Una vez más: ¡No maneje baje los efectos del alcohol!

En los últimos días, la nota roja de los periódicos locales ha dado cuenta de hechos de sangre provocados por el consumo desmedido de bebidas alcohólicas, por parte de irresponsables que, obnubilados por los efectos de estas últimas, se atreven a conducir con exceso de velocidad un vehículo de motor en las carreteras que confluyen con la capital del Estado o en las avenidas y calles de esta última, ocasionando terribles tragedias que afectan profundamente a las familias afectadas. Las escenas de los impresionantes impactos de los vehículos siniestrados y de las víctimas, se repiten día con día en todas las regiones de la entidad y el común denominador en grado sumo es el consumo de alcohol.

Generalmente, los causantes de tales accidentes de tránsito son individuos jóvenes, tanto hombres como mujeres. Al respecto, las estadísticas del país registraron en el 2012 la existencia de 27 millones de bebedores de 12 a 65 años de edad y de ellos 4 millones ya eran dependientes. Un dato que nos revela el grado de permisibilidad para el consumo de alcohol se observa entre la población adolescente, pues el 68% de los varones y el 60% de las mujeres que se hayan en esa etapa de la vida ya han consumido alguna bebida embriagante. Por ello, no es de extrañar que todos los días 55 personas fallezcan en el lugar de los hechos, más de dos mil son hospitalizadas y alrededor de 110 quedan con algún grado de incapacidad permanente.

De hecho, el abuso en el consumo de alcohol ya representa la 4ª. causa de muerte en México y se asocia con más de 60 enfermedades en jóvenes y adultos jóvenes. Hace tiempo comenté en otro artículo lo que señaló el Dr. Salomón Chertorivski, ex Secretario de Salud Federal, en relación a que por primera vez en la evolución de los seres humanos existe la posibilidad de que se reduzca la esperanza de vida en el mundo, por las conductas o comportamientos malsanos; y eso puede suceder en el presente siglo; los accidentes de tránsito provocados por individuos alcoholizados contribuyen de manera significativa. Ya es conocido el hecho de que en no pocas naciones del Continente Africano se observa un retroceso en el nivel de salud de su población, a tal grado que la esperanza de vida al nacimiento ha vuelto a ser como la que registraban a mediados del siglo XX; aunque aquí cabe aceptar que las enfermedades transmisibles y parasitarias, sumadas a la desnutrición crónica son las principales causas de tal deterioro.

Volviendo al tema que nos ocupa, este es un grave problema de salud pública en todo el orbe. Por ello, en el “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por tránsito”, editado por la OMS y el Banco Mundial, Genevieve Jurgensen, Fundadora y Portavoz de la Liga contra la violencia vial de Francia, expresa: … “Los accidentes de tráfico representan una tragedia interminable. Son la principal causa de mortalidad en la población joven de los países industrializados. En otras palabras, constituyen una emergencia sanitaria, y los gobiernos deben encontrar una respuesta, máxime cuando saben cuáles son los remedios: la prevención, la disuasión, y la responsabilización de la industria automovilística. Este informe es una aportación al esfuerzo de quienes, hayamos sufrido o no un drama personal, hemos decidido hacer algo para terminar con esta matanza que puede evitarse”.

En nuestro medio es común observar una enorme promoción relacionada con la venta de bebidas alcohólicas; los dueños de cantinas, bares, “centros botaneros” y toda clase de tugurios, sin escrúpulos ni valores propios de una sana sociedad, no se tientan el corazón para ofertar sus paquetes de cervezas y licores, promoción que está dirigida, indiscutiblemente a nuestra juventud. Negocio es negocio, lo demás no importa. Con frecuencia el “gancho” para atraer a los clientes es la transmisión de los partidos de futbol por televisión y el descaro es tal que puede haber bebidas gratuitas para las damas.

Hagamos conciencia de la magnitud del problema, autoridades y sociedad. ¿O queremos que sigan incrementándose las estadísticas con la sangre de los inocentes?

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