Relajadas las acciones contra el COVID-19

 Al 19 de agosto del año en curso según cifras oficiales de la Secretaría de Salud, se habían aplicado en nuestro país 209´673,612 dosis de los muy variados biológicos adquiridos para prevenir la COVID-19, contabilizándose exactamente 95´128,554 de personas vacunadas y de ellas casi 80 millones con esquema completo, lo que representa el 61.5% de la población total, cifra que todavía está lejos del mínimo aceptable para declarar que la población mexicana ha superado la actual pandemia viral, pues lo que indica es que existen en este momento millones de individuos susceptibles de infectarse y de enfermar, es decir que el coronavirus se encuentra en circulación, aunque a decir verdad la realidad es que se observa un franco relajamiento de las medidas de prevención, ya que la llamada sana distancia casi pasó al olvido, es raro observar el equipamiento para dotar de gel y tomar la temperatura y menos aún la existencia de tapetes para sanitizar la suela de los zapatos; afortunadamente todavía es posible ver que en sitios de concentración prevalece el uso del cubre bocas, tal vez porque permanecen fijos anuncios alusivos a tal medida y también de las otras recomendaciones sanitarias en sitios estratégicos de los inmuebles públicos y privados; en cuanto al gel la cantidad que se ofrece a los usuarios es una miseria, pues no alcanza ni para frotarla en una mano.

Sin embargo, prácticamente no existe ni la sana distancia ni el uso del cubre bocas en estadios deportivos ni en sitios de recreación, y obviamente no se administra gel a los usuarios de aquellos y mucho menos se dispone de depósitos de ese líquido en la entrada a los mismos, de tal manera que la clientela se introduce como “San Pedro por su casa”. Curiosamente, todavía en las ciudades los transeúntes deambulan por las calles y sitios abiertos como son los parques, jardines y centros deportivos cubriéndose nariz y boca con distintos tipos de adminículos, los que no cumplen, en su mayoría, las especificaciones que se recomiendan para brindar una óptima prevención contra el SARS-CoV-2, a la vez que no es infrecuente encontrarse en el suelo cubre bocas usados, los que no pocos veces permanecen mucho tiempo en el sitio donde fueron arrojados. En relación a la utilización del cubre bocas al aire libre realmente no es necesario porque el microorganismo no se halla en él; es preferible y deseable que todos lo llevemos a la mano, debidamente protegido para que lo usemos cuando nos encontremos en nuestro camino con uno o más conocidos o para el momento en que penetremos a un inmueble con la idea de cuidarnos y cuidar a los que se crucen en nuestro camino. Tampoco se requiere el cubre bocas cuando se viaja en el automóvil, sea únicamente el conductor o si lo acompaña su familia; podría aceptarse si quien conduce lleva con él a uno o más acompañantes desconocidos, por ejemplo el caso de los taxistas. Su uso adquiere categoría de obligatorio en tratándose de conductores de transportes de pasajeros y por supuesto se incluye a estos. En cuanto a las acciones que se aplicaron en los hogares es casi seguro que ya han venido a menos; ojalá que permanezca por lo menos el lavado de manos cuantas veces sea necesario. Hubo un tiempo que hasta las monedas se lavaban y los billetes se desinfectaban.

Se acerca el último cuatrimestre del año, el otoño ya lo tenemos a la vuelta de la esquina y luego el invierno y con él la temporada de bajas temperaturas que contribuyen a padecer enfermedades transmisibles del tracto respiratorio. En octubre dará inicio la aplicación de la vacuna contra la influenza a las personas de los grupos blanco, pero la incógnita estriba en qué han programado las autoridades sanitarias del país para reforzar la prevención contra COVID 19, pues para entonces se habrán acumulado decenas de millones de susceptibles al haberse reducido la protección inmunológica en los vacunados, a los que hay que sumar los que no se han protegido. Alertas con lo que acaba de recomendar la OMS. Sigamos manteniendo todas las medidas sanitarias, con énfasis en el uso del cubre bocas y otras medidas básicas: la sana distancia y el lavado frecuente de manos. Una vez más: Más vale prevenir que lamentar.

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