Las elecciones: carencia de nuevos paradigmas.


Estamos en la etapa final hacia los comicios del próximo 5 de julio; los candidatos de todos los partidos políticos en el país desahogan sus respectivas agendas de campaña con mítines, entrevistas en los medios, debates con sus contrapartes, desfiles multitudinarios con sus partidarios, enarbolando banderolas en sus vehículos de motor, reuniones en casas particulares de los vecinos de determinada colonia, barrio residencial o fraccionamiento popular, recorridos a pie bajando y subiendo lomeríos repletos de casas sin servicios y caminan por lo que pretenden ser calles, en tales conglomerados humanos donde se palpa la pobreza, dándose los ya conocidos “baños de pueblo”; también ocupan los principales cruces de calles y avenidas, en donde reparten con una mano su propaganda y con la otra sostienen un globo con las siglas o el logo de su partido; eso sí con una gran sonrisa y si pueden saludan de mano y reparten gorras, plumas, llaveros, pins y todo lo que se le haya ocurrido a su equipo de campaña.

El 5 de julio será un día crucial, el día de la verdad, del triunfo o del fracaso para los aspirantes a un escaño en el inmueble de San Lázaro en el Distrito Federal. Muchas son las palabras que todos ellos han vertido y lo seguirán haciendo, hasta el día del acto de cierre de sus acciones de proselitismo político, pero muy contados son los que han hecho planteamientos innovadores que rebasen el común de las promesas y compromisos de campaña. Sin menospreciar las urgentes necesidades de atención en materia de seguridad, empleo, educación, vivienda, servicios públicos diversos, etc., es difícil encontrar propuestas que expresen un genuino interés por la vinculación de la formación de recursos humanos de nivel técnico y profesional, con las necesidades reales de los sectores público, social y privado. Este es un tema  de la mayor trascendencia, porque hoy más que nunca los jóvenes que concluyen sus estudios se encuentran con que no hay fuentes de trabajo, no las hay para su formación escolar o los contratan para desempeñar otras funciones y les pagan sueldos poco dignos y sin prestaciones de ninguna índole.

Otro tema casi intocable por los candidatos es el de la investigación científica, al que René Druker, uno de los hijos predilectos de la UNAM, una y otra vez ha reclamado en todos los foros la necesidad de que el Congreso apruebe un presupuesto significativo y creciente para impulsar su fortalecimiento y desarrollo. Como un ejemplo baste decir que actualmente alrededor del 60% de los estudios de investigación en el país,  son producidos por médicos, pero a nivel mundial su volumen es insignificante y más bien es ridículo, si lo comparamos con lo que se realiza en los países más desarrollados. Por esa razón no crecemos y seguimos dependiendo de las inteligencias de otras naciones.

Finalmente, en materia de salud, el porcentaje del presupuesto que la federación le asigna es sumamente bajo, si se le compara con el de otros países con menor grado de desarrollo. Además, la reciente epidemia de Influenza vino a demostrar nuestras carencias al depender de otros países para definir el tipo de virus que causó más de un centenar de víctimas mortales y varios miles que sufrieron la enfermedad hospitalizados o en sus hogares. Esto quiere decir que nuestro sistema nacional de salud requiere de una inyección de recursos suficiente, para el equipamiento apropiado y actualizado de toda su red de laboratorios de salud pública, así como de la infraestructura hospitalaria de segundo y tercer nivel, independientemente de que es imprescindible la contratación de personal para completar las plantillas de cada establecimiento.

Ojalá que los futuros legisladores del país vayan más allá de lo común y modifiquen los viejos paradigmas que nos atan y mantienen en el subdesarrollo. Es tiempo que quienes nos representan, asuman su responsabilidad con otra visión, pues siguen vigentes los grandes desafíos de México y no hay tiempo para quedarse anclados en la mediocridad mientras otros nos superan y caminan por el camino del éxito.

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