Facultades de Medicina y Cirugía de Oaxaca acreditadas por 3a vez, Primera parte.
¿Qué tanto está informada la población de nuestro estado respecto del proceso de acreditación a que se sujetan cada cinco años las Facultades de Medicina y Cirugía en nuestro país? ¿Saben y aquilatan el significado de aprobar un proceso de evaluación del programa de estudios de un plantel de educación superior? ¿Reconocen al organismo responsable a nivel nacional de determinar la validez de dicho programa y por ende conceder la anhelada acreditación escolar, vigente para un periodo de cinco años? Me temo que tales cuestionamientos difícilmente pueden saberlo el común de la ciudadanía; posiblemente sí, en el caso de las familias cuyos hijos pretenden optar por estudiar la licenciatura de Medicina en alguna de las Universidades ubicadas en el estado o en alguna otra del interior de la República Mexicana.
Como en fecha reciente, las Facultades de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca y de la Universidad Regional del Sureste, han recibido de las autoridades del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, COMAEM, la placa y constancia que las acredita por 3ª vez consecutiva, con vigencia para un periodo de 5 años en cada ocasión, he considerado la conveniencia de ofrecer, a nuestros amables lectores, la mayor información posible sobre este tema de singular relevancia para nuestro estado. Es importante hacer énfasis en lo señalado por el Dr. G. Juan Hernández Hernández., Secretario Ejecutivo de dicho organismo acreditador, en su visita a nuestra capital el 10 de febrero del año en curso: “Actualmente en México tenemos aproximadamente 150 programas de medicina, de los cuales 109 cuentan con acreditación; de esos 109 son 49 los que tienen reconocimiento nacional e internacional, como es el caso de la Facultad de Medicina y Cirugía de la URSE”.Sirva, a manera de introducción a esta primera parte lo que expresé en mi mensaje el ocho de abril del 2016, cuando el último plantel escolar señalado se acreditó por 2ª ocasión consecutiva:
… “Formar un médico significa un enorme compromiso, fundamentalmente en estos tiempos en los que escuchamos con frecuencia que nuestra profesión se encuentra colocada peligrosamente en un tobogán, que la conduce irremediablemente a su deshumanización. Se habla también de que a las Escuelas y Facultades de Medicina ingresan jóvenes faltos de vocación, los que luego desertan en los primeros años o se sujetan como pueden en el camino que siguen los estudiantes mediocres, a veces extendiendo al máximo el tiempo que normativamente les brinda su Universidad, para poder concluir su licenciatura, constituyéndose en una encrucijada su destino. Se dice que hay estudios que demuestran que las nuevas generaciones de estudiantes de medicina transitan con indiferencia los años que pasan bajo el cobijo de su plantel escolar, y que con esa indiferencia probablemente se van a conducir, o ya lo hacen, en la relación médico-paciente; es decir, con una mala praxis de su profesión".
Y prosigo: "Sin duda, las Escuelas y Facultades de Medicina se enfrentan en cada ciclo escolar a una demanda cada vez mayor de solicitudes de ingreso, planteándose la disyuntiva en la elección entre cantidad y calidad; y aunque esto último es lo más razonable, sin embargo las presiones de una sociedad cada vez más participativa son de tomarse en consideración. En este momento, me parece apropiado traer a colación un fragmento del extraordinario discurso del insigne médico mexicano, el Cardiólogo Ignacio Chávez, cuando fue recipiendario de la Medalla “Belisario Domínguez” el 09 de octubre de 1975:… “Veo mi Universidad de mañana preocupada; antes que de levantar muros, en preparar a los hombres que allí vayan a enseñar. Los muros se levantan rápido, los equipos se adquieren pronto, pero los profesores reclaman años de recia formación. Nadie confiaría un avión a un hombre sin capacidad probada de piloto. El profesor improvisado e inepto no es menos peligroso para confiarle la formación de la juventud. La improvisación conduce fácilmente a la simulación y pueden desembocar en fraude a las generaciones jóvenes…”
Continuará en dos partes más.
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