Tanto auto nos asfixia.
Un domingo muy reciente, con mi esposa visitamos la cercana localidad de Asunción Nochixtlán; no está lejos de la capital del Estado, pues por la carretera de cuota son alrededor de 70 kilómetros. En realidad el viaje fue agradable por que el agua de lluvia de los últimos días ha permitido que las montañas y valles se vuelvan a pintar de verde y luego en el sitio escogido, el habernos introducido al templo principal, sirvió para que conociéramos una capilla en donde se localiza un enorme pelícano tallado en madera, con las alas extendidas, bellamente labradas, acompañado, por sus críos en posición de exigir alimento, todo, al parecer en una sola pieza, en medio de la cual se encuentra el sagrario, en el que se depositan los bienes más preciados de la iglesia católica. Nunca habíamos visto algo así y nos quedó la inquietud acerca de su significado. Por cierto, nos llamó la atención lo bien cuidado que se encuentra en lo general esa joya arquitectónica, reminiscencia de la época colonial, y la enorme dimensión de su atrio.
Todo hubiera estado bien si no es porque conducir un automóvil actualmente resulta un tanto cuanto complicado, pues primeramente atravesar el tramo donde cada domingo se ponen a la venta decenas de vehículos automotores a ambos lados de la carretera, además de la lentitud con la que se avanza hay que cuidarse de no verse involucrado en un incidente de tránsito y por ende pagar las consecuencias; posteriormente, ya en plena carretera de cuota hay que concentrarse totalmente y acceder a la acotación ante la intensa presión de quienes presumen que hacen un tiempo récord a la ciudad de Puebla o al Distrito Federal y cuyo rebase lo hacen a más de 130 kilómetros por hora. Y si de ida me sudaron las manos por el estrés, nada más de pensar que teníamos que volver por el mismo camino me causó angustia; en descargo, he de decir que semanas antes me atreví a viajar con mi familia hasta la Ciudad de Querétaro para visitar a nuestra hija, nietos y yerno. Dicho trayecto, con sus paradas técnicas para atender diversos menesteres lo hice de ida en casi ocho horas y dos días después regresamos a Oaxaca, pero tuvimos el error de no fijarnos en el sitio donde inicia el Arco Norte, de tal manera que me fui directo a la capital del país, lo que amplió considerablemente el tiempo total del viaje de retorno. Lo bueno fue que conozco las principales arterias y que me ubico con cierta facilidad en la enorme metrópoli. Esa ocasión tal vez sea la última en la que decido conducir un automóvil tantas horas y a un destino tan difícil como ese, fundamentalmente por el tremendo movimiento de vehículos de todo tipo, sobre todo en autopistas de tantos carriles donde se maneja a velocidades que no están permitidas.
El invento del automóvil ha sido uno de los avances más extraordinarios de la humanidad, al mismo tiempo que se ha convertido en una verdadera pesadilla. Nadie duda los beneficios de su uso y que cada día se fabrican unidades más confortables y con un mayor número de prestaciones, producto de la avanzada tecnología de nuestros tiempos. Pero también las compañías que los fabrican en serie, difunden profusamente que sus modelos son más rápidos y en esto último concentran, en cierta medida, sus videos de promoción. Por otra parte, es innegable que las unidades son más ligeras, pesan menos, la carrocería es más frágil en comparación con los autos de hace más de medio siglo, aunque son más bellos y aerodinámicos. La producción actual de vehículos de motor a nivel mundial ya es desquiciante, 84.1 millones de vehículos nada más en el 2012; de ellos, 63 millones de automóviles y China, Estados Unidos de Norteamérica y Japón, se encuentran a la cabeza de los principales productores; atrás quedó por el momento el bache del fin de la década pasada. Todavía más, Carlo Sinceri, presidente de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles, elogió apenas a los países que han estimulado la demanda de vehículos y los programas para renovar el parque automotor, lo que aumenta la seguridad vial y potencian la protección al medio ambiente. Tanto auto nos asfixia cada día, por eso es una pesadilla y es un factor de accidentes y tragedias.
Todo hubiera estado bien si no es porque conducir un automóvil actualmente resulta un tanto cuanto complicado, pues primeramente atravesar el tramo donde cada domingo se ponen a la venta decenas de vehículos automotores a ambos lados de la carretera, además de la lentitud con la que se avanza hay que cuidarse de no verse involucrado en un incidente de tránsito y por ende pagar las consecuencias; posteriormente, ya en plena carretera de cuota hay que concentrarse totalmente y acceder a la acotación ante la intensa presión de quienes presumen que hacen un tiempo récord a la ciudad de Puebla o al Distrito Federal y cuyo rebase lo hacen a más de 130 kilómetros por hora. Y si de ida me sudaron las manos por el estrés, nada más de pensar que teníamos que volver por el mismo camino me causó angustia; en descargo, he de decir que semanas antes me atreví a viajar con mi familia hasta la Ciudad de Querétaro para visitar a nuestra hija, nietos y yerno. Dicho trayecto, con sus paradas técnicas para atender diversos menesteres lo hice de ida en casi ocho horas y dos días después regresamos a Oaxaca, pero tuvimos el error de no fijarnos en el sitio donde inicia el Arco Norte, de tal manera que me fui directo a la capital del país, lo que amplió considerablemente el tiempo total del viaje de retorno. Lo bueno fue que conozco las principales arterias y que me ubico con cierta facilidad en la enorme metrópoli. Esa ocasión tal vez sea la última en la que decido conducir un automóvil tantas horas y a un destino tan difícil como ese, fundamentalmente por el tremendo movimiento de vehículos de todo tipo, sobre todo en autopistas de tantos carriles donde se maneja a velocidades que no están permitidas.
El invento del automóvil ha sido uno de los avances más extraordinarios de la humanidad, al mismo tiempo que se ha convertido en una verdadera pesadilla. Nadie duda los beneficios de su uso y que cada día se fabrican unidades más confortables y con un mayor número de prestaciones, producto de la avanzada tecnología de nuestros tiempos. Pero también las compañías que los fabrican en serie, difunden profusamente que sus modelos son más rápidos y en esto último concentran, en cierta medida, sus videos de promoción. Por otra parte, es innegable que las unidades son más ligeras, pesan menos, la carrocería es más frágil en comparación con los autos de hace más de medio siglo, aunque son más bellos y aerodinámicos. La producción actual de vehículos de motor a nivel mundial ya es desquiciante, 84.1 millones de vehículos nada más en el 2012; de ellos, 63 millones de automóviles y China, Estados Unidos de Norteamérica y Japón, se encuentran a la cabeza de los principales productores; atrás quedó por el momento el bache del fin de la década pasada. Todavía más, Carlo Sinceri, presidente de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles, elogió apenas a los países que han estimulado la demanda de vehículos y los programas para renovar el parque automotor, lo que aumenta la seguridad vial y potencian la protección al medio ambiente. Tanto auto nos asfixia cada día, por eso es una pesadilla y es un factor de accidentes y tragedias.
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