Las vacunas: extraordinario legado de los hombres de ciencia.

En la historia de la medicina hay dos momentos trascendentales para la humanidad; el primero de ellos sucedió el 14 de mayo de 1796, cuando el médico cirujano Edward Jenner, nacido en Berkeley, Inglaterra, inoculó la viruela vacuna a un niño sano de ocho años; este descubrimiento trajo dos importantes consecuencias: la introducción de la palabra vacuna (del latín vacca= vaca) que luego se universalizó y el inicio oficial de acciones de vacunación contra la temida enfermedad.  El segundo hecho tuvo lugar el 6 de julio de 1885, cuando el famoso químico francés Louis Pasteur administró por primera vez una vacuna contra la Rabia al niño Joseph Meister, de nueve años,  al que le había mordido un perro rabioso. Con ello comenzó la era de la inmunización activa.

En el primer caso, Jenner pasó a la inmortalidad, porque su legendario experimento de inmunización con linfa de viruela vacuna, se realizó con un enfoque científico. Con esto, la vacunación con viruela humana, dejó de ser una experiencia sin fundamento, que se practicaba  en China, India y Turquía mucho tiempo atrás y que ya era conocida en la propia Inglaterra desde más de un siglo antes del ensayo de Jenner.

Louis Pasteur, al contrario de este último, estaba en la cúspide de su prestigio como investigador. El reconocido sabio gozaba ya de fama mundial cuando realizó su obra científica cumbre. A lo hecho por Jenner y Pasteur hay que agregar las aportaciones de otro brillante investigador, el alemán Robert Koch, quien descubrió al bacilo de la Tuberculosis, lo cual dio a conocer el 24 de marzo de 1882 en una sesión de la Sociedad Alemana de Fisiología. Los tres fincaron los cimientos para el desarrollo de la bacteriología y luego de la inmunoterapia.

En 1924, los bacteriólogos franceses Albert Calmette y Camille Guérin, luego de 18 años de trabajo científico, descubren una vacuna eficaz contra la Tuberculosis, el Bacille Calmette Guérin (BCG). Se constituye en la primera vacuna bacteriana viva atenuada. Posteriormente, en 1946 el virólogo estadounidense John Franklin Enders, desarrolla, luego de largos años de trabajos preliminares, una vacuna preventiva contra la parotiditis (paperas); tuvo, en Joseph Stokes, uno de sus más importantes colaboradores para tal logro.

A mediados de los años cincuentas el propio Enders aísla el virus del sarampión, pero hasta 1963 se aprobó en los Estados Unidos la aplicación de una vacuna; en México se utiliza, pero hasta 1970 con la cepa tipo Schwarz, posteriormente Edmonston  Zagreb. Además, el estadounidense Jonas E. Salk logra inactivar el poliovirus con formalina, para obtener, a partir de él, una vacuna inyectable (con virus muertos) eficaz contra los tres tipos de virus de la Poliomielitis. Más tarde, en 1962, otro estadounidense, el virólogo Albert Bruce Sabin, crea la vacuna anti poliomielítica, que se aplica por vía oral y prácticamente sin efectos secundarios.

A partir del último tercio del siglo XX la humanidad ha recibido los generosos beneficios de la vacunación con una rapidez sorprendente. Actualmente en nuestro país se aplican diversos esquemas de acuerdo al grupo de edad: a menores de cinco años, a escolares, adolescentes, adultos, mujeres en edad reproductiva y adultos mayores.  Los distintos biológicos permiten la prevención de la tuberculosis, poliomielitis, difteria, tos ferina, tétanos, hepatitis B, neumonía, influenza, rubeola, sarampión y parotiditis. Otros biológicos no incluidos en el esquema básico son las vacunas contra la hepatitis A, varicela, fiebre amarilla. Cólera, tifoidea y rabia humana. 

Gracias a este extraordinario arsenal de armas blancas biológicas, la esperanza de vida al nacer se elevó prodigiosamente en todo el mundo y la mortalidad en menores de 15 años descendió de manera contundente, como sucedió en México. De ahí que siempre serán bienvenidas las acciones permanentes  y las campañas masivas denominadas Semanas Nacionales de Salud como la más reciente. Ese es el gran legado de los hombres de ciencia del vasto mundo de la medicina. 

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.