Las “arañitas”.

Una noche que transitaba con mi automóvil en la calle de Eulalio Gutiérrez con dirección a su cruce con la avenida Símbolos Patrios, me quedé detrás de otro vehículo en espera de la luz verde del semáforo; de repente, pasó como exhalación un mototaxi de color rojo por mi lado izquierdo, y en un acto de audacia irresponsable, además de haber invadido el carril contrario, giró hacia la derecha, pasó delante del auto que me antecedía y continuó su loca carrera por la lateral de la transitada avenida; desobedeció la señal de tránsito y todavía más, lo hizo poniendo en peligro la vida de su conductor y la integridad de su frágil transporte. Resulta que detrás de ese primer mototaxi venían por lo menos otros 15, del mismo color, los que realizaron de manera imprudente la peligrosa maniobra, no importándoles a los últimos el que se hubiera encendido la luz verde para que avanzáramos los que estábamos formados en esa calle. Comprendí que los mozalbetes que conducen los dichosos mototaxis creen que están trepados en alguno de los pequeños autos de feria llamados “chocones”, los que bajo techo sirven para divertirse sanamente, nada más que en los otros el riesgo de sufrir un accidente mortal si existe.

En muy poco tiempo he sido testigo de varios accidentes de estos a los que he llamado “arañitas”. Uno de ellos ocurrió con un mototaxi de color amarillo cuyo conductor y sus pasajeros quedaron tendidos en el asfalto a un kilómetro de Ciudad Judicial; yo venía precisamente de esta última cuando observé el tremendo drama del funesto percance, con los heridos por un lado y el mototaxi por otro, totalmente desecho, y aún no llegaba el auxilio de ninguna ambulancia debido a que el hecho violento acababa de suceder. Un día domingo antes de esto que comento, acompañado de mi esposa habíamos ido a visitar la localidad de San Martín Tilcajete, porque nos sentimos atraídos por la publicidad que por la radio invitaba a la exposición de alebrijes en la explanada de dicho municipio. Nos dimos cuenta que también ahí circulan las “arañitas” y que son conducidas por hombres y mujeres adolescentes en la mayoría de los casos. Una de tales unidades, al frente de la cual iba una jovencita, poco faltó para que fuera arrollada por un camión de volteo debido a que arrancó de manera inesperada con su carga de varios pasajeros, al momento en que pasaba la pesada unidad.

Este minitransporte tiene muy poco tiempo de haberse introducido en el Estado, particularmente en las localidades de los Valles Centrales; posiblemente las primeras unidades comenzaron a circular no hace más de 10 años, pues no las recuerdo antes del año dos mil. Todo fue que semejante novedad ocurriera en un sitio y que resultara un pingüe negocio, para que las empresas que fabrican mototaxis comenzaran a inundar de tales unidades a casi todos los pueblos circunvecinos a la capital del Estado. Se convirtió en el boom comercial del siglo. Un ejemplo de lo sorprendente que ha sido este negocio es la enorme cantidad de “arañitas” que circulan en los municipios de Xoxocotlán y de Zaachila, en donde las podemos encontrar de todos los colores y sabores. ¡Ah, pero están muy organizados para defender sus intereses de grupo! Pues ya hemos tenido noticia de actos de violencia entre distintos gremios por la disputa de un determinado territorio y también han mostrado su capacidad combativa ante las autoridades de gobierno. El caso es que al parecer este medio de transporte llegó para quedarse y que la población se ha ido adaptando a su presencia y a su uso cotidiano; es indudable que el desempleo ha sido un importante factor para que miles de jóvenes y algunos no tanto, encuentren en los mototaxis un medio para poder subsistir, aunque también es obvio que hay quienes obtienen jugosos ingresos por este negocio. En este momento es un problema de salud pública, por los constantes accidentes que provocan los mototaxis al invadir vías de circulación que deberían estar prohibidas para ellos. Es seguro que los conductores no han recibido un curso de educación vial y me cabe la duda de que todos estén regulados por las autoridades de tránsito. Es urgente que se tomen medidas para prevenir más tragedias.

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