Los ataques sexuales a los niños: actos deleznables.
He comentado en esta columna
de reflexión algunos de los problemas de salud pública, que con mayor
frecuencia aparecen publicados en la nota roja de los diarios locales,
específicamente los accidentes de tránsito en general, homicidios, accidentes
de motociclistas y suicidios. Quienes desconocen el ámbito y el quehacer de la
Epidemiología, tienen la creencia de que ésta ciencia básica médica, se dedica
exclusivamente al estudio de las epidemias de las enfermedades transmisibles o
infecto contagiosas, pero realmente eso no es así. En cierto modo, la
Epidemiología surgió como resultado de las medidas sanitarias emprendidas en
Europa, para contrarrestar los efectos de las temidas epidemias de enfermedades
tales como la peste bubónica, viruela, tifo, cólera, influenza, sarampión, tos
ferina, etc.
Sin embargo, ya muy avanzado
el siglo XX su campo de acción se amplió a las enfermedades no transmisibles
como las llamadas crónico-degenerativas: Cáncer, diabetes mellitus,
hipertensión arterial, cardiopatías, accidentes vasculares cerebrales, cirrosis
hepática, nefropatías, etc.; además, se agregaron las causas con las que inicié
esta columna, mismas que condicionan daños a la salud de diversa magnitud,
algunos de los cuales tardan en sanar menos de 15 días, pero otros pueden
conducir a la muerte o a la discapacidad.
A las anteriores se vino a
sumar otra causa de gran relevancia social: la violencia intrafamiliar, de la
cual los trabajadores de la salud, especialmente los médicos, no pueden ni
deben dejar que pase desapercibida. Tan luego se introduce el o la paciente al
consultorio, a veces es posible observar, a simple vista, las lesiones en el
rostro, cuello o en las extremidades superiores; mediante la anamnesis o
interrogatorio y su complemento, la exploración física, se puede corroborar que efectivamente la persona ha sido víctima
de agresión física y que tal vez haya otro tipo de violencia agregada,
psicológica, sexual, económica, etc. El galeno está obligado, de acuerdo a su
criterio, a dar parte al Ministerio Público para prevenir un nuevo episodio,
que incluso pueda ser fatal para la víctima.
Es muy probable que las
personas que sufren violencia acudan al médico por otros motivos, de tal manera
que su diagnóstico clínico sea un hallazgo de la consulta, pero también no es
nada raro que los síntomas sean producto del constante y permanente estrés al
que se ven sometidos por sus victimarios. La cronicidad de los mismos puede
tener efectos devastadores físicos y psicológicos, de ahí que el médico se vea
obligado a solicitar el concurso de profesionales de otras disciplinas, para la
atención de los pacientes, la mayoría mujeres y niños.
Estos últimos, aparte del
maltrato físico y psicológico también son objeto de acoso sexual y de la
manipulación de su atacante, que busca satisfacer sus instintos de múltiples
maneras; lo peor es que niñas y niños terminen siendo violados y en ocasiones asesinados. Al respecto,
múltiples trabajos de investigación han determinado que es en el hogar donde
los pequeños son mancillados y un elevado porcentaje de sus atacantes resultan
ser sus propios familiares; el padre, un hermano, el tío, el abuelo, el padrastro,
etc.
Resulta verdaderamente
impresionante que la violencia intrafamiliar y los casos de violación sexual de
mujeres y niños llena constantemente las páginas de la prensa escrita. Ello nos
indica que el problema es mayúsculo y que su prevención y atención exige de la
sociedad en su conjunto acciones contundentes, de mayor impacto, con resultados
en el menor tiempo posible, porque da la impresión que lo que hemos hecho hasta
el momento no es significativo.
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