Vidas paralelas, grandes hazañas.
La semana que está por concluir dos de las más importantes enfermedades en el mundo han sido objeto de un público recordatorio; la primera, en todos los países miembros de la Organización Mundial de la Salud, en conmemoración de la fecha en que el Dr. Roberto Koch, anunció, en 1982, su descubrimiento del bacilo causante de la Tuberculosis, el Mycobacterium tuberculosis, me refiero al 24 de marzo. La Rabia, cuya vacuna es obra y gracia del Químico francés Louis Pasteur, es la segunda, por lo que del 24 al 28 del mismo mes se ha desarrollado la Semana Nacional de Vacunación, dirigida principalmente a la población canina.
Pasteur, nació el 27 de diciembre de 1822 y falleció el 28 de septiembre de 1895, es decir a los 73 años; mientras que Koch, médico alemán, vio la primera luz el 11 de diciembre de 1843 y falleció el 27 de mayo de 1910, a los 67 años de edad. A la muerte de ambos, su prestigio era tal que se convirtieron en héroes nacionales en sus respectivas naciones. En el caso de Pasteur, el estado francés no sólo decidió proporcionarle una renta vitalicia, sino que también le construyó el Instituto que lleva su nombre, su propio centro de investigación en la ciudad de París. Por otra parte, Roberto Koch recibió el Premio Nobel de Medicina en 1905 y luego se creó su Instituto.
A mis alumnos de la carrera de Medicina y Enfermería, les he recomendado que adquieran y disfruten el pequeño libro rojo (por el color de las pastas) del Dr. Paúl de Kruif, “Los cazadores de microbios”, en el que el autor, de manera amena y con sólidos argumentos narra las grandes hazañas de los gigantes de la microbiología. Por ello, el Dr. Gregory Warren, quien escribió la introducción a dicha obra, expresa, entre otras cosas: …” Apasionado por su especialidad, la caza de microbios y dotado al mismo tiempo de un conocimiento sorprendente del alma humana, traza aquí, con incomparable competencia y agilidad, las semblanzas de los héroes de la ciencia por él venerados. Sus retratos son verdaderas obras maestras del género biográfico, y nos permiten asistir, como en un film, al desarrollo de la empresa de estos intrépidos adversarios de la muerte, precisamente en los momentos más culminantes de su tarea. Presenciamos así sus primeros ensayos, los tanteos, los desengaños, las desesperadas tentativas para arrancar sus secretos a la naturaleza; sus caídas y sus errores de titanes; sus desmayos humanos, su abatimiento, y, finalmente, el triunfo, la grandeza de su emoción en la era suprema”. Hago extensa mi invitación a los amables lectores para que hagan suyo tan excelente libro.
Ambos sabios tuvieron una vida paralela en cuanto a su extraordinaria dedicación a la investigación y a sus aportaciones en beneficio de la humanidad. Pasteur, que condujo la medicina a la bacteriología, demostró que existen dos tipos de microorganismos, los aerobios y los anaerobios; con sus experimentos rebatió la teoría de la generación espontánea, creó el principio de la pasterización, al señalar que si se calienta el vino durante un minuto con la botella cerrada (aproximadamente 69-75OC) se evita su descomposición; con ello estableció una base fundamental de la química alimentaria. También se hizo famoso cuando en 1870 descubrió los agentes de la enfermedad del gusano de seda, con lo que consiguió salvar la industria de la seda en Lyon; todavía más, son impresionantes sus estudios sobre los agentes de la enfermedad del Carbunco y los del cólera aviario. Roberto Koch demostró finalmente que los microbios sólo surgen a partir de microbios, descubrió el bacilo del ántrax maligno, al Vibrio cholerae, causante del Cólera, detectó las bacterias específicas de la piemia (infección general), las de la sepsis (envenenamiento de la sangre) y las de la erisipela.
Hoy la Rabia ya no es un problema de Salud Pública; ha sido dominado en casi todo el mundo, como en nuestro país; en el 2013 no se registró un solo caso. En cambio, la Tuberculosis, enfermedad reemergente, acumuló el año pasado 18 mil 132 casos en sus diferentes variedades en todo el país; su existencia es multicausal y por ello requiere de una lucha tenaz para derrotarla.
Pasteur, nació el 27 de diciembre de 1822 y falleció el 28 de septiembre de 1895, es decir a los 73 años; mientras que Koch, médico alemán, vio la primera luz el 11 de diciembre de 1843 y falleció el 27 de mayo de 1910, a los 67 años de edad. A la muerte de ambos, su prestigio era tal que se convirtieron en héroes nacionales en sus respectivas naciones. En el caso de Pasteur, el estado francés no sólo decidió proporcionarle una renta vitalicia, sino que también le construyó el Instituto que lleva su nombre, su propio centro de investigación en la ciudad de París. Por otra parte, Roberto Koch recibió el Premio Nobel de Medicina en 1905 y luego se creó su Instituto.
A mis alumnos de la carrera de Medicina y Enfermería, les he recomendado que adquieran y disfruten el pequeño libro rojo (por el color de las pastas) del Dr. Paúl de Kruif, “Los cazadores de microbios”, en el que el autor, de manera amena y con sólidos argumentos narra las grandes hazañas de los gigantes de la microbiología. Por ello, el Dr. Gregory Warren, quien escribió la introducción a dicha obra, expresa, entre otras cosas: …” Apasionado por su especialidad, la caza de microbios y dotado al mismo tiempo de un conocimiento sorprendente del alma humana, traza aquí, con incomparable competencia y agilidad, las semblanzas de los héroes de la ciencia por él venerados. Sus retratos son verdaderas obras maestras del género biográfico, y nos permiten asistir, como en un film, al desarrollo de la empresa de estos intrépidos adversarios de la muerte, precisamente en los momentos más culminantes de su tarea. Presenciamos así sus primeros ensayos, los tanteos, los desengaños, las desesperadas tentativas para arrancar sus secretos a la naturaleza; sus caídas y sus errores de titanes; sus desmayos humanos, su abatimiento, y, finalmente, el triunfo, la grandeza de su emoción en la era suprema”. Hago extensa mi invitación a los amables lectores para que hagan suyo tan excelente libro.
Ambos sabios tuvieron una vida paralela en cuanto a su extraordinaria dedicación a la investigación y a sus aportaciones en beneficio de la humanidad. Pasteur, que condujo la medicina a la bacteriología, demostró que existen dos tipos de microorganismos, los aerobios y los anaerobios; con sus experimentos rebatió la teoría de la generación espontánea, creó el principio de la pasterización, al señalar que si se calienta el vino durante un minuto con la botella cerrada (aproximadamente 69-75OC) se evita su descomposición; con ello estableció una base fundamental de la química alimentaria. También se hizo famoso cuando en 1870 descubrió los agentes de la enfermedad del gusano de seda, con lo que consiguió salvar la industria de la seda en Lyon; todavía más, son impresionantes sus estudios sobre los agentes de la enfermedad del Carbunco y los del cólera aviario. Roberto Koch demostró finalmente que los microbios sólo surgen a partir de microbios, descubrió el bacilo del ántrax maligno, al Vibrio cholerae, causante del Cólera, detectó las bacterias específicas de la piemia (infección general), las de la sepsis (envenenamiento de la sangre) y las de la erisipela.
Hoy la Rabia ya no es un problema de Salud Pública; ha sido dominado en casi todo el mundo, como en nuestro país; en el 2013 no se registró un solo caso. En cambio, la Tuberculosis, enfermedad reemergente, acumuló el año pasado 18 mil 132 casos en sus diferentes variedades en todo el país; su existencia es multicausal y por ello requiere de una lucha tenaz para derrotarla.
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