El dengue o fiebre quebrantahuesos.


Al inicio de la década de los años 80´s, las autoridades de la Secretaría de Salud a nivel federal, organizaron una importante reunión en la ciudad de Tapachula, Chiapas, a la que asistieron representantes de todas las entidades federativas del país. Se trataba de que a todos los involucrados en las acciones de vigilancia epidemiológica, se les presentara una panorámica de la situación del dengue clásico en la región, particularmente en los países centroamericanos a donde ya había llegado la epidemia procedente de Sudamérica, pero más trascendente aún sería el análisis y discusión de las estrategias a seguir para tratar de evitar y, en todo caso minimizar, la inminente entrada a la República Mexicana de dicha enfermedad. Estuve ahí como único representante del sector salud de Oaxaca.

Como para los microorganismos no existen fronteras, el dengue se internó en nuestro país; a pesar del plan que se había instrumentado ya nada lo pudo parar y en un tiempo relativamente corto se diseminó a lo largo y ancho de nuestro territorio, hasta atravesar  la otra frontera, afectando a los estados del sureste de la Unión Americana. Desde entonces y hasta la fecha, dicho padecimiento transmisible llegó para quedarse; esto sucedió porque existen los factores ambientales y sociales para que persista y se difunda, pues el mosquito transmisor, el Aedes aegypti, nace, crece y se reproduce perfectamente en zonas tropicales y subtropicales, a altitudes inferiores a los dos mil metros sobre el nivel del mar y en donde existen colecciones de agua; basta y sobra que un acúmulo de ésta en un objeto tan pequeño como una corcholata, sirva para que ahí los huevecillos depositados se transformen en larvas, pupas y finalmente mosquitos adultos, cuyas hembras irán en búsqueda de sus víctimas, a quienes succionarán su sangre para poder sobrevivir. En este estadío el virus del dengue procedente de una persona enferma se multiplica en el insecto y este al picar a una persona sana se lo transmite como parte de un ciclo que se repite una y otra vez.

El Aedes aegypti también puede transmitir la Fiebre amarilla, pero esta última enfermedad está erradicada de México, por lo que nuestra preocupación es la presencia del dengue y muy especialmente su variedad hemorrágica, sobre todo cuando causa el llamado síndrome de choque por dengue.

El dengue clásico, por sus síntomas clínicos también es llamada “fiebre quebrantahuesos” y para ser más precisos, es descrita en El control de las enfermedades transmisibles, de la Organización Panamericana de la Salud, (18ª. edición) como una enfermedad vírica febril  y aguda, que se caracteriza por comienzo repentino, fiebre que dura entre dos y siete días, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, en las articulaciones y en la cuenca de los ojos, pérdida del apetito, náusea, vómito y erupción cutánea. Cuando el dengue es hemorrágico la sintomatología empeora, pudiéndose presentar diversas manifestaciones internas y externas, y el paciente llegar al estado de choque, con el pulso débil y acelerado, disminución de la presión del pulso y de la presión arterial a cifras de alarma, piel fría, húmeda y pegajosa e inquietud generalizada. En los casos graves con gran debilidad, se presenta palidez del rostro, sudoración, dolor abdominal intenso, vómito persistente, cianosis y alrededor de la boca se observa un color violáceo; 5% de los pacientes, en promedio, pueden morir por esta causa.

El dengue es endémico en más de 100 países y 2 mil millones de personas están en riesgo de padecerlo. En México, Oaxaca es de los 17 estados con mayor riesgo.  De acuerdo a información de la Dirección de Prevención y Promoción de la Salud, hasta la semana epidemiológica no. 25 de este año, se tienen registrados 206 casos de dengue, de los cuales únicamente 9 han sido hemorrágicos. Con la temporada de lluvias se incrementa la densidad de los mosquitos, por ello es  sumamente importante que la población tome toda clase de medidas para evitar los criaderos en su propia vivienda y utilice tela mosquitera y pabellones para su protección.

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