La muerte.

¿Alguna vez ha estado usted en el umbral de la muerte o a punto de morir? ¿Otro u otros han fallecido en una determinada contingencia, llámese accidente, hechos de violencia, desastre natural o provocado por los seres humanos, pero usted se ha salvado? ¿Se han muerto algunos de los que formaron parte de su generación o conocidos suyos de cualquier edad y sexo, sean estos últimos vecinos de su calle o colonia, compañeros de trabajo o simplemente amistades temporales o de muchos años y se ha preguntado por qué a mí no me ha tocado? Bueno, el tema da para más, pero basta con las anteriores preguntas para entrar en materia a propósito de las festividades de Días de Muertos.

No faltará quien diga que a uno no le tocaba morir y recurre al factor suerte; como, por ejemplo, cuando después de un encontronazo de un autobús de pasajeros contra otro vehículo de motor, resulta que el conductor del autobús y los ocupantes de los primeros asientos de este último fallecen de súbito o posteriormente por las múltiples lesiones en sus frágiles cuerpos. Ante tal hecho la recomendación sería no ocupar los primeros asientos, como lo hago yo, que casi siempre selecciono los de en medio del autobús. Sin embargo, a pesar de ello siempre existirá la posibilidad de que haya un incendio fatal, de tal suerte que en cuestión de minutos todos los pasajeros terminen calcinados, como ya ha sucedido. Otro ejemplo puede ser el tan temido infarto del miocardio. Hay quienes se han salvado de morir, pero en gran medida ha sido por una atención inmediata y apropiada o también porque el daño no ha sido severo.

Es conocido y existen múltiples evidencias de pacientes que han salido airosos de un shock anafiláctico, de un estado de choque provocado por muy diversas causas, como pueden ser las complicaciones de quemaduras de segundo y tercer grado, de una grave septicemia, de pérdida significativa de sangre, de una severa deshidratación, por un coma diabético, por amputación de una o dos extremidades, o luego de sufrir un traumatismo craneoencefálico e inclusive por alojarse en su cerebro una bala. Algunos, que en su momento fueron noticia de primera plana, han resultado ilesos a pesar de haberse caído de una respetable altura; lo contrario ocurre cuando muchos han terminado su vida con un simple resbalón. Los hay que han muerto por una reacción a los componentes de algún biológico; son casos que ocurren en un millón de individuos a los que se les aplicó la misma vacuna.

Cuántas veces hemos tenido noticias de sobrevivientes a un accidente aéreo, sea un avión, avioneta o helicóptero, como aconteció con la famosa tragedia de los Andes; o casos raros de quienes fueron condenados a morir fusilados junto con otras personas y resulta que cayeron, pero no les penetró ningún proyectil, como sucedió con un soldado francés que luego de ser protagonista de un hecho como el señalado, acusado de cobardía, fue perdonado, pero perdió la vida un año después en un combate de la primera guerra mundial. Revista de Interjet de este mes. Por cierto, pocos, pero los ha habido, han vuelto a la vida después de intentar quitársela, como es el caso de los que recurren a la asfixia por ahorcamiento o los que han ingerido alguna sustancia o producto tóxico.

Recuerdo los que lograron salvar la vida tras un terremoto, extraídos entre los escombros de los inmuebles. Ejemplo de ello fueron algunas víctimas del violento sismo que estremeció a la Ciudad de México en 1985, pero que gracias a las acciones de búsqueda y rescate “volvieron a nacer”. Hay personas a las que uno ha conocido y las vio “llenas de vida” apenas unos meses antes de saber, que víctimas de cáncer sucumbieron a éste. Pero otras, a las que se les detectó tempranamente un cáncer de mama, cérvicouterino o de próstata, continúan su vida en algo que han llamado “segunda oportunidad”.

La muerte, finalmente, es irremediable; tarde o temprano nos ha de llegar. En realidad, ningún médico salva a nadie de la muerte, sólo evita que esta ocurra por el momento. Algunos la desean y la buscan, pero la mayoría queremos que tarde mucho en hacerse presente. Por lo pronto sigamos nuestras ricas tradiciones de muertos, en el mundo de los vivos.

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.