A pesar de todo tenemos una vida más prolongada
Sí, a pesar de que los mexicanos no logramos despegar hacia el pleno desarrollo social y económico como lo debimos haber hecho desde hace por lo menos cinco décadas <Alemania y Japón casi resurgieron de las cenizas después de la Segunda Guerra Mundial y pronto se convirtieron en potencias mundiales>. Resulta que en México el incremento de la esperanza de vida ha sido continuo, prácticamente a lo largo del siglo XX y lo que va de la presente centuria. Como ejemplo, en 1965 el país registró una esperanza de vida global de 59.43 años, mientras que la cifra aumentó en el 2012 a 77.14. Como sucede en todo el mundo las mujeres viven más que los hombres en nuestro país. Para el último año señalado aquellas alcanzaron 79.57 años y los varones 74.82.
La esperanza de vida en cierto modo es un indicador del nivel de salud, de vida y del desarrollo social y económico de un conglomerado humano, sea una pequeña localidad, un estado o un país. De acuerdo con el Dr. Fernando Lasso Echeverría (Diccionario de Salud Pública. 2001. México. Pág. 54), la esperanza de vida es un cálculo teórico del promedio de años que se espera viva una persona o la población de un país. Es también una medida derivada de las estadísticas, que cuantifica la salud en su aspecto positivo, por lo que se puede aceptar que los habitantes de una comunidad vivirán más cuanta mayor salud posean. A nivel mundial, una niña y un niño nacidos en el año 2012, tendrán por término medio, una esperanza de vida de 72.7 y 68.1 años, respectivamente; seis años más que la media observada para quienes nacieron en 1990.
Sorprende que los países de ingresos bajos hayan sido los que mayores incrementos han observado en relación a este indicador, pues en promedio han aumentado 9 años entre 1990 y el 2012. Destacan naciones como Liberia, Etiopía, Maldivas, Camboya, Timor-Leste y Rwanda. En cambio, en los países más desarrollados la esperanza de vida aumentó en promedio 5.1 años en ese mismo periodo. Quizá la explicación más lógica es que estos últimos lograron cifras más altas que los países pobres en una etapa temprana, y cuando llegaron a edades de mayor longevidad, cada vez les ha sido más difícil elevar el promedio de edad a la velocidad que experimentaron en el pasado.
Curiosamente existen importantes diferencias cuando se trata de presentar a los 10 primeros países según el sexo, pues en el caso de las mujeres aparecen, en orden decreciente, Japón, España, Suiza, Singapur, Italia, Francia, Australia, República de Corea, Luxemburgo y Portugal. El primer país registró en el 2012, 87.0 años y el último 84.0. En el caso de los hombres se presentó en ese año el siguiente orden: Islandia, Suiza, Australia, Israel, Singapur, Nueva Zelanda, Italia, Japón, Suecia y Luxemburgo. La esperanza de vida en el primero fue de 81.2 y en el último 79.7. En el caso de México, con 120.8 millones de habitantes en el 2012, registró una cifra global de 77.14 y nuestros vecinos del norte, Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica 81.24 y 78.74, respectivamente. Sirvan como punto de comparación los datos de Brasil y Cuba: 73.62 y 79.07. México se encuentra en el puesto 43 en el ranking de 182 países, lo cual significa que sus habitantes tienen una esperanza de vida media-alta, con respecto al resto de las naciones.
El aumento de tal indicador se debe a múltiples factores, pero es indudable que la aplicación de vacunas en los menores de edad, el uso del suero vida oral y los avances de la ciencia médica y de la tecnología, han contribuido al abatimiento de las enfermedades transmisibles y con ello a disminuir la morbi mortalidad en todos los grupos de edad, elevando, por ende, el nivel de salud, lo que ha traído como consecuencia que tengamos una vida más larga. La transición epidemiológica hacia los padecimientos crónico degenerativos, los accidentes y violencias y la desnutrición materno infantil, producto de la pobreza que aún permanece en el país como una lacra, impiden que mejoremos sustancialmente en el ranking antes mencionado. Las situaciones de desigualdad e inequidad social permiten, por otra parte, observar notables diferencias regionales y entre los Estados.
La esperanza de vida en cierto modo es un indicador del nivel de salud, de vida y del desarrollo social y económico de un conglomerado humano, sea una pequeña localidad, un estado o un país. De acuerdo con el Dr. Fernando Lasso Echeverría (Diccionario de Salud Pública. 2001. México. Pág. 54), la esperanza de vida es un cálculo teórico del promedio de años que se espera viva una persona o la población de un país. Es también una medida derivada de las estadísticas, que cuantifica la salud en su aspecto positivo, por lo que se puede aceptar que los habitantes de una comunidad vivirán más cuanta mayor salud posean. A nivel mundial, una niña y un niño nacidos en el año 2012, tendrán por término medio, una esperanza de vida de 72.7 y 68.1 años, respectivamente; seis años más que la media observada para quienes nacieron en 1990.
Sorprende que los países de ingresos bajos hayan sido los que mayores incrementos han observado en relación a este indicador, pues en promedio han aumentado 9 años entre 1990 y el 2012. Destacan naciones como Liberia, Etiopía, Maldivas, Camboya, Timor-Leste y Rwanda. En cambio, en los países más desarrollados la esperanza de vida aumentó en promedio 5.1 años en ese mismo periodo. Quizá la explicación más lógica es que estos últimos lograron cifras más altas que los países pobres en una etapa temprana, y cuando llegaron a edades de mayor longevidad, cada vez les ha sido más difícil elevar el promedio de edad a la velocidad que experimentaron en el pasado.
Curiosamente existen importantes diferencias cuando se trata de presentar a los 10 primeros países según el sexo, pues en el caso de las mujeres aparecen, en orden decreciente, Japón, España, Suiza, Singapur, Italia, Francia, Australia, República de Corea, Luxemburgo y Portugal. El primer país registró en el 2012, 87.0 años y el último 84.0. En el caso de los hombres se presentó en ese año el siguiente orden: Islandia, Suiza, Australia, Israel, Singapur, Nueva Zelanda, Italia, Japón, Suecia y Luxemburgo. La esperanza de vida en el primero fue de 81.2 y en el último 79.7. En el caso de México, con 120.8 millones de habitantes en el 2012, registró una cifra global de 77.14 y nuestros vecinos del norte, Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica 81.24 y 78.74, respectivamente. Sirvan como punto de comparación los datos de Brasil y Cuba: 73.62 y 79.07. México se encuentra en el puesto 43 en el ranking de 182 países, lo cual significa que sus habitantes tienen una esperanza de vida media-alta, con respecto al resto de las naciones.
El aumento de tal indicador se debe a múltiples factores, pero es indudable que la aplicación de vacunas en los menores de edad, el uso del suero vida oral y los avances de la ciencia médica y de la tecnología, han contribuido al abatimiento de las enfermedades transmisibles y con ello a disminuir la morbi mortalidad en todos los grupos de edad, elevando, por ende, el nivel de salud, lo que ha traído como consecuencia que tengamos una vida más larga. La transición epidemiológica hacia los padecimientos crónico degenerativos, los accidentes y violencias y la desnutrición materno infantil, producto de la pobreza que aún permanece en el país como una lacra, impiden que mejoremos sustancialmente en el ranking antes mencionado. Las situaciones de desigualdad e inequidad social permiten, por otra parte, observar notables diferencias regionales y entre los Estados.
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