I. Los retos municipales en materia de salud ambiental: tarea impostergable de gobierno y ciudadanos.
Alguna vez mis alumnos de la
Facultad de Medicina me hicieron la pregunta ¿qué tiene que ver la pinta de
bardas con grafiti respecto de la salud? La respuesta la condicioné a un
ejercicio de “lluvia de ideas”, que finalmente logró el propósito de motivar a
los futuros médicos con planteamientos muy coherentes hacia lo que esperaba de
ellos, y por unanimidad estuvieron de acuerdo en que la manifestación de los
jóvenes por medio de “jeroglíficos” muchas veces incomprensibles, no tiene nada
que ver con las bellas expresiones artísticas del grafiti, y que lo primero es,
en esencia, una expresión de su natural rebeldía hacia el orden establecido por
la sociedad, pero también representa un delito, porque afecta la propiedad de
otras personas, y es un factor coadyuvante en contra de la salud desde el
momento mismo en que estas últimas sufren este tipo de ataques a su propiedad,
pues se ven afectadas emocionalmente por la ira, sobre todo cuando recién
pintaron su fachada, la cortina de su negocio o su barda. Se afecta la salud de
la colectividad, en la medida en que se
deteriora la imagen visual del entorno, cuando el grafiti domina una calle,
toda una colonia y peor aún, una ciudad.
Este problema no es privativo
de nuestra capital, lo es de todo el país, y existe en otras latitudes del
mundo. En ese sentido, aunque nos hayamos “acostumbrado” a su presencia, ¿no es
causa de desánimo cuando transitamos por sitios invadidos de tanto pintarrajeo?
Al final de cuentas, es una molestia sanitaria como lo son la invasión de las
ciudades con pendones, pinta de bardas y toda clase de publicidad. También lo
es, y sobremanera, la presencia de basura en calles, banquetas, camellones y
lotes baldíos. Otro tanto ocurre con las excretas de las mascotas, cuyos dueños
los acompañan a la calle para tal efecto y naturalmente las de los animales que
deambulan libremente.
A lo anterior, hay que
agregar el ruido, por arriba de los decibeles permisibles para el oído humano,
que producen desde muy temprana hora los vehículos que expenden tanques de gas,
los que perifonean anuncios de cualquier naturaleza, los que transportan y
venden alimentos: frutas, vegetales, tamales, pan, etc., los que emiten las
rokolas y toda clase de aparatos electrónicos en bares, cantinas, “centros
botaneros”, en la fiesta del vecino, en el comercio recién inaugurado, en la
kermesse de la escuela, en distintos tipos de espectáculos públicos y, de
manera cada vez más ostensible y preocupante, en los puestos de los vendedores
ambulantes de discos con música “pirata”.Ni se diga del terrible ruido que
produce el mal uso del claxon. Sobre esto último ¿ha tenido la experiencia de
que vaya usted por una calle ensimismado en sus pensamientos y de repente
alguna persona desesperada toque el claxon a su paso?, realmente el cuerpo se cimbra como si hubiera sido
tocado por un rayo; peor aún, cuando tal ruido lo emite un autobús de pasajeros
o cualquier vehículo de motor de gran tonelaje.
La salud es el resultado del
equilibrio entre el agente, el huésped y el ambiente, como rezan los cánones de
la Epidemiología; cuando se rompe tal equilibrio se genera la enfermedad, de
ahí que las alteraciones a las que he hecho referencia, afectan el entorno en
el que vivimos y nos causan daño.
Han sido tan solo unos
cuantos ejemplos de la amplia gama de problemas que son competencia de la salud
ambiental; su solución no es nada fácil y no es tarea exclusiva de quienes nos
gobiernan, porque se requiere del concurso de toda la ciudadanía, con acciones
colectivas e individuales que se vuelvan permanentes, que formen parte de la
vida diaria.
Es evidente que se requiere un cambio de conducta, pero éste
necesita del trabajo y del esfuerzo de servidores públicos con vocación para
ejercer un verdadero liderazgo; de autoridades municipales que implementen y
apliquen normas, reglamentos, estrategias y acciones que se traduzcan en
ciudadanos conscientes y actuantes de sus derechos y obligaciones y que tengan
por norma de vida el respeto hacia los demás.
No hay comentarios.: