El cáncer es prevenible. El cáncer, motivo de preocupación mundial, se puede prevenir.
El pasado cuatro de febrero,
en los cinco continentes se realizaron diversas actividades para recordarnos
que el cáncer es una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Por
medio de su centro de prensa, la Organización Mundial de la Salud (OMS),
informó, palabras textuales, que de no mediar intervención alguna, 84 millones
de personas morirán de cáncer entre los años 2005 y 2015. La misma OMS estima
que un 40% de los cánceres podría evitarse por el simple hecho de no consumir
tabaco, realizar ejercicio de manera regular y observar una dieta saludable;
además, ratifica que el tabaquismo es la principal causa de cáncer evitable en
el mundo.
A mayor abundancia de
información, además del consumo de tabaco como factor carcinogenético, también
se suman ahora otros factores de riesgo, como la obesidad, de manera paradójica
principalmente en los países de ingresos
bajos y medios. En ese tenor, el aumento en el consumo de alimentos
elaborados, ricos en grasas, azúcar y sal, un menor consumo de frutas y
verduras y un estilo de vida cada vez más sedentario, están incrementando la
carga de enfermedades crónico degenerativas y muy particularmente el cáncer; a
estos factores hay que agregarle otros más que son también prevenibles, como
los carcinogenéticos de origen ambiental, las infecciones por los virus que
causan la Hepatitis B y el Papiloma Humano. De hecho, existen evidencias
científicas suficientes, para presumir que los virus pueden ser los causantes
de un importante porcentaje de neoplasias malignas.
Si los países miembros de la
OMS adoptaran medidas tendientes a reducir en un 2% anual la mortalidad por enfermedades
crónicas, para el año meta, el 2015, se podrán evitar ocho millones de muertes
de los 84 que anteriormente señalé.
En nuestro país, de acuerdo a
los datos del Programa Nacional de Salud 2007-2012, el cáncer ocupa varios de
los primeros 15 lugares de la mortalidad general en hombres y mujeres. Así se
registraron en el año 2005, que aparece en dicho documento, los tumores
malignos de cuello del útero, mama, hígado y estómago, en las mujeres, y los
tumores malignos de tráquea, bronquios y pulmón, en los hombres. Ello da una
idea muy precisa de la magnitud de este problema.
Lamentablemente, tal como lo
expresa la OMS, en los países con menor grado de desarrollo las medidas de
prevención son poco oportunas y factores de índole cultural, socioeconómico y
un bajo nivel de educación escolar, influyen poderosamente para que los casos
de cáncer se conozcan cuando casi ya no hay nada que ofrecerle al paciente. Un
buen ejemplo de ello lo constituye el reciente estudio de investigación de los
Dres. Mario Enrique Rendón Macías, Cintia Ramos Becerril, Isabel Bernardez
Zapata y José Iglesias Leboreiro (Rev. Med. Inst. Mex. Seguro Social. 2008; 46
(4): 353-360), quienes informan los resultados de su trabajo sobre la
“Epidemiología del cáncer en niños y adolescentes con atención médica privada”,
concluyendo que… “las frecuencias de las diferentes neoplasias en este grupo de
niños atendidos en el medio privado, semejaron a las informadas en países
desarrollados y difieren de las señaladas en población mexicana con asistencia
social, lo cual sugiere factores de riesgo socioeconómicos asociados a su
atención”.
De este excelente estudio
vale la pena mencionar, además, que los niños y adolescentes que recibieron
atención médica privada fueron diagnosticados en un 71.4% antes de cumplir un
mes del inicio de sus síntomas, cuando se trató de Leucemias y casi en un 45%,
entre uno y seis meses, en tratándose de tumores sólidos. Situación que está
muy lejos de observarse entre las clases más depauperadas de nuestro país.
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