Una pareja excepcional /PARTE II
Como relaté en la primera parte, conocí al matrimonio Laguna Calderón de manera fortuita; durante dos horas el Dr. Raúl Carrillo Silva, entonces titular de lo que fueron los Servicios Coordinados de Salud Pública en el Estado, y yo, disfrutamos de una excelente comida con guisos oaxaqueños y de una amena plática con nuestros gentiles anfitriones, antes de trasladarnos a las oficinas de la Coordinación de los Servicios de Salud de la Presidencia de la República, a cargo del distinguido Dr. Guillermo Soberón Acevedo, quien desde el 25 de agosto de 1981 había asumido la encomienda, por parte del Jefe del poder ejecutivo de “fijar las bases para integrar los servicios públicos de salud a un Sistema Nacional de Salud”, enmarcado dentro del Sistema Nacional de Planeación. La magnífica exposición que hizo esa tarde el Dr. Carrillo ante los “santones” de la medicina del país y del propio Dr. Soberón, fue simplemente magistral.
El Dr. José Laguna García nació en la ciudad de México, se graduó en la UNAM, incursionó en la especialidad de gastroenterología, pero se inclinó finalmente por la Bioquímica, constituyéndose en un experto en esa materia y en un forjador de muchas generaciones de médicos. Realizó estudios de posgrado fuera del país, ocupó el cargo de Jefe de Laboratorio de Bioquímica en varias instituciones, impulsó la docencia e investigación en la Facultad de Medicina de la UNAM, de la que llegó a ser director. Sus más de 80 trabajos de investigación se publicaron en diversas revistas médicas indexadas y su obra cumbre fue el libro “Bioquímica”, el que sigue siendo texto obligado en las escuelas y facultades de medicina del país y fuera de él. Con el Dr. Soberón fue Subsecretario de Planeación, Subsecretario de Investigación y Desarrollo y secretario del Consejo de Salubridad General; además, fue asesor de la Organización Panamericana de la Salud. Por su fecunda obra se le otorgó la distinción de Profesor Emérito de la UNAM.
Por su parte, la Dra. Calderón, originaria de Costa Rica pero nacionalizada mexicana, dedicó toda su vida profesional a la detección y diagnóstico del cáncer mamario y cérvicouterino. Fue médico asistente de los servicios relacionados con esa patología en el Hospital General de la Ciudad de México y en el Instituto Nacional de Cardiología. Su avidez por el conocimiento la llevó a realizar estudios de posgrado en los Estados Unidos, habiendo trabajado en Nueva York nada menos que al lado del famoso Dr. George N. Papanicolaou, cuya técnica de citología exfoliativa del cérvix uterino introdujo en nuestro país, siendo la pionera en la creación de laboratorios de este tipo, como el del Hospital Juárez, donde fue la Jefa del servicio; mismo cargo desempeñó en el Hospital de la Mujer, en el Instituto Nacional de Cancerología, en el Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE. Extraordinaria docente capacitó a infinidad de médicos en citodiagnóstico, radiología, oncología, ginecobstetricia, anatomía patológica y oncología ginecológica. Llegó a desempeñarse como Directora General de Lucha Contra el Cáncer de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. Reconocidos a nivel internacional fueron sus trabajos de investigación y fue la segunda mujer en ingresar a la Academia Nacional de Medicina, En 1986 obtuvo el reconocimiento como la “Mujer del Año”. Al igual que su marido, perteneció a múltiples organizaciones médicas del país y de nivel internacional. ¿Cómo pudo desarrollar una vida profesional tan fecunda y cumplir con su función de madre de 8 hijos está gran mujer?
Por todo lo dicho, me darán la razón de que he dado cuenta de una pareja excepcional.
El Dr. José Laguna García nació en la ciudad de México, se graduó en la UNAM, incursionó en la especialidad de gastroenterología, pero se inclinó finalmente por la Bioquímica, constituyéndose en un experto en esa materia y en un forjador de muchas generaciones de médicos. Realizó estudios de posgrado fuera del país, ocupó el cargo de Jefe de Laboratorio de Bioquímica en varias instituciones, impulsó la docencia e investigación en la Facultad de Medicina de la UNAM, de la que llegó a ser director. Sus más de 80 trabajos de investigación se publicaron en diversas revistas médicas indexadas y su obra cumbre fue el libro “Bioquímica”, el que sigue siendo texto obligado en las escuelas y facultades de medicina del país y fuera de él. Con el Dr. Soberón fue Subsecretario de Planeación, Subsecretario de Investigación y Desarrollo y secretario del Consejo de Salubridad General; además, fue asesor de la Organización Panamericana de la Salud. Por su fecunda obra se le otorgó la distinción de Profesor Emérito de la UNAM.
Por su parte, la Dra. Calderón, originaria de Costa Rica pero nacionalizada mexicana, dedicó toda su vida profesional a la detección y diagnóstico del cáncer mamario y cérvicouterino. Fue médico asistente de los servicios relacionados con esa patología en el Hospital General de la Ciudad de México y en el Instituto Nacional de Cardiología. Su avidez por el conocimiento la llevó a realizar estudios de posgrado en los Estados Unidos, habiendo trabajado en Nueva York nada menos que al lado del famoso Dr. George N. Papanicolaou, cuya técnica de citología exfoliativa del cérvix uterino introdujo en nuestro país, siendo la pionera en la creación de laboratorios de este tipo, como el del Hospital Juárez, donde fue la Jefa del servicio; mismo cargo desempeñó en el Hospital de la Mujer, en el Instituto Nacional de Cancerología, en el Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE. Extraordinaria docente capacitó a infinidad de médicos en citodiagnóstico, radiología, oncología, ginecobstetricia, anatomía patológica y oncología ginecológica. Llegó a desempeñarse como Directora General de Lucha Contra el Cáncer de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. Reconocidos a nivel internacional fueron sus trabajos de investigación y fue la segunda mujer en ingresar a la Academia Nacional de Medicina, En 1986 obtuvo el reconocimiento como la “Mujer del Año”. Al igual que su marido, perteneció a múltiples organizaciones médicas del país y de nivel internacional. ¿Cómo pudo desarrollar una vida profesional tan fecunda y cumplir con su función de madre de 8 hijos está gran mujer?
Por todo lo dicho, me darán la razón de que he dado cuenta de una pareja excepcional.
No hay comentarios.: