Lancet (estudio GRAM o Global Research in Antimicrobial Resistance), proyecto dirigido por la Universidad de Oxford, analizó datos de 204 países, considerándose como el estudio más completo de este tipo hasta la fecha. Sus datos son muy preocupantes pues apenas hay cura para las infecciones letales y los médicos con frecuencia se ven impotentes, pues las bacterias se han vuelto inmunes a los antibióticos de primera línea, considerándose que la causa principal es el uso indiscriminado y descuidado de antibióticos a partir de la segunda mitad del siglo pasado.
El estudio refiere que en el 2019 se registraron 4.95 millones de muertes en el mundo asociadas a las bacterias resistentes, las que fueron causantes directas en 1.27 millones de casos, de ahí que sea la tercera a nivel mundial, de considerarse todas las defunciones asociadas, únicamente por debajo de infartos cardiacos o cerebrales, y sería la 12ª en muertes directas, tan solo superada en las causas infecciosas por la Covid-19 y la tuberculosis. La población puede ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos si: toma los antibióticos según las instrucciones médicas y solo cuando sea necesario, evita auto recetarse, completa el curso completo de tratamiento aunque se sienta mejor el paciente y no se compartan antibióticos con otros. La OMS mantiene una lista vigente de las 12 principales bacterias que son las causantes de infecciones que ya son resistentes a varios antibióticos.
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