Programa Estatal de Salud 2022-2028
Han transcurrido seis meses de la actual administración del gobierno estatal. A estas alturas los oaxaqueños ya tuvimos conocimiento de la presentación oficial del Plan Estatal de Desarrollo 2022-2028 y por supuesto, derivado del mismo, tenían que haberse generado los programas de trabajo de cada una de las dependencias que integran el gabinete legal y de las que conforman el llamado gabinete ampliado. Me interesa en particular el que se refiere al Programa Estatal de Salud para el mencionado periodo y para estas fechas también tiene que irse concentrando la información relacionada con la primera evaluación semestral del avance observado en las metas programadas.
Recuerdo a nuestros amables lectores que para llegar a publicar y aplicar el Programa Estatal de Salud debe partirse de su antecedente, el Plan correspondiente, el cual tiene que generarse en el periodo comprendido a partir de los resultados de la elección de gobernador de una determinada entidad federativa. En ese valioso instrumento debe intervenir un equipo de elementos técnicos calificados y ampliamente conocedores de todas las materias que se ven involucradas en la elaboración de un documento de esa magnitud y, por supuesto, tiene que trabajarse bajo el liderazgo de quien posiblemente llegue a tener el nombramiento de titular de la dependencia rectora de la salud estatal y un cuerpo de colaboradores de alta confianza con las características señaladas. Para ello adquiere particular relevancia todo lo que se considere de valía recogido durante los recorridos en la campaña política hacia las elecciones y luego en los llamados foros que se organizan a nivel regional y en los que participan principalmente profesionales de las distintas disciplinas de la salud.La estructura formal del plan por un equipo menor debe de reunir información básica actualizada relacionada con la panorámica epidemiológica estatal y regional, indicadores de salud por lo menos del último quinquenio comparados con la media nacional, infraestructura y cobertura de cada de una de las dependencias del sector salud, recursos humanos clasificados por tipo y por nivel de atención, situación del estado de conservación y mantenimiento de todos los inmuebles de las oficinas técnico administrativas del nivel central estatal y de cada jurisdicción sanitaria, así como de las unidades de los tres niveles de atención, estado físico y funcional de instalaciones, mobiliario y equipo, posesión y estado físico y mecánico de toda clase de unidades de motor, situación del abasto de toda clase de insumos (medicamentos, materiales de curación, reactivos y materiales de laboratorio y de los diversos servicios de apoyo o complemento al diagnóstico médico, ropería, materiales y útiles de oficina, de higiene y otros). Un tema de singular trascendencia es la inclusión de la evolución del presupuesto ejercido en la administración anterior y, de ser posible, un estimado del presupuesto promedio que se destinará a salud durante el periodo de gobierno.
Si las elecciones ocurrieron a mediados de año, el gobernador electo y su probable equipo de trabajo en no más de tres meses ya deben tener listos todos los planes de todas las dependencias, mismos que servirán para que otro equipo organice el Plan Estatal de Desarrollo, es decir, este último debe contener, además del texto político, los ejes o líneas que se seguirán en los siguientes seis años de gobierno. Siendo así, habrá suficiente tiempo para concluir el año con el Programa Estatal de Salud. Su impresión tiene que ser suficiente para distribuirla sobre todo a los servidores públicos responsables de tomar las decisiones en sus respectivos ramos y estos a su vez, dar a conocer a sus colaboradores el contenido y alcances de su respectivo programa. El Programa, a diferencia del Plan, debe contener: objetivos generales y específicos, metas precisas y tiempos para su cumplimiento, estrategias, líneas de acción, presupuesto y su distribución. Lo sé porque coordiné dichos trabajos, Plan y Programa de los SSO en el gobierno del Lic. Diódoro Carrasco Altamirano. Un programa de trabajo es de suma relevancia para avanzar con rumbo y con ello evitar la improvisación.
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