Salud: ¿Qué le espera al mundo en el 2015?
La humanidad finaliza el año con la mirada puesta en el Ébola, epidemia que tuvo en ese lapso la mayor epidemia en la historia desde que se le conoce. El primer caso, conocido como “caso cero”, ocurrió en un niño de dos años en la República de Guinea hace exactamente un año y en el transcurso del 2014 la cifra ascendió a más de 19 mil, pero la elevada letalidad de la infección ocasionó más de 7,500 defunciones en los tres países más afectados del continente africano. Aunque sólo se registraron cuatro casos con una defunción en los Estados Unidos de Norteamérica y otro caso en España, se conocen varios ensayos clínicos de vacunas experimentales y en Liberia Médicos sin Fronteras efectúa algún tipo de tratamiento, sin embargo, el temor a la diseminación de la enfermedad hacia otros continentes continúa vigente y no es para menos, pues la OMS mantiene la idea de que el virus del Ébola se volvió prácticamente incontrolable. Así es que este padecimiento continuará siendo noticia de primera plana en el 2015.
En nuestro país, la Dirección General de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría del ramo, cuyo titular es el Dr. Cuitláhuac Ruiz Matus, oaxaqueño de origen, ha estado muy alerta en espera de la detección de los primeros casos del Chikungunya, otra enfermedad producida por un virus. Al igual como aconteció con el Dengue al inicio de la década de los 80’s, el Chikungunya, que por cierto también procede de África, ya está en Centroamérica y según la OPS en este año se han registrado un millón de casos y 150 muertes. Las condiciones ambientales del sureste de México permiten la reproducción del mosco transmisor, el Aedes aegypti, el mismo que está involucrado en la transmisión del Dengue. La buena noticia es que muy rara vez ocurre una muerte por esta enfermedad viral; la mala noticia es que no se dispone de vacuna alguna para su prevención y que la sintomatología incluye fiebre, dolor intenso de cabeza y de las articulaciones y músculos; de ahí su parecido al Dengue, al que también se le conoce con el nombre de “Fiebre quebrantahuesos”. Por ello, las medidas de prevención son semejantes para el Dengue y el Chikungunya: están dirigidas a evitar la reproducción del mosco en el ambiente donde vivimos los humanos. El Chikungunya será noticia en el 2015 porque también ya ocurrieron brotes en islas de los Océanos Pacifico e Indico, así como en Australia y en el continente asiático.
La OMS vigila la evolución del enterovirus D68, que ataca generalmente a niños y adolescentes con sintomatología caracterizada por fiebre, tos, estornudos, dolores musculares, fiebre y sensación de falta de aire en casos graves. Aunque se tiene registro del virus desde hace más de 50 años en el Estado norteamericano de California y de que reaparecen los brotes entre el verano y otoño de cada año, el caso es que en el 2014 se notó un incremento inusitado de la enfermedad, habiéndose registrado más de mil 100 casos y el fallecimiento de 12 niños; lo cierto es que la diseminación ya cubrió 49 Estados de la Unión Americana y la aparición del enterovirus en el distrito de Columbia en Canadá. ¿El siguiente paso es que cruce la frontera de USA con nuestro país y el virus se disemine en los Estados del norte?
¿Y el SIDA? La pandemia continuará en el mundo como uno de los más graves problemas de salud pública, principalmente en las naciones de más bajo desarrollo. La tendencia a la baja de los casos y defunciones es significativa, pero millones de personas infectadas no tienen acceso a la terapia antirretroviral y la mayoría son jóvenes; además, preocupa que miles de embarazadas tengan en su cuerpo el VIH. En el 2015 se mantendrá alta la prevalencia de Tuberculosis y las transmisibles de regiones tropicales, pero aún más la incidencia del sobrepeso y obesidad, Diabetes, Hipertensión arterial, Cardiopatías y las Enfermedades cerebrovasculares, las víctimas de hechos violentos, el suicidio, los accidentes de vehículos de motor y las muertes por Cáncer en todas sus variedades. Debiera preocuparnos a los mexicanos también el tabaquismo, las adicciones y el alcoholismo, cuyo control parece no tener fin. Esa es la realidad.
En nuestro país, la Dirección General de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría del ramo, cuyo titular es el Dr. Cuitláhuac Ruiz Matus, oaxaqueño de origen, ha estado muy alerta en espera de la detección de los primeros casos del Chikungunya, otra enfermedad producida por un virus. Al igual como aconteció con el Dengue al inicio de la década de los 80’s, el Chikungunya, que por cierto también procede de África, ya está en Centroamérica y según la OPS en este año se han registrado un millón de casos y 150 muertes. Las condiciones ambientales del sureste de México permiten la reproducción del mosco transmisor, el Aedes aegypti, el mismo que está involucrado en la transmisión del Dengue. La buena noticia es que muy rara vez ocurre una muerte por esta enfermedad viral; la mala noticia es que no se dispone de vacuna alguna para su prevención y que la sintomatología incluye fiebre, dolor intenso de cabeza y de las articulaciones y músculos; de ahí su parecido al Dengue, al que también se le conoce con el nombre de “Fiebre quebrantahuesos”. Por ello, las medidas de prevención son semejantes para el Dengue y el Chikungunya: están dirigidas a evitar la reproducción del mosco en el ambiente donde vivimos los humanos. El Chikungunya será noticia en el 2015 porque también ya ocurrieron brotes en islas de los Océanos Pacifico e Indico, así como en Australia y en el continente asiático.
La OMS vigila la evolución del enterovirus D68, que ataca generalmente a niños y adolescentes con sintomatología caracterizada por fiebre, tos, estornudos, dolores musculares, fiebre y sensación de falta de aire en casos graves. Aunque se tiene registro del virus desde hace más de 50 años en el Estado norteamericano de California y de que reaparecen los brotes entre el verano y otoño de cada año, el caso es que en el 2014 se notó un incremento inusitado de la enfermedad, habiéndose registrado más de mil 100 casos y el fallecimiento de 12 niños; lo cierto es que la diseminación ya cubrió 49 Estados de la Unión Americana y la aparición del enterovirus en el distrito de Columbia en Canadá. ¿El siguiente paso es que cruce la frontera de USA con nuestro país y el virus se disemine en los Estados del norte?
¿Y el SIDA? La pandemia continuará en el mundo como uno de los más graves problemas de salud pública, principalmente en las naciones de más bajo desarrollo. La tendencia a la baja de los casos y defunciones es significativa, pero millones de personas infectadas no tienen acceso a la terapia antirretroviral y la mayoría son jóvenes; además, preocupa que miles de embarazadas tengan en su cuerpo el VIH. En el 2015 se mantendrá alta la prevalencia de Tuberculosis y las transmisibles de regiones tropicales, pero aún más la incidencia del sobrepeso y obesidad, Diabetes, Hipertensión arterial, Cardiopatías y las Enfermedades cerebrovasculares, las víctimas de hechos violentos, el suicidio, los accidentes de vehículos de motor y las muertes por Cáncer en todas sus variedades. Debiera preocuparnos a los mexicanos también el tabaquismo, las adicciones y el alcoholismo, cuyo control parece no tener fin. Esa es la realidad.
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