Grave descomposición social en México

 Nuestro país sufre la peor crisis política, social y económica de su historia reciente; no es privativa de la actual administración federal, viene de mucho más atrás aunque del 2018 a la fecha se ha hecho más notable, más grave y vamos en plena picada sin que nadie ni nada nos detenga. En ese franco deterioro, en lo que parece ser una situación de un Estado en decadencia, fallido, somos culpables todos: la sociedad y las autoridades de los tres órdenes de gobierno. ¿En qué momento de nuestra evolución histórica comenzamos a fallar? ¿A partir de que el presidente Porfirio Díaz Mori dejó de lado la bandera que lo llevó a la cima: la no reelección, pero la población en general siguió siendo miserable, aunque se le atribuya con evidencias el inicio de la modernización del país y haya beneficiado a una minoría que se hizo inmensamente rica a lo largo de sus más de tres décadas en el poder? Porque después de él, el llamado pueblo se levantó en armas azuzado por líderes que luego lucharon de manera fratricida, aún con sus conocidas excepciones como Francisco I. Madero y Emiliano Zapata. El más de un millón de víctimas durante la lucha civil denominada oficialmente revolución, terminó con la implantación de un supuesto periodo de paz ofertado y mantenido por un gobierno emanado cada seis años por un partido hegemónico, el PRI, que perdió la brújula y se despeñó estrepitosamente con las elecciones del año 2000.

La realidad es que en ese largo periodo los que ya eran ricos aumentaron sus fortunas y emergieron nuevos multimillonarios, aunque porcentualmente siguieron siendo minoría. Es cierto, la infraestructura de servicios se extendió para beneficio de un mayor número de mexicanos, eso es innegable, pero la población, con un ritmo de crecimiento que solo inició su control a mediados de los años 70´s, continuó siendo pobre hasta la fecha, cuando los niveles de pobreza son un insulto en el área rural y en la urbana (¡más del 50% de la población total!), situación que ha influido para que oleadas de connacionales hayan tenido que emigrar hacia los Estados Unidos en cantidades cada vez mayores. Somos la 6ª economía entre los 38 países que integran la OCDE, pero ocupamos el último lugar en ingresos y gastos, permaneciendo por debajo del 20% del PIB durante la última década, con fluctuaciones de menor trascendencia, ocupando el nivel más bajo de todos esos países.

De qué nos sirve formar parte de los llamados “gigantes de Norteamérica” si en la realidad no pasamos de “perico perro”, mantenemos servicios de salud, educación y seguridad que rayan en la mediocridad, por decir lo menos, y otros servicios públicos también operan en un nivel de ineficiencia, como nuestros orgullos nacionalistas, PÉMEX y CFE. La población subsiste gracias a que se emplea mayormente en la informalidad. Nuestros egresados de estudios superiores no encuentran acomodo en empleos acordes a su profesión y con justos salarios. Las mujeres desde el siglo pasado han tenido que unir sus esfuerzos al de sus familias y, en su caso al de sus maridos, para poder sostener sus hogares, y aun así apenas si lo logran.

En ese andar de la Nación creció la delincuencia, individual y organizada hasta formar verdaderas mafias que ahora conocemos como cárteles y estos se expandieron por todo el país. ¿Qué madres de familia, qué parejas y bajo qué condiciones parieron y “formaron” a los cientos de miles que a sangre fría hieren y matan todos los días a mujeres, a sus adversarios, a inocentes ciudadanos? Tiene razón el Dr. Servando Nava Echeverría, cuando expresa que estamos inmersos en un país en el que cada día cometemos microactos no éticos y por ende no se respetan los valores universales. Agrego: un México donde imperan cada vez más los actos vandálicos de destrucción, violentos, agresivos, llenos de odio, de un gran resentimiento social. Un México polarizado y desunido. Yo diría que estamos tocando fondo, vamos en picada hacia un precipicio fatal. Requerimos de un cambio colosal como Nación, como sociedad y como gobierno: la verdadera transformación, aunque tenemos que entender que todos somos la solución, pero requerimos para ello de líderes decididos a lograrlo. ¿Dónde están?

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